Carlos Malo de Molina

Cuarta entrega de la obra Suzy del escritor Carlos Malo de Molina

Capítulo 4 Volando a España: Nueva vida, nuevas experiencias sexuales

Consiguió, después de arduas gestiones, que le admitieran en la Universidad Carlos III de Madrid y que le convalidaran gran parte de las asignaturas para cursar una nueva doble licenciatura de Administración de Empresas y Comunicación Audiovisual. Si superaba una prueba en el mes de septiembre podría matricularse en el tercer año, más cuatro asignaturas de cursos inferiores que no tenían posible convalidación.

A mediados de mayo las tres amigas volaban hacia España en un avión de Iberia, con poderes de una sociedad con fondos suficientes para instalar en Madrid una de las mejores discotecas.

Es curioso como pesa en la cultura los prejuicios. Yo misma, cuando pongo negro sobre blanco mis observaciones, me entra pudor y me cuesta escribir determinadas palabras. Todos sabemos lo que es un coño y una polla, disfrutamos enormemente con ellos, nos gusta tocarlos, besarlos y saborearlos. Para la mayoría, las relaciones sexuales son fundamentales en nuestras vidas; nos dan estabilidad, su carencia nos desequilibra; la mayoría también aceptamos y nos gratifica la pornografía, pero nos cuesta mucho hablar de ello con claridad y detalles.

Nuevamente notaréis que, aún siendo una pulga, estoy completamente imbuida de toda la estructural mental humana. No me disgusta en absoluto.

Más del 90% de los hombres sueña con comerse un buen coño, es para ellos casi una obsesión, o como dicen ellos refiriéndose al sexo ‘lo único’; pero qué fuerte suena, y más tenerlo que poner por escrito. Lo mismo podríamos decir de las mujeres, que igualmente la mayoría sueña con comerse una buena polla, pero cómo suena al leerlo.

Localizaron a tres conocidas en Madrid. Yaiza, una prima lejana de Cynthia, casada con un español. Ágata, una antigua amiga de todas ellas, que se fue hace unos años porque a su padre le destinaron a Madrid, estudió Periodismo en la Universidad Complutense. Y Marisia, la que conocieron Poli y Charlie en el hotel Makarios, y que desde el mes de abril se había trasladado para ejercer la prostitución.

España, desde hace unos años, vive un clima de libertad y tolerancia de las más avanzadas del mundo. En la última década ha sufrido un cambio económico espectacular que la ha situado en la elite económica mundial, con un modelo liberalizado, abierto y competitivo, con las tasas de crecimiento de PIB y de generación de empleo más altas de la Unión Europea.

De todos es conocida la forma de vivir la calle del español. Es un pueblo alegre y vividor. En este contexto, sin que los españoles sean conscientes, se ha generado en su país el mayor y la mejor calidad del mercado de la prostitución en el mundo.

Chicas jóvenes de países de economía no muy avanzada y con problemas de desarrollo, que en sus países son estudiantes, profesionales, amas de casa, viajan a la península ibérica en busca de oro y de una salida para su vida. Son chicas de 18 años en adelante (poco más), especialmente atractivas y con un cuerpo muy cuidado.

Así han llegado a España decenas de miles de ellas, seguramente más de cien mil, que alguien sitúa en cerca de trescientas mil. Proceden básicamente de tres zonas. Latino América, fundamentalmente República Dominicana, Colombia, Brasil y Venezuela, del Este de Europa y del África Sub-sahariana.

Es difícil encontrarse en España una prostituta de su país, las pocas que existen son mayores, físicamente deterioradas, y en zonas donde acuden clientes de clase social muy baja. Siempre hay raras excepciones.

Por esta llamada y cuando ya habían ido con antelación dos amigas suyas, Marisia se presentó en el aeropuerto de Barajas.

En el avión, las tres amigas tenían billete de turista, pero con la influencia de Alberto consiguieron que las hicieran UP Grade, subida de categoría, por lo que pudieron viajar cómodamente en Business Plus. La compañía recientemente había reformado y mejorado esta categoría eliminando la primera, con un resultado realmente bueno.

En los últimos cuarenta años el mundo ha cambiado radicalmente en tecnología. Independientemente de elementos no perceptibles visualmente, si se compara un avión de los años 60 con uno actual, en apariencia externa e interna son prácticamente iguales, los mismos asientos, las mismas bandejas, los mismos rótulos, etc.. En esta nueva categoría, en Business Plus, se nota una clara adaptación a los tiempos actuales. Es como si comparásemos un coche BMW de hace cuarenta años a uno de ahora, se nota.

En este especialmente agradable entorno no pudieron dejar pasar la oportunidad de jugar. Se le ocurrió a Suzy. Consistía en poner en tres papelitos la descripción de tres pasajeros atractivos que viajaran solos y en otros tres sus propios nombres. Emparejarían a un pasajero con una de ellas por sorteo; la seleccionada debería seducir al pasajero elegido aleatoriamente y de la forma que considerara más oportuna traerse sus calzoncillos.

Tocó un chico de unos 30 años, más bien atractivo, delgado y muy bien vestido, que afortunadamente tenía el asiento de al lado vacío, con Poli. Sin perder tiempo se puso en marcha; en pocos minutos estaba sentada a su lado en lo que parecía una fluida conversación. Al cabo de unas dos horas él se levantó y se introdujo en el servicio, al que acudió en un par de minutos Poli. En muy poco tiempo salió primero ella y luego él. Estuvieron todavía un rato más hablando hasta que Poli volvió con sus amigas con la prueba de su triunfo… Un boxer de la marca Calvin Klein. Contó que Javier era un alto ejecutivo de Telefónica, casado con dos hijos.

Después de un aceptable polvo aceptó entregar su prenda a cambio de la calcinha, con la condición de volver a intercambiarlas en una próxima cita. Antes de aterrizar, el ejecutivo, que a posteriori se había dado cuenta del juego, les envío, a través de la azafata, a cada una de ellas un frasco de perfume, Jean Paul Gaultier con la figura de Madonna para Poli, y para las otras dos uno de Issey Miyake y otro de Salvatore Ferragamo, con una nota que decía ‘gracias, avisadme cuando viajéis de nuevo, esta vez he volado de verdad’.

Del aeropuerto fueron al hotel Palace, frente al Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo, y la Plaza de las Cortes. Marisia había hecho los deberes y localizó un piso, es como en España se llama al apartamento, en la calle Ayala esquina a General Pardiñas, en pleno barrio del Marqués de Salamanca. Amplio, unos 200 metros cuadrados, en un edificio señorial antiguo en muy buen estado. Tenía un buen salón, cuatro amplios dormitorios y tres cuartos de baño, completamente amueblado con un gusto aceptable; el precio, 1.800 € entraba dentro de las previsiones. A la noche siguiente ya durmieron allí.

Por el buen fin del negocio acordaron que su domicilio no sería utilizado, en ningún caso, para aventuras amorosas de cualquier tipo.

La primera noche en Madrid Marisia las había comprado entradas para el espectáculo musical Cabaret, en el Teatro Alcalá. De allí, después de cenar en el restaurante El Barril, una marisquería de buen nivel en la calle Goya, fueron a la discoteca Joy Eslava en la calle Arenal, cerca de la Puerta del Sol. En esta ocasión fueron descaradamente a ligar, para culminar una entrada en la capital española por todo lo alto.

Esa mañana, aunque habían dormido aceptablemente en el avión, estuvieron descansando en la habitación del hotel. Nada más entrar en la Joy Eslava, elegantemente vestidas, Suzy prestó parte de los regalos de Alberto a Poli y Marisia; en los últimos tiempos Mauricio se contagió de las prácticas detallistas de su amigo; despertaron la atención de los presentes.

Se pusieron a bailar con cierta sensualidad; las cuatro iban sin ropa interior y con telas medianamente transparentes. Fueron reiterativamente invitadas a botellas de champaña. Del local, después de flirtear con unos y otros, ya de madrugada salieron cada una con un acompañante. Ellos querían llevárselas a sus casas, ellas se negaron y los invitaron a su hotel. Tuvieron que desplegar cierta estrategia para poder introducirlos en su habitación.

Una vez que ya estaban todos, Fernando invitó a otras dos botellas de champaña que pidió al servicio de habitaciones. Cynthia puso música brasileña que habían traído y les dijo a los chicos que tenían que hacer un striptees al ritmo de la música; ellos, un poco patosos pero divertidos, se pusieron a ello. Tenían un cuerpo atlético, eran chicos pijos de unos 25 años, con unas pollas de término medio.

Ellas se sentaron en el borde de la cama y les pidieron que se masturbaran. Cuando estaban los cuatro sólidamente empalmados, se levantaron los vestidos y les pidieron que se pusieran a cuatro y cada uno le chupara el coño a su pareja, mientras ellas derramaban el champaña en sus bucetas. Así les tuvieron durante más de media hora, hasta que les permitieron follar a cuatro. Se corrieron al final.

Como recompensa los tumbaron en la cama y les fueron rociando champaña por todo el cuerpo para bebérselo, en esta ocasión intercambiándose las parejas, para terminar en posición del ‘sesenta y nueve’ hasta que todos se volvieron a correr. Pidieron más botellas de champaña acompañadas de unos sandwiches y frutos secos que pagó Paco; los consumieron ya vestidos y ellos se marcharon con la esperanza de volverlas a ver, aunque no les dieron ninguna localización. A su manera, las cuatro se sintieron que habían conquistado la capital de la madre patria.

En los días siguientes trabajaron intensamente en el proyecto, visitaron y estudiaron el local que la agencia inmobiliaria le había seleccionado a Alberto; vieron otras posibilidades de la misma agencia y de otras, se entrevistaron con decoradores, buscaron empresas de reforma especializadas en locales de hostelería, y recorrieron por las discotecas de éxito de Madrid para recopilar ideas.

Les gustó Kapital, una de las más conocidas, con siete plantas, música variada, ideal para ligar y donde acude gente de alto nivel social. Gabanna, ubicada en la calle Velázquez, en pleno Barrio de Salamanca, del más alto nivel social, de lujo y ambiente agradable. Y la anteriormente mencionada Joy Eslava.

También estuvieron visitando otras que fueron menos interesantes para ellos, como Deep, Fashion, Final Destiny, Groove, In, Liquid, Plastic, etc.

En bastantes de estas gestiones no estuvo Suzy, ya que se quedó estudiando. En unos días tenía que viajar a Londres para presentarse a los exámenes finales. Redecoraron el apartamento, cambiando algunos muebles y la totalidad de los cuadros, dejaron las paredes vacías. La casa estaba recientemente reformada, tenía los cuartos de baño con azulejos diseñados por Ágata Ruiz de la Prada, cómodos armarios empotrados, y pintada con colores fuertes actualmente de moda en España, salmón mezclado con naranja para el salón y pasillos, y amarillo suave para los dormitorios.

Por las noches se acercaban paseando a las terrazas de la Castellana a tomarse una copa antes de dormir. A pesar de las reiteradas demandas no ligaban con nadie, se quedaban en su mesa discutiendo y planificando su trabajo. Sólo Poli, cada dos o tres días, se veía con Javier, el ejecutivo de Telefónica. En la ciudad no hay moteles pero sí apartamentos que alquilan habitaciones por horas. En la Avenida de América los hay con jacuzzi y no están mal. Los de la calle Clara del Rey o de Barceló, o los apartamentos de Princesa, en la Plaza de los Cubos.

En la Plaza de Santo Domingo hay un bar con asientos altos que cierran el acceso con una cortina, donde todo tipo de parejas se esconden para sus juegos eróticos. Está en semipenumbra y se escuchan continuos gemidos. Javier y Poli, antes o después de cenar, solían ir al de Princesa. Incluía dentro del precio los contenidos de una mini-nevera, botellas de benjamín, latas de cerveza, coca cola y fanta; son confortables, íntimos; tenía, además de la cama, una zona de estar, un televisor, reproductor de CD y DVD y, por supuesto, un cuarto de baño.

Marisia trabajaba de prostituta en distintos locales, son más bien hoteles. Las chicas rotan cada 20 ó 30 días. En esos días estaba en uno de los más conocidos de la carretera de La Coruña, a poco más de 20 kilómetros de la ciudad. Desde fuera parece un hotel de tamaño medio, tiene cien habitaciones; antes eran cincuenta apartamentos con un salón y un dormitorio, que han reformado transformando la zona de estar en otro dormitorio. En el sótano hay una amplia zona de copas con una enorme barra en el centro, varias pantallas planas de televisión, un mini escenario con las barras clásicas donde con cierta frecuencia hay streptees integrales. Hay una barra más pequeña y más íntima aparte. En el establecimiento puede llegar a haber doscientas chicas internas.

La mayoría de estos negocios de alterne funcionan de una manera similar. Cada chica paga por residir en pensión completa unos 70 euros; las copas que consumen los clientes las cobran a 12 euros, dinero que en su totalidad es para el negocio; las copas que consumen las chicas pagadas por los clientes las cobran a 30 euros, la mitad de ese dinero es para las chicas. Como sistema de control, cada vez que son invitadas las dan un papelito para luego poder reclamar su parte.

Últimamente en alguno de estos locales, por presión de la policía, cobran la copa de las chicas al mismo precio que a los clientes, quedándose éstas sin su comisión. El precio de media hora en una habitación con una chica, incluyendo un polvo, es de 70 euros, cuanto más tiempo más dinero, dependiendo del pacto al que llegue la puta con el cliente. La totalidad de este dinero es para la chica. Ellas pueden estar libremente en sus habitaciones desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde, cuando el negocio no está en funcionamiento. A partir de las 5 ó 6 de la tarde abandonan las habitaciones.

Sus cosas personales están guardadas bajo llave en el armario, con su ropa de trabajo bajan a la zona de copas a la búsqueda de clientes. Cuando llegan a un acuerdo con uno o varios clientes suben acompañadas de él o ellos a recepción, solicitan una habitación, en ocasiones hay que esperar porque están todas ocupadas simultáneamente, el cliente paga unos tres euros por una sábana, toallas de papel y jabón íntimo; te venden, si necesitas, preservativos y lubricantes. Hay opcionalmente suites con camas redondas y jacuzzi con un sobreprecio de 30 euros por hora.

Las chicas tienen a su servicio, además del comedor para el desayuno comida y cena, piscina, peluquería y acceso a revisiones ginecológicas. Normalmente antes de entrar como residentes les exigen enseñar los resultados periódicos de los análisis ginecológicos. Las chicas, para conseguir un cliente pueden insinuársele, hablar, pero no debe molestar, no tiene porqué aceptar un cliente contra su voluntad.

Hay hoteles de este tipo en todas las carreteras de acceso a Madrid, varios en la carretera de La Coruña, Burgos, Andalucía, Barcelona. Así en todos los accesos de las ciudades españolas. En estas esferas corre con mucha facilidad la cocaína, bien porque lo llevan las chicas o porque lo traen los clientes.

Este sistema en su estructura roza la ilegalidad, ya que evita cobrar dinero al negocio por las prácticas sexuales de las chicas, a la vez que se enriquecen con sus actividades indirectamente. En teoría las chicas son huéspedes muy promiscuas que reciben dinero, pero sin constancia de ello por parte de la autoridad administrativa. Una salida pseudo-legal, algo hipócrita, que tolera una actividad, sin que realmente esté permitido, sin legislación y por lo tanto sin regulación.

No obstante, en estos establecimientos se producen múltiples delitos. Muchas de las chicas son inmigrantes ilegales. En algunos locales se pagan los servicios sexuales al negocio, quedándose ellos con una parte, el cobro a precio superior de las consumiciones de las chicas. Se trafica, sin que los gestores de la empresa lo eviten, con todo tipo de droga, sobre todo cocaína. Se mueve mucho dinero negro.

Los hoteles de alterne están higiénicamente limpios, prácticamente todas las chicas son aseadas y exigen el preservativo para cualquier relación. Incluso la mayoría se asean íntimamente antes y después de cada cliente, al que ellas mismas asean. Lo primero que hacen con un cliente cuando entra en una habitación, después de desnudarlo, es sentarlo en el bidé, y desde detrás y por encima le lavan los genitales y el ano con el jabón íntimo anteriormente comprado en recepción. Después le exigen que se laven adecuadamente las manos.

Este panorama ha cambiado radicalmente en los últimos años el mercado de la prostitución en España.

La ciudad de Madrid es un laberinto de gentes, aunque suene a tópico, la capital de España es una ciudad abierta, donde se mezclan distintas formas de vida, de cultura y de costumbres, es una ciudad con un dinamismo y una espontaneidad en sus calles como pocas ciudades del mundo tienen. Madrid vive la calle, sus parques, las zonas comerciales, zonas de bares y copas, actos musicales, culturales, moda, cualquier evento vale la pena para salir a celebrar a la calle. En los últimos años se ha convertido en un referente internacional de vanguardia, por su cultura, por la representación de las obras teatrales y musicales, por sus exposiciones, ferias, restauración, pinacotecas, infraestructuras y transportes, es la ciudad española de mayor proyección internacional en estos momentos.

Su historia está llena de huellas de los pueblos íberos, celtas, romanos, visigodos, árabes y cristianos, todos han dejado su testigo escrito en esta cosmopolita ciudad. Sus restos arqueológicos, murallas, palacios, iglesias y grandes edificios esconden historias intrigantes de cama y pasiones, de curas y monjas, de aristócratas y gente humilde, de toreros y actores de Hollywood, de fantasmas y apariciones, de bodas y desamores.

Los madrileños son diferentes y especiales porque no tienen sentimientos regionales, su carácter centralista y su condición d e capital de España les hace ser más tolerantes y abiertos. Cualquier persona tiene su hueco en Madrid, aquí nadie se puede sentir extraño ni ajeno al ritmo de la ciudad, porque te acoge de tal manera que enseguida te encuentras como en tu casa.

Sin duda, lo que más atrajo a las chicas fueron la noche y la comida. Madrid vive la noche de manera intensa, las posibilidades que ofrece esta ciudad no tienen nada que ver con ninguna otra ciudad española, ni por supuesto, europea. Aquí se empieza la juerga muy temprano y se acaba muy, muy tarde. A partir de las once de la noche, los más jóvenes dejan paso libre a los mayores de dieciséis años. No importa lo que busques, ni el tipo de música, ni el ambiente o la clase de gente con quien quieras estar, todo se encuentra, música dance, pop español, ritmos latinos, tranquilidad o locura, ambientes íntimos o multitudinarios, todo esta aquí. Estamos en la capital europea de la diversión, donde los fines de semana empiezan los jueves.

Los bares de copas son locales de tamaño pequeño, con música de volumen intermedio que permite charlar con la copa en la mano; según avanzan la noche y el nivel de alcohol en nuestros cuerpos buscamos las discotecas, donde la única conversación que se puede establecer es la del baile; el lenguaje del movimiento corporal que se deja guiar por el ritmo, el alcohol y el calor. Y si la noche se queda corta, siempre están los after hours, locales que abren a partir de las seis de la mañana.

Las calles están llenas de noctámbulos que van de bar en bar, moviéndose de un sitio a otro, los españoles “llaman ir de copas” a este entrar y salir de los garitos. La noche madrileña comienza en un bar de tapas cenando algo con un vino, unas cañas o con la famosa sangría. Con el estómago lleno se acude a los bares de copas, donde se suele empezar con los chupitos, que son vasos pequeños de licores fuertes que se beben de un trago y acabamos con los cubatas.

Se pueden diferenciar nueve  grandes zonas de copas en Madrid, de estilos distintos; Malasaña, es el barrio rockero por excelencia, origen de la movida madrileña, aquí acude gente más bien madurita; Alonso Martínez, es una zona de rollo joven y pijo; Huertas, es la zona centro de Madrid, bares tranquilos, no grandes y gente de todas las edades; Avenida de Brasil, Juan Bravo y Serrano, son los sitios pijos por excelencia; La Latina tiene el encanto del Madrid chulapo y castizo; Moncloa-Argüelles es la zona de los estudiantes, por su proximidad a la Universidad Complutense; y para acabar, Chueca, el barrio gay.

Después de una larga noche, nada mejor para apaciguar la resaca que un buen tapeo. Según la leyenda, había una ordenanza en el siglo XVII que obligaba a los soldados acantonados en la Corte a beber el vino con algo de comida que la taberna les debía de suministrar para evitar la ebriedad. Los soldados solían poner el plato con la ración encima del vaso, como si fuera una tapa. De ahí la expresión. La hora ideal para tapear es entre la 1 y las 3 de la tarde, junto al vino, cerceza o vermú se ofrece exquisitos platitos de oreja, boquerones en vinagre, patatas, torreznos, morcillas o tortillas, por citar sólo alguno.

En el último e-mail, Charlie la manifestaba su interés por verla cuando fuera a examinarse. El martes se marchaba a Londres; el día antes se fueron las tres a cenar a Calle 54, un restaurante con actuaciones en directo, vanguardista, progre, propiedad del director de cine oscarizado Fernando Trueba, del productor cineasta Andrés Vicente Gómez y de la periodista Concha García Campoy; y decorado por el diseñador catalán Javier Mariscal. La comida es muy elaborada, tipo novel cucine. En este local se grabó el famoso disco de Lágrimas Negras¸ de El Cigala y Bebo Valdés.

Suzy era la jefa, Cynthia la segunda, por lo que antes de marcharse tenían que dejar organizado el trabajo. Estuvieron concretando acciones, tenían decidido contratar el local, y habiendo elegido decorador; faltaba, entre otras cosas, seleccionar la empresa de reformas.

Poli estuvo contando sus encuentros amorosos con Javier, el más divertido fue cuando se colaron en el despacho del presidente de su compañía en el edificio de Gran Vía. Poli se sentó desnuda en el sillón del presidente y Javier le chupó la buceta hasta que se corrió. Cuando estaban en mitad una mujer, sin saber quien, abrió la puerta, vio a una mujer corriéndose en el sillón del jefe sin ver quién era el que estaba debajo, se imaginó lo obvio, pidió perdón y cerró la puerta. Excitado, se desnudó y se sentó él y ella se la chupó hasta ingerir el semen.

Animadas por los últimos comentarios, Cynthia dijo a Suzy que ahora le tocaba a ella hacer lo mismo que hizo Poli con Javier en el avión. En la mesa de al lado había seis parejas; decidieron que tenía que actuar sobre el primer chico que se levantara para ir al baño. No lo tenía muy difícil, ya que la mayoría de ellos, de unos treinta años, miraban insistentemente con ojos de deseo a las tres amigas. En cuanto se levantó el primero, tuvo suerte porque era medianamente atractivo, ella se dirigió al cuarto de baño.

La acompañante del conejillo de indias, que ya estaba mosqueada con las miradas, se quedó algo inquieta. Pasaron más de diez minutos y ninguno de los dos volvía, con lo que la mujer se levantó para dirigirse al cuarto de baño de mujeres. Descubrió que estaba vacío, se dirigió al de hombres, afortunadamente no se atrevió a entrar porque al menos había otro chico. Suzy y el tipo se echaron, sentados sobre la taza del baño, un buen polvo. Al salir él, sonriente de oreja a oreja, recibió una sonora bofetada acompañada de algunos insultos que Suzy pudo escuchar. No se movió, esperando una mejor ocasión. Él, en todo momento, negaba todo.

Por el teléfono móvil Suzy habló con sus amigas que hicieron el paripé de que ella se había tenido que marchar por una urgencia. Suzy echó el pestillo del water y tuvo que estar encerrada más de hora y media. Al poco rato la mujer ofendida se dejó convencer de la inocencia del que parece que era el marido. Cuando se fueron rescataron a Suzy que, a pesar del encierro, salió triunfante con el slip de Emporio Armani en las manos.

Suzy había conseguido concentrar sus exámenes en algo más de dos semanas. Estaba preparada y no le inquietaban. Durante el vuelo de avión aprovechó para estudiar. Al llegar a Heathrow se trasladó al apartamento en Richmond que compartía con otros estudiantes y que continuaba pagando.

Tenía una agenda muy apretada, además de los exámenes quería gestionar el traslado de expediente a la Universidad Carlos III de Madrid; despedirse de Catherine, a la que pensaba invitar a Madrid; ver a Charlie; hablar con sus compañeros de apartamento para irse definitivamente del mismo; recoger sus escasos enseres; despedirse casi definitivamente de amigos, compañeros y de algún profesor. También quería ver alguna discoteca de moda, visitar a Elizabeth y, si fuese posible, ir al New Caledonian Market, un mercadillo típico inglés que la apasionaba.

Todos los días hablaba por teléfono con sus amigos para saber y tomar decisiones sobre la discoteca; casi todos con Alberto. Cada vez hablaban más de cuestiones personales que del proyecto; él confiaba plenamente en ella. Cuando estaban juntos parecían muy enamorados, actuaban como si fuesen novios, nunca se habían expresado sus sentimientos, ninguno de los dos le había dicho al otro que le quería. Ese día desde Londres Suzy le dijo que en muchas ocasiones estaría mejor si él estuviera más cerca. Jamás llegó a decir tanto a un chico en su vida. Alberto ya era plenamente consciente de que la amaba.

Mucho de suerte, algo de búsqueda y de empecinamiento, me ha dado la oportunidad de tener como compañera de vida a Suzy. Supera con creces las expectativas que yo misma me creé. Es evidentemente bella y sensual, dispuesta a vivir su sexualidad en todo su esplendor, con dinamismo, con independencia, tomando las riendas. Disfruta del sexo como nadie, sin depender de nada ni de nadie. Es culta, intelectual y trabajadora. Habla correctamente el portugués, el español y el inglés; es una magnífica estudiante, dinámica, no tiene pereza para nada. Madura, toma decisiones y no se lamenta por las opciones desechadas.

Se informa, se documenta y lee abundante literatura. Se preocupa y entiende de los asuntos estructurales de la vida, le apasiona toda la política, desde la local a la internacional, pasando especialmente por la de su país. En Redençao está algo quemada con el funcionamiento de la Prefectura, que ve más orientada hacia las fiestas y poco a la adecuada gestión. En Brasil está muy preocupada por los últimos escándalos de corrupción que salpican al presidente Lula, que ensombrecen y perjudican la hasta ahora más que aceptable gestión.

En política internacional está muy preocupada por el terrorismo islámico. Incluso nada más llegar a España se estuvo informando sobre las reivindicaciones nacionalistas y las reformas de los estatutos autonómicos. Vive permanentemente preocupada por la ecología y la sostenibilidad del sistema. Por internet todos los días lee por encima varios periódicos. El Globo de Brasil (ojea otros de su país), El Washington Post, The Guardian; en España le encanta El Mundo, ahora es el que lee con mayor profundidad. Antes de venir a Madrid también lo hacía, entre otras razones por perfeccionar el idioma. Con dificultad ojea Le Monde.

Tal vez lo mejor de ella sea su ética y su escala de valores. Ama a la vida y a las personas. Es una buena persona integralmente. Es generosa y entregada a los demás. Ama a los animales, a las plantas y a la naturaleza, siendo consecuente con ello. Y todo esto sin dejarse llevar por el radicalismo y la demagogia; es eminentemente racional. En lo único que la pasión la desborda, pero lo hace por firme decisión propia, es en el sexo. Es inteligente emocionalmente y dueña de sí misma, con lo que consigue sacar el máximo partido a sus potencialidades.

Es mujer feminista, adora al hombre, disfruta de él y con él, pero no renuncia a ser mujer ni a la femineidad. En el sexo la gusta decidir y tomar la iniciativa, pero también le encanta sentirse poseída. Le apasiona follar encima del hombre, le gusta que le chupen el coño con él de rodillas; pero por encima de todo le encanta chupar hasta el final una buena polla y que la penetren a cuatro por el coño o el culo tirándola fuertemente del pelo y haciéndola algo de daño. Aunque ella no lo sepa es tremendamente romántica.

¿Cómo no me voy a enamorar de ella? ¿cómo no voy a permanecer de por vida en ella? Sinceramente la amo y vivo su vida como su fuera mía. Me siento feliz de haber sabido elegir.

Suzy era querida en todas partes, los compañeros londinenses de apartamento la estaban esperando con mucha expectación. Le habían preparado un recibimiento sorpresa. El apartamento era grande, la mayor parte de una gran casa multifamiliar; residían ocho compañeros, cinco ingleses, un paquistaní, una mexicana y ella. Para la recepción, era ya de noche, las 22 horas, habían invitado a Catherine y a una docena de amigos de la casa. Los pisos de estudiantes siempre tienen un grupo de gente alrededor que acuden reiteradamente a él, que acaban siendo amigos indistintamente de todos; suelen vivir en casas con su familia y son como residentes externos del apartamento.

Suzy ya contaba en sus planes que esa iba a ser de juerga. Se alegró mucho y se dejó llevar. Después de beber moderadamente cerveza, acabó en la cama follando con un compañero de piso rubio y atlético, con el que siempre la había apetecido hacerlo pero que nunca quiso por compartir la misma casa. Lo hicieron a cuatro como a ella la gusta. Quedó a gusto, él feliz. Suzy a una hora prudente se retiró a su habitación para al día siguiente ponerse las pilas. Estudió con Catherine como estaba acostumbrada. Hacían una buena simbiosis, que dada la coyuntura era más necesaria para la brasileña. Ella tenía más documentación e información y Suzy comprendía y entendía mejor los temas. Ambas se compenetraban.

Esa noche, después de prepararse intensamente para las pruebas académicas, visitaron de forma fugaz tres discotecas que allí se denominan clubs; el Notting Hill Arts Club, al oeste de Londres, considerado como la Joya de la Corona, aunque es poco conocido; The Blag Club, también al oeste, que representa lo último en los ‘micro clubs’; y The Key, con noches underground, un excelente ambiente donde pinchan DJs muy conocidos. En otros días, al mismo ritmo, visitaron Bar Vinyl, Ministry of Sound, Fabric y Turnmills.

Se quedó a dormir en casa de la inglesa. El sábado por la noche llegaba Charlie al apartamento de estudiantes. En el tiempo que estuvo en Brasil meditó sobre su actitud en Inglaterra, dándose cuenta de que no había dado ni a su gente ni a su país lo que ella era; se había dedicado a trabajar y estudiar aplicadamente, llevándose bien con casi todos pero sin entregarse vitalmente como siempre había hecho.

Para repararlo en parte, montó la noche del sábado, consensuándolo con los participantes, una doble mesa redonda al estilo del Filet Brasil que, sin duda, dejaba su impronta. Una con las chicas sentadas adecuadamente preparadas (sin calcinhas), ella sería el árbitro del juego y Charlie el chico colaborador; la otra de chicos desnudos de medio cuerpo para abajo y contaría como chica colaboradora con Elizabeth, que no tenía vuelo esos días.

Los participantes fueron los miembros del chalet de estudiantes, incluyendo a Catherine, a la que costó mucho convencer, y seis residentes externos. Antes del juego se la ocurrió un elemento adicional, entre ella y Elizabeth depilaron a todos los chicos el pubis dejando una pequeña mata de pelo, muy corto, en forma de corazón; lo mismo hicieron dos de los chicos con las chicas, con ayuda en este caso de ellas. Con alegría por parte de ambas mesas, Charlie y Elizabeth actuaban completamente desnudos; ambos cuerpos desataron el entusiasmo y la excitación entre todos.

Durante el juego Suzy contó algunas de sus experiencias, y de conocidas suyas, más excitantes. Se recreó en la de los carnavales de Río, Charlie y ella recorriendo la ciudad desnudos; la del camarote; la de los tres negros con Charlie escondido en el armario; y la de Lilly en la hacienda. Antes de empezar estaban todos excitadísimos, los chicos completamente empalmados, la mayoría tenía una experiencia sexual más bien escasa. Había alguno que era virgen como el caso de Catherine. Se corrieron ellos y ellas varias veces, alguno antes de empezar.

Utilizaron whisky escocés que Charlie y Elizabeth bebieron con deleite. Todos perdían y puntuaban negativo sin importarles demasiado. Fue la experiencia de sus vidas. Terminada la partida Suzy, como organizadora, describió la siguiente etapa, todos se desnudarían y en el centro, con la envidia de todas las chicas, Catherine sería penetrada a cuatro por Charlie y otros dos chicos que ella suponía vírgenes, follarían en la misma posición a Elizabeth y a ella misma.

Los tres inexpertos vivieron uno de los mejores momentos de su vida y, sin duda, el más morboso y excitante. Charlie lo hizo con exquisito cuidado, muy lentamente, penetrándola durante más de veinte minutos. Los otros dos chicos se corrieron en menos de tres minutos, con lo que quedaron solos Catherine y Charlie. Ella se corrió una vez tras otra mientras multiplicaba su placer al sentirse observada por el resto. Después Suzy declaró abierta la libertad total sin reglas, momento en el que los chicos se abalanzaron por Elizabeth y Suzy y las chicas por la magnífica polla de Charlie.

A una hora prudente el inglés y la brasileña se retiraron a su habitación y el resto se organizó a su manera. Catherine se fue con su entorno a rematar el día. Suzy y Charlie pasaron una agradable noche en la que follaron dos veces, una antes de dormir y otra después, rodeados de mucha ternura. A la mañana siguiente Charlie regresó a Oxford para preparar sus exámenes y Suzy y Catherine se trasladaron de nuevo a la casa de esta última para seguir preparándose. Los exámenes le estaban saliendo bastante bien, con algún problema de ortografía, ya que los meses fuera de Inglaterra le habían hecho perder soltura en el manejo del inglés escrito.

En la última conversación con Alberto, éste se ofreció a recogerla al final de las pruebas para pasar un fin de semana en Venecia y volver a Madrid.

Cynthia estaba gestionando muy bien el proyecto en su ausencia, consultándole todo lo relativamente importante.

El apartamento de Madrid se encontraba en un lugar que conformaba un mini mundo comercial, con una oferta de una variedad posiblemente inigualable en el mundo. En su manzana hay 90 establecimientos comerciales abiertos al público, como la mayoría de los del barrio de Marqués de Salamanca es perfectamente cuadrada de cien por cien metros, está configurada por los tramos de las calles Ayala, General Pardiñas, Hermosilla y General Díez Porlier.

Hay cinco sucursales de banco, todas con cajeros automáticos, BBVA, Guipuzcoano, Caja de Castilla-La Mancha y Banco de Valencia; en una de las esquinas contrarias un mercado con más de cien puestos; y catorce más entre bares y restaurantes. Uno de calidad llamado la Taberna de Daniela, un bar vanguardista como es Cherry; otros de buen nivel como son el Olivar de Ayala y un Café Teatro con actuaciones en vivo. A pocos metros (menos de diez) del perímetro de la manzana está otro restaurante muy bueno, Facolare, y uno sencillo muy agradable, Panamá.

Hay dos colegios, farmacia, estanco, video clubs, varias cafeterías, ópticas, veterinario, tiendas de regalos, bolsos, muebles, ropa, hasta una de tallas grandes; dos inmobiliarias, un todo a cien, Chic, una discoteca que abre por la noche y cierra a las 10:00 de la mañana; varias tiendas de alimentación, perfumerías, dos tintorerías, tres agencias de viajes, Halcón, Marsans e Iberia. Adagio, de instrumentos musicales; dos de cerámica; alquiler de smoking, telas, orfebrería, electricidad, fontanería, dos floristerías, compraventa de billetes y monedas antiguas, peluquerías, saneamientos, fotocopias, productos digitales, de Movistar, Sargent, una galería de arte y una de comida preparada.

Hay dos edificios de El Corte Inglés, el gran almacén español por excelencia, con varios miles de metros cuadrados de superficie; un está a unos trescientos metros y el segundo a unos quinientos. A dos o tres manzanas dos Vip’s, mezcla de tienda con restauración de gran espacio que abre todos los días, incluso domingos y festivos, hasta las 03:00 de la madrugada. Varios gimnasios y un sinfín de restaurantes, buenos y malos, y muchas más tiendas. A dos manzanas está la calle Goya con numerosas tiendas de moda de ropa y zapatos; a otras dos José Ortega y Gasset, que en la esquina de Velázquez tiene en su entorno las tiendas de marca de lujo en Madrid. Allí viven la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, Duques de Lugo, con sus tres hijos. Un lugar ideal para vivir la calle.

Marisia nos informó con todo detalle del mercado de la prostitución español, además de los hoteles mayores y pequeños. La ciudad está llena de nights clubs, los hay de dos tipos, los que sólo hacen negocio con las copas, con el doble sistema de cobro, copa de cliente y copa de la chica; y los que tienen habitaciones camufladas o reservadas, donde el establecimiento cobra y se queda gran parte del pago por servicios sexuales. Estos últimos, descaradamente, transgreden la ley. Los del primer tipo suelen ser de alto standing; los del segundo varía desde el lujo al máximo cutrerío.

En casi todos estos lugares corre con demasiada facilidad la droga, lo que no es un elemento diferencial, en España como en Brasil, en casi todas las discotecas, conciertos y sitios masivos donde se consume alcohol pasa lo mismo. Es extraño la obsesión de algunos sectores de la sociedad por el botellón, fiesta que organizan los jóvenes en grupos entre diez y treinta chicos, en la vía pública, con música portátil o de coches aparcados, que beben a morro botellas de 1 ó 2 litros de mezclas alcohólicas, cerveza, calimocho, que es vino barato mezclado con coca cola o refresco y otros cubatas, alcohol de 43º con coca cola o refresco.

Es cierto que en estos grupos se suele beber inmoderadamente, a veces ensucian los lugares públicos y otras molestan a los vecinos. Hay mucha menos droga que en los locales cerrados, pueden ser más molestos, pero mucho menos perjudiciales para la salud y la vida de las personas. A veces se fuman porros. Los botellones en zonas más apartadas, cerca de las playas, parques y campo son una buena alternativa, siempre que se controle la retirada de desperdicios.

Suzy siempre había vivido feliz, pero ahora lo era mucho más, se sentía cada vez más segura, lo que ampliaba su inteligencia emocional y su capacidad de gestión de todo lo que le rodeaba; era cada vez más brillante sin corromperse por el éxito, cada vez estaba más enamorada de Alberto y él de ella.

La emprendedora brasileña se propuso abrirle la vida a su amiga de estudios. Brasil es el país del culto al cuerpo, de los estilistas, dietistas y cirujanos de estética, a un precio asequible. Pidió a su hermana Lilly que le mandara lo que hoy llaman remedios (medicamentos) adelgazantes, prescritos por un médico pero seguramente prohibido en Europa.

Se propuso iniciarla en el camino del disfrute del sexo. La pidió a Elizabeth que la montara para ella un ménage à trois con dos pilotos para después de los exámenes; luego tenía previsto invitarla a Madrid. A Catherine, superado el bautismo de fuego, se le hacía la boca agua de pensar que simultáneamente iba a tener a dos tipos de bandera, a uno chupándole la polla y otro follándola a cuatro; incluso fantaseaba que la penetraran por el culo. Llegó a perder algo de concentración en el estudio, sin importancia, ya que estaba sobrepreparada.

Su amiga le enseñó a maquillarse y a peinarse, le aconsejó sobre el corte de pelo que más la convenía y le dio recomendaciones para cuidar el cabello, la piel y el cutis. Hasta la convencieron para que se pusiera un pearcing en el ombligo y un tatuaje pequeño en el pubis.

El viernes siguiente quedaron a cenar en casa de Elizabeth. Ya había realizado la mayoría de los exámenes y le estaban saliendo bien. La azafata vivía casada con un empresario rico, en una vivienda espaciosa de varios pisos, en Regent Street, en el centro de la ciudad. Su casa, llena de salones y habitaciones, estaba decorada con muebles ingleses del siglo XVIII, buenos, estéticos, muy bien cuidados, pero con un cierto aire decadente. Al menos había tres personas de servicio.

Su marido era algo mayor que ella, pero conservaba su atractivo físico, sus formas eran elegantes y era intelectualmente interesante. A lo largo de la conversación, en la que participó muy activamente Catherine, quedaron claras varias cosas. La azafata trabajaba porque quería y no por necesidad económica; amaba la vida, la gente, la diversidad cultural y, aunque ahí no lo mencionó, el sexo; ambos desarrollaban su sexualidad dentro y fuera de casa y se amaban.

La comida, a base de caza fue exquisita. Parece que en la Gran Bretaña hay que ir a las casas de la oligarquía y la aristocracia para comer bien. Como estaba previsto, después de tomar un whisky las dos amigas se retiraron pronto para poder sumergirse de nuevo en sus estudios.

Momentos antes de marcharse e inmediatamente después de presentarles, dormido en su cuna, a su hijo, la anfitriona las ofreció un divertimento cobrado. El jueves por la noche un grupo de jeques árabes tenía prevista la celebración de una fiesta en un palacete de un lord inglés, en el centro de la ciudad. Deseaba contratar una docena de chicas llamativamente jóvenes y atractivas para trabajar de camareras, completamente desnudas. Estaban dispuestos a pagar 2.500 libras por chica.

Suzy había decidido cerrar totalmente el capítulo personal de puta, pero Elizabeth le aseguró que no habría más sexo que la exhibición de sus cuerpos. A Catherine, cosa que Suzy percibió, se la iluminaron los ojos; nunca pensó ser candidata para exhibir libremente su cuerpo, cobrando una importante cantidad de dinero. La fecha le cuadraba, ya que el jueves por la mañana tenía el último examen. Alberto llegaría el viernes por la tarde.

Había sintetizado un decálogo de decisiones estratégicas y una especie de libro de estilo para la discoteca: 1.- se llamaría El Carnaval de Río, su decoración y estética iría en ese sentido; 2.- la música sería casi únicamente brasileña; 3.- tendría música en vivo, haciendo contratos en determinadas fechas a primeras figuras de la canción; 4.- los materiales serían de la más alta calidad, con las máximas condiciones de seguridad contra incendios y con el cumplimiento exquisito de las normas legales; 5.- se controlaría especialmente cualquier intento de venta y consumo de droga en el local, para ello habría seguridad permanente en los servicios y seguridad camuflada en la sala; 6.- se actuaría con total liberalidad en las manifestaciones erótico-sexuales, pero no se permitiría la prostitución; 7.- bajo ningún concepto se permitiría la entrada a menores de 18 años; 8.- se buscaría una clientela de medio-alto y alto nivel social, pero no se discriminaría a nadie; 9.- habría una zona de restauración en un lateral, con decoración y ambiente diferente a un lado de la plataforma de actuaciones; 10.- su reservarían algunas zonas más oscuras y apartadas para mayor intimidad.

En la última semana en Londres, Suzy después de uno de sus exámenes, preparó los papeles para su traslado de expediente a la Carlos III, a expensas de los resultados definitivos de las últimas pruebas. Sus profesores lo lamentaron, pero se ofrecieron para colaborar, e incluso alguno se comprometió a hablar con los gestores de su nuevo destino para que la facilitaran los trámites. También pudo pasarse por el New Caledonian Market, el mejor mercadillo de antigüedades de Londres, donde compró una cubertería de alpaca, una vajilla y algunos grabados de los siglos XVIII y XIX, adquisiciones que tenía previstas para el piso de la calle Ayala en Madrid.

Siempre quiso tener estos objetos, pero aunque no sean demasiado caros, hasta ahora eran para ella inasequibles. En Inglaterra, con la revolución industrial del siglo XVIII, se formó una gran clase media, desde entonces hay gran cantidad de productos de hogar de cierta calidad, muebles y distintos enseres.

Suzy conocía bien Londres y, a pesar de que siempre pensó que no era su sitio ideal para vivir, le hubiese gustado haber tenido más tiempo para disfrutarlo. Londres para ella es la ciudad de la diversidad, cultural, gastronómica, de estilos de vida, de ocio, bulliciosa donde viven más de siete millones de personas de todo tipos y razas. En Londres se puede comprar cualquier cosa, ver buenos espectáculos, magníficos museos, comer cualquier tipo de comida, practicar deporte y pasear por numerosos parques y barrios residenciales. Londres es la suma de muchos pueblecitos por las diferencias que hay entre Camden, Whitecapel, Clapcham, Battersea, Chelsea o Westminster.

Sus atascos son un verdadero problema, con grandes restricciones al tráfico para evitar en lo posible la entrada masiva de vehículos. El transporte público también está saturado aunque es relativamente sencillo moverse, hay autobuses, trenes, metro y taxis que cruzan la ciudad de una punta a otra.

En torno al río Támesis se organiza la ciudad a la que divide de norte a sur; en la orilla norte, el Circle Line, se encuentra el centro y los lugares más interesantes, teatros y restaurantes. La zona de moda y más turística es el West End, donde están Trafalgar Square, Picadilly y el barrio del Soho, epicentro de la marcha con pubs, clubes, bares y restaurantes.

Tiene gran riqueza cultural e histórica, posee más de 300 museos y galerías de arte, joyas arquitectónicas, y una compleja historia detrás de cientos de años que han forjado su peculiar identidad. Cuenta con cuatro lugares declarados Patrimonio de la Humanidad: el palacio de Westminster con su abadía, la Torre de Londres, la localidad de Greenwich y la inmensa extensión botánica de Kew Gardens.

El British Museum es el más antiguo del mundo, a lo largo de más de doscientos años, ha forjado una colección que, en la actualidad, consta de más de seis millones de piezas; están los mármoles del Partenón, las momias egipcias, la Piedra Rosetta y el Tesoro de Mildenhall. También tiene amplísimas colecciones de antigüedades egipcias, romanas y griegas.

Son extraordinarios el Museo de Historia Natural, el de Ciencias, el Victoria & Albert, el Real Observatorio de Greenwich, el Theatre Museum o el Museo de Londres.

Un treinta por ciento de la superficie de Londres está cubierto por parques y jardines perfectamente cuidados para pasear o practicar deporte. El más emblemático es el Hide Park, con rincones singulares y estanques con cisnes. En  Inglaterra el césped se pisa.

La ceremonia más emblemática de Gran Bretaña es el cambio de la Guardia en el Palacio de Buckingham. Ceremonia que dura 45 minutos y se celebra, con puntualidad británica, a las 11:30 horas. Tiene lugar dentro del recinto de palacio y se puede ver desde las verjas de hierro que rodean la residencia oficial de la familia real inglesa. La guardia real, acompañada de una banda, sale de los Wellington Barracks a las 11:27 horas y marcha hasta el palacio a través de Birdcage Walk.

Es uno de los mejores sitios del mundo para ir de compras de diseño, marcas y calidad o para encontrar auténticos chollos, con más de 30.000 tiendas y sus famosos mercadillos callejeros, como son los de Camden, Portobello Road, Coven Garden, Petticoat Lane, Brick Lane, Borough Market, London Silver Vaults o Bermondsey Antiques market y New Caledonian Market.

Hay cientos de bares, clubes, teatros, discotecas, locales de música en directo y cabaret donde disfrutar de la vida nocturna; y unos 6.000 restaurantes con comida de más de 70 países distintos.

Cansadas, con los exámenes superados, Catherine y Suzy fueron recogidas por la azafata en un BMW de la serie siete para llevarlas al palacete del Lord Lawrence. Nuevamente este nombre me hizo mella provocándome confusas y variadas sensaciones, percibía autoridad, seguridad, potente personalidad con cierto sabor añejo, lo asociaba inexorablemente al de Marisia.

Catherine tiene una voluntad de hierro, en dos semanas había conseguido perder casi 4 kilos, unido al cambio de imagen provocado por su amiga, empezaba a ser bastante atractiva. Aunque para el trabajo no era necesario, Suzy la había prestado una de sus ropas de Versace. Iba contenta, emocionada y sexualmente excitada. Al no llevar calcinha tenía que, con un clenex, secarse de vez en cuando sus secreciones vaginales que producía constantemente, para no manchar el vestido.

El edificio era espectacular, una fachada típica inglesa en perfecto estado de conservación; un jardín de entrada con una fuente, de unos 2.000 metros cuadrados, lleno de plantas y flores arquitectónicamente organizadas; cinco plantas con estéticas balconadas; una entrada al edificio de grandes proporciones con puertas de caoba con piezas doradas. El hall era como todo, desproporcionado en tamaño, del que salía una doble amplia escalera que daba a los salones, donde se iba a celebrar la fiesta. Por debajo estaban las cocinas y las estancias de la servidumbre. En pisos superiores se supone una gran cantidad de dormitorios y estancias más privadas.

El edificio estaba tecnológicamente reformado, elegantes ascensores transparentes, grandes pantallas planas de televisión, con una lujosa estética que combina muebles antiguos de valor con muebles vanguardistas. A las tres las pasaron a una pequeña salita donde, poco después, fueron llegando por separado otras chicas. La esposa del Lord les explicó minuciosamente su cometido, actuarían como camareras portando, como el resto de camareros varones, bandejas de copas con bebidas y canapés.

No deberían permitir, actuando con mano izquierda, que ningún invitado las tocase; sí podían y debían hablar con ellos por cortos espacios de tiempo. Si alguno pretendía quedar con ellas a posteriori, gratificándolas económicamente, después de la fiesta, era cosa de ellas aceptar o no. En la fiesta sólo habrá hombres, ni la señora de la casa asistiría. Les proporcionaron zapatos de tacón extremadamente altos de color negro, guantes hasta el codo de algodón blancos y una cofia también blanca para el pelo.

Para ellas fue un placer pasearse desnudas sintiéndose permanentemente observadas y deseadas por decenas de hombres. Siguiendo las instrucciones, coqueteaban con habilidad con unos y con otros. Los había de todos los tipos, gordos y delgados, altos y bajos, feos y guapos, jóvenes y mayores, pero todos elegantes, de buen porte, de exquisita educación y con buena conversión.

Las tres recibieron peticiones de más de un invitado para pasar la noche, ofertando mucho dinero. Eran hombres millonarios, relacionados con los pozos de petróleo. Suzy y Elizabeth no aceptaron manifestándose con exquisita diplomacia, tenían claramente decidido en ningún caso prostituirse. Algunos de los pretendientes eran jóvenes y atractivos; en otro contexto, sin mediar transacción económica, posiblemente hubiesen aceptado.

Catherine, ávida de nuevas experiencias, después de consultar con Elizabeth, aceptó un encuentro por 5.000 libras para esa noche en el Hotel Ritz, con un joven y apuesto jeque árabe. El cóctel y la cena fría, de pie, términó a las doce de la noche. Catherine, conmigo en su cabello, se trasladó con el jeque en su Rolls Royce al hotel. Sus dos amigas, como tenían hablado con ella, se trasladaron en su coche también al hotel, donde habían reservado otra habitación para esperarla y en su caso protegerla ante cualquier problema.

La suite del jeque era la presidencial, un lujo excepcional. Ante nuestra sorpresa, en ella, en sus diversas habitaciones y salones estaban al menos dos esposas, un hijo de unos siete u ocho años y personal de servicio privado. Recibieron ceremoniosamente al cabeza de familia y a su acompañante; entre las esposas los bañaron en el jacuzzi, mientras él empezó sus juegos eróticos. Sentó a Catherine en el borde del jacuzzi y desde dentro la chupó muy suavemente, durante bastante tiempo, el coño. Consiguió que se corriera varias veces, después la dio media vuelta y tras lavarla concienzudamente el culo, se lo estuvo chupando durante más de quince minutos, la introdujo la lengua y luego uno y varios dedos, para después penetrarla por el ano hasta correrse dentro. Siempre en presencia de sus esposas.

Cuando terminaron se dieron un último baño, él se cubrió con un albornoz y con un suave beso dijo buenas noches para abandonar definitivamente la habitación. Una de sus mujeres se quedó acompañando a Catherine para ayudarla a vestirse, le entregó un sobre con dinero, le acompañó hasta la puerta y le ofreció el coche para que el chófer la llevara a donde desease. Ella, tras dar las gracias y prescindir del transporte, se encaminó a la habitación de sus amigas. Iba maravillada, satisfecha y radiante de felicidad.

El viernes llegó Alberto con ganas de estar con ella, disfrutarla y meterla la polla por todas partes. Se hospedaron en el hotel Claridges en el centro de Londres. Él llegó antes y la esperó en su habitación, recién duchado. En cuanto llegó ella, con él desnudo pero sin quitarse la ropa, le chupó la polla hasta que se corrió. El empezó a chuparla el coño mientras ella seguía chupando suavemente su cipote. Cuando se había vuelto a empalmar llamaron a la puerta, eran Elizabeth y Catherine con dos botellas de champaña, siguiendo instrucciones de su amiga.

Se desnudaron y esparciéndole la bebida por el cuerpo, se lo comían a besos. Venían dispuestas a sacarle un polvo cada una. A Elizabeth la penetró a cuatro por el coño, Catherine se la chupó hasta correrse, mientras Elizabeth le introducía un pequeño consolador por el culo y él besaba la buceta de Suzy. Después Alberto penetró a Suzy por el ano y, al final, pasadas casi tres horas y bastante agotados sobretodo él, se fueron a cenar a River Café, un restaurante de estilo minimalista con comida auténticamente italiana, y ubicado en uno de los mejores lugares de la capital; es propiedad de Rose Grey y Ruth Rodger, conocidos por su programa de televisión y sus libros.

A la mañana siguiente quedaron los cuatro a desayunar en el hotel para despedirse, retomaron la discusión del día anterior sobre el terrorismo. En síntesis pensaban que Bush había actuado con cierta torpeza, que Schröder y Chirac habían utilizado la situación, sobre todo el francés, para sacar partido, lo que estaba dando alas al terrorismo islámico para moverse y actuar con más eficacia y contundencia. Sin duda en beneficio de los terroristas se había resquebrajado occidente y el peso de la democracia más sólida y fuerte del mundo. La parte más civilizada, democrática y próspera del mundo, se estaba haciendo cada vez más vulnerable. Suzy criticó duramente la actuación de Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español, por instrumentalizar electoralmente las consecuencias dramáticas de un atentado con casi doscientas muertes, ocurrido recientemente en Madrid.

Hablaron con preocupación de los últimos escándalos que seguían rodeando la gestión de Lula y terminaron con Tony Blair, al que elogiaban su equilibrado pragmatismo. Antes de marcharse tuvieron tiempo para visitar parcialmente el British Museum.

Llegaron a Venecia a media tarde. En el avión, Suzy aprovechó para hablar de la discoteca y del resultado de sus exámenes pendientes de calificación, y Alberto de Brasil y de sus últimos viajes. Es muy posible que en menos de un año pudiera dejar la representación; le habló de un nuevo proyecto inmobiliario en Panamá.

Llegaron en una barca a motor al Gran Hotel Boscolo dei Dogi Venice, recorriendo diversos canales. El lugar, las vistas desde la habitación y el ambiente de Venecia era el propicio para que Suzy liberase parte de sus férreas barreras de protección afectiva. En el hotel, cuando ya estaban desnudos, Alberto estaba besándola y la introdujo en la boca un objeto, las llaves de un coche Audi TT, un deportivo de lujo extraordinariamente bonito de color gris antracita metalizado, que la estaba esperando en Madrid.

Suzy se sentía feliz, no por los regalos, se sentía generosamente amada. El amor de Alberto le daba fuerza, seguridad y alegría. Ella, que ya lo tenía pensado, le dijo… ‘¿sabes que te amo?’, él la contestó que sólo esperaba que se lo dijera porque lo suponía desde los primeros días en que se conocieron. La brasileña se dio cuenta, una vez más, de la capacidad de percepción del que ahora sí era su novio, su primer novio.

Suzy, besándole tiernamente por todo el cuerpo le preguntó…’¿Y tú cuánto me amas?´. Él, utilizando una frase muy brasileña le contestó ‘del tamaño del infinito’, y añadió ‘te amo con el alma, el corazón y la polla’ (esta última parte era creación suya). Suzy le seguía besando y le pidió que se masturbara, mientras ella continuaba besándole; cuando él se corrió y esparció el semen por su propio cuerpo, ella lo lamió con exquisito cuidado. Él le devolvió la jugada y le pidió a ella que se masturbara mientras la colmaba de besos; cuando Suzy se corrió por segunda vez consecutiva, él bebió el jugo de su buceta y poniéndola a cuatro la penetró vaginalmente hasta que ambos se corrieron simultáneamente.

Se fueron a cenar a Bistrot de Venise, uno de los mejores restaurantes, en góndola. Pocas cosas hay más románticas que un paseo nocturno en góndola, mientras que el gondolero, vestido con camiseta a rayas y sombrero de paja, canta canciones de amor acompañado por un violinista. Las góndolas son de color negro, esta tradición es una señal de luto por los muertos que tuvieron que transportar en las épocas de las grandes epidemias.

Alberto le informó que había roto la relación con su semi-novia española. A Suzy la encantó, pero no dejó de preocuparle el incremento de compromiso que esto suponía. De momento eran novios, se amaban, pero seguirían viviendo su independencia. Sólo se reconocían su atracción, su confianza, su comunicación y su amor. Mucho más que la mayoría de las parejas. Los tres días pasaron en un encantamiento continuo; arrasaron la ciudad, sus rincones, canales y la inmensidad de edificios y museos.

Les entusiasmó la Piazza San Marco y más su Basílica, el Palazzo Ducale y los famosos Ponte Rialto y Ponte dei Sopiri (de los Suspiros), llamado así porque desde este lugar los condenados a muerte veían la ciudad y suspiraban al saber que se les acercaba el final de sus vidas. Alberto ya conocía la ciudad y le sirvió de cicerone. Entraron en más de diez, museos y galerías, desde la Galería de la Academia al Museo Arqueológico, pasando por la Colección Franchetti, la Cini o el Museo Correr. Probaron los mejores restaurantes, el Café Quadri, Il Giardino di Luca y el Antico Dolo.

Para investigar, visitaron el Antico Martín, el club nocturno más conocido, con música en vivo, donde aprovecharon la oscuridad de un rincón para echarse un buen polvo.

Venecia es una ciudad mágica, misteriosa y romántica. Cuando llegué me dio la sensación de ser una ciudad congelada en el tiempo, un romanticismo sensual y seductor impregna el ambiente de sus canales y calles, rodeadas de edificios artísticos que son de una verdadera belleza. Las góndolas con los violinistas, los arlequines en las esquinas tocando con la guitarra melodías para enamorados, algo ideal para compartir con la pareja y dejarse llevar por la ternura y el amor.

Venecia es sinónimo de arte, los pintores venecianos que han marcado la historia del arte son una legión, Bellini, Tintoretto, Carpaccio, Veronés, Tiziano…., también un buen elenco de músicos como Vivaldi y poetas y escritores han vivido en esta ciudad la inspiración artística, por citar a alguno, Goethe, lord Byron, Dickens, Hemingway, Proust. Hoy en día el mundo de la cultura tiene dos exponentes internacionales en esta ciudad, la “Mostra de Venecia”, que es el festival de cine más antiguo del mundo, fundado por Mussolini en 1932 y que se celebra en la cosmopolita playa del Lido. La otra cita es la “Bienal de Arte Contemporáneo de Venecia” con más de 100 años de historia.

La ciudad está formada por 118 islas unidas por 160 canales y 400 puentes, los turistas que allí se encontraban coincidían en señalar que para ellos era la ciudad más hermosa de cuantas habían visto hasta el momento. Después de haber vivido los carnavales en Brasil, no podía abandonar Venecia sin saber cómo se celebran aquí, sabía que eran los más famosos de Europa y, aunque poco tienen que ver con los de Brasil, ni con los de Tenerife (España), ni siquiera con los de Cádiz (España), están rodeados de enigma y magia. Venecia se transforma en una fiesta de colorido, sensualidad y misterio y con un elevado componente teatral, pues la gente disfruta oculta tras el anonimato que dan las máscaras, símbolo de este carnaval. Durante los días de celebración hay representaciones teatrales en las calles, desfiles de góndolas con antorchas, conciertos musicales, se celebra una comida en el campo y hay mercadillos de máscaras.

Por supuesto que Venecia tiene también una leyenda, Alberto se la contó a Suzy, que quedó cautivada por ella. En esta ciudad nació Giovanni Casanova, un seductor que contó en sus memorias que había tenido relaciones con 2.000 mujeres. En el siglo XVIII el sexo y la prostitución estaban a la orden del día en esta ciudad. Casanova estuvo encarcelado en el Palazzo Ducale, condenado por comportamiento inmoral y consiguió escapar tras una enrevesada fuga con una góndola.

Entre las aventuras que se le atribuyen a Casanova me sorprendió una peliaguda historia de amor con una monja (Caterina Carpetta) que, a su vez, se convirtió en amante del abad De Bernis (a la sazón embajador de Francia). Según se cuenta en otra ocasión retuvo a un hombre haciéndose pasar por guardia y lo condujo hasta la isla de San Giorgio (muy cerca de la Plaza de San Marcos), con el fin de retrasar su vuelta y tener el tiempo suficiente para pasar la noche con la esposa del marido ausente.

La admiración de Suzy por las obras artísticas de Italia, nos llevó a hacer una visita rápida a Florencia y a Roma. Florencia es una ciudad imprescindible para el amante del arte. La capital toscana es la maravilla del renacimiento, con sus estatuas, plazas, edificios religiosos y civiles, palacios, lonjas y museos. Es también la cuna de la ópera, en 1597 se representó aquí la primera obra de este género.

El lunes alquilaron un coche X5 de BMW, comieron en Florencia en el Ristorante Ricchi, en el centro de la Plaza Santo Spirito, una de las obras maestras del Brunelleschi, que es uno de los pocos sitios en Florencia con buenos pescados. Visitaron el Duomo, el Puente Vecchio, la Galería de los Uffizi, y fueron hasta la Galería de la Academia exclusivamente para ver al David de Miguel Angel. Me desagradó bastante el ruido infernal de las calles de Florencia, la circulación es caótica; motos, coches, ambulancias y autobuses provocan un ruido permanente que contrasta con la serenidad y la belleza artística. Por la noche durmieron en Roma, en el Sheraton, a las afueras de la ciudad.

Todo esto fue a gran velocidad, porque Alberto tenía que estar en Madrid el miércoles a primera hora de la mañana. El hotel puso a su disposición un guía con coche que les enseñó la ciudad de noche. Terminaron cenando en Drappo.

Roma es una ciudad hermosa a la que casi todo el mundo ha querido ir en algún momento, pasear por sus calles es una delicia para los ojos y para el alma, y se puede ir andando a cualquier sitio. Por algo la llaman la “ciudad eterna”, pues es un testigo de la historia de todos los tiempos. Me llamaron la atención la cantidad de plazas y de fuentes que alegran esas calles bulliciosas, en la Piazza Navona, al llegar la noche los artistas montan tenderetes con sus obras y payasos y malabaristas hacen su espectáculo.

Pude constatar lo cierto de la “Dolce Vita”, simbolizada por Fellini en el baño de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi. Las noches de Roma son una oda al amor, a la diversión placentera, a la juventud, la buena vida romana esta llena de placeres, estéticos, arquitectónicos, femeninos y culinarios, una continua bacanal para todos los sentidos.

A la mañana siguiente hicieron el clásico tour turístico con el mismo guía. Pudieron visitar, como si fueran japoneses, el Coliseum, el Panteón, La Plaza de España, el Foro romano, El Trastevere, el Castillo de San Angelo y el Vaticano, un auténtico maratón artístico.

Comieron en el hotel, casi a las cinco de la tarde; desde el aeropuerto de Fiumicino volaron a Madrid. Un viaje express que disfrutaron segundo a segundo. Al principio tenían previsto volver directamente de Venecia, pero al constatar Alberto el entusiasmo de su novia por el arte, la historia y la belleza arquitectónica, decidió mostrarle una pequeña muestra de lo que más tarde visitarían con sosiego.

Follaron con pasión en los hoteles; en un rincón apartado en uno de los pequeños canales, en una góndola protegidos por una mini cabina; hasta en la Cúpula del Vaticano entre su doble techo que da acceso a la terraza superior.

De Barajas se trasladaron directamente al apartamento de Alberto, un ático magnífico en plena Castellana, a la altura del Estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid. Un dúplex de más de 600 metros cuadrados con doble terraza, mayor la de arriba, en un edificio antiguo pero con un interior recién reformado con las mejores calidades, domotizada, mobiliario que combinaba maderas nobles macizas, metal y piel, muebles Decó y vanguardistas, con unas vistas envidiables. La terraza superior está ajardinada, con muebles de teca y una pequeña piscina climatizada con un jacuzzi anexo.

Nada más llegar abandonaron las maletas en la entrada y fueron directamente a la terraza, se desnudaron y al borde de la baranda, mientras ella veía a sus pies una de las zonas más bonitas de la ciudad, él con suavidad la penetró primero vaginalmente, luego por el ano, nuevamente vaginalmente para terminar por correrse en su boca. Se bañaron en la piscina climatizada y se pasaron al jacuzzi anexo, donde una empleada de hogar les trajo una botella de Dom Perignon con una bandeja de canapés de ahumados y unos tocinos de cielo de postre.

Alberto alzó la copa y brindó por Suzy, a la que definió como la mujer que más felicidad y alegría desborda; ella le contesto… ‘por los dos, por nuestro futuro’. Entre los vapores que emanaban del agua caliente, estuvieron hablando de su reciente frenético y fantástico viaje. Ver y estudiar las cosas con tranquilidad es muy atractivo, pero pasar con rapidez de un sitio a otro consumiendo imágenes, conceptos y situaciones también tiene su encanto. Alberto se quedaría aún un par de semanas; lógicamente le pidió que se hospedara con él en su casa, aunque durante el día tuviera que trabajar.

Después, en pijama, él le enseñó con detalle la casa, todas las estancias eran de gran tamaño, había un comedor, una biblioteca separada del salón y un dormitorio principal con doble ropero, doble cuarto de baño y una zona de estar, además de la zona de servicio, un gimnasio y varios dormitorios más, todos con cuarto de baño incorporado. Desde casi todas las estancias se podía salir a las terrazas.

Al día siguiente por la mañana, con parte de sus enseres, los objetos comprados en el New Caledonian Market y algunos regalos, Suzy se fue al apartamento de Ayala. Estaban Cynthia y Poli, ansiosas por saber cómo la había ido en el viaje por Italia y por contarle sus últimas gestiones. A las tres les llevaba tres preciosos vestidos, a Cynthia de Gianfranco Ferre, a Poli de Dolce&Gabbana, y a Marisia de Frankie Morello. comprados y elegidos por Alberto con la supervisión de Suzy.  Las encantaron, igual que la vajilla, la cubertería y los grabados.

Era media mañana y estuvieron hablando hasta la hora de comer, momento en el que se sumó Marisia. Suzy no paró de hablar y de entrar en todo tipo de detalles, se recreó especialmente con la transformación de Catherine, con la belleza de Venecia, con la fiesta de los Jeques, sin entrar en sus sentimientos hacia Alberto, que era lo que más les interesaba. Sus amigas le dieron coyunturalmente tregua en este tema y se fueron a comer a Panamá, un restaurante familiar, agradable, a poca distancia, que tiene un menú muy apetecible. Tomaron gambas al ajillo y chuleta de Sanabria. En la mesa la conversación se centró de lleno en el negocio. Como ya sabía Suzy, todo iba según el programa, ya habían pagado el traspaso del local, contratado al decorador, un arquitecto joven y vanguardista, ya tenían bastante seleccionado el tipo de mobiliario y habían entrado en contacto con distintos grupos de cantantes brasileños que operaban en España y Europa.

Por la tarde se reunieron con el arquitecto y se fueron a la discoteca Radical, situada a cierta distancia de Madrid, en el municipio de Torrijos, provincia de Toledo. Posiblemente la discoteca más grande de España, tiene un aforo de 10.000 personas, pero en sus alrededores pueden acudir entre 20.000 y 30.000 jóvenes. Para acceder a ella tienen organizado una línea singular de autobuses que llega a las 22:00 horas y los recogen a las 08:00 de la mañana, quien quiere abandonar antes el local tiene que esperar hasta esa hora para volver a Madrid.

Tienen un fuerte dispositivo de seguridad, pero parece que a pesar de ello se les cuela la droga con facilitad. La música es tecno, según los entendidos, de la mejor calidad. Los que quedan fuera organizan varios botellones con música desde coches personalizados, que se denominan tuning. Organizan importantes fiestas que son muy famosas como Naranja y la de Las Palomas, de las que después venden miles de discos. Tomaron nota de los Dj’s para intentar hablar con ellos, Napo, Marta, Juandy y Oscar Akagy.

Las cuatro, ya que estaban allí, aprovecharon para bailar y desmadrarse un poco. Todas remataron la noche con algo de morbo. Poli se folló a uno sentada sobre él; Marisia se la chupó a otro que tenía una polla de buen tamaño; y Cynthia y Suzy hicieron que dos chavales, simultáneamente, de unos dieciocho años, las chuparan a cada una el coño en el servicio de caballeros ante la mirada atónita y envidiosa del resto.

Con el Audi TT, a una hora prudente, se volvieron a Madrid. Suzy a la Castellana y el resto al apartamento.

Entró en el magnífico ático y quitándose los zapatos nada más entrar, se dirigió a la terraza para recrearse nuevamente en sus vistas. Se sentía realizada y plenamente feliz, controlaba su vida y ésta se proyectaba hacia el futuro de la mejor de las maneras. Mientras Alberto estaba en el dormitorio ella se quedó ensimismada, reflexionando. Todo iba más que bien, pero demasiado rápido; se cumplían sus deseos por encima de sus expectativas; sentía algo de miedo ante la intensidad de la relación con Alberto.

Ella era pasional y se enamoraba con facilidad, pero controlaba sus emociones con rigor germánico, hasta con Charlie supo darle el cauce que ella misma era capaz de controlar, pero ahora era completamente distinto. Alberto le había desbordado. Sabía que su independencia no corría peligro y que él, hombre de vida y experiencia y de una madurez muy superior a la suya, no parecía que la pudiera perturbar la estructura vital de sus planteamientos, ni que le pudiera hacer daño.

Pero en parte, también por esto, al mismo tiempo que se sentía en los mejores momentos de su vida, sentía algo de inquietud. Le costaba mezclar el sexo con el amor y la ternura. Se trasladó a su habitación y se durmió abrazada al cuerpo desnudo de Alberto.

A la mañana siguiente se levantó al mismo tiempo que él, se bañaron juntos en el jacuzzi de la terraza, conversaron brevemente y se trasladó a Ayala para retomar sus obligaciones profesionales. En el desayuno se dividieron las tareas. Poli siguió con la búsqueda de contratistas, Cynthia con el arquitecto y Suzy se puso a investigar sistemas tecnológicos de luz y sonido, le pidió a Marisia que la acompañara y al final de la mañana se trasladó a Getafe, a la Universidad Carlos III, para seguir gestionando su traspaso académico.

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