Carlos Malo de Molina

Disfruta la quinta entrega de Suzy de Carlos Malo de Molina

Capítulo 5 Pasión en Madrid: Sacar a Marisia de la prostitución

En las conversaciones con Marisia, Suzy con la intención innegable de sacarla del mundo de la prostitución, le ofreció que en un mes o mes y medio, se incorporara al proyecto. A las 15:00 horas quedaron todas a comer, invitadas por Alberto, en el Club XXI, restaurante de gran calidad para ejecutivos, cerca de la Puerta de Alcalá, donde nada más llegar brindaron por el éxito del negocio y Alberto, que estaba puntualmente al corriente de todas las gestiones, las felicitó en su nombre y en el de Mauricio por su magnífico trabajo.

Marisia día a día relataba sus experiencias pseudo-laborales. Los dos primeros meses, cuando sus recientes amigas todavía no habían llegado, lo vivía como una orgía desenfrenada por el sexo, expoleada por la ambición del dinero fácil, pero ahora las envidiaba. Follaba sin parar. Uno de los días, muy parecido a cualquier otro, se folló a quince, ni siquiera se acuerda de sus caras y mucho menos de sus nombres. Casi todos la chupaban el coño, a muchos tuvo que chuparles la polla con preservativo y todos la penetraban igualmente protegida. Cuando se lo hacían a cuatro se corría con facilidad.

La mayoría eran hombres casados, más necesitados de afecto que de sexo; tenían pollas más bien medianas y pequeñas, algunas bastante feas, ladeadas o torcidas, o en forma de punta. Difícilmente eran capaces de echarse e segundo polvo por más tiempo extra que pagaran. Demasiadas eyaculaciones precoces. Su discurso era muy redundante, se quejaban de sus mujeres y de su escasa disponibilidad para follar, y mucho menos para realizar sus fantasías. Se obsesionaban por hacerlo sin condón. Cuando repetían con una prostituta, al segundo o tercer día le declaraban su amor y, en muchas ocasiones, pretendían casarse.

Estaba claro que en estos locales no entraba lo mejor de cada casa. Había excepciones. De vez en cuando había tíos buenos, bien dotados e interesantes, pero el entorno y la forma de conocerse perjudicaban seriamente la posibilidad de entablar una buena relación.

Los grupos de jóvenes entran, gastan poco dinero y montan broncas. Venían generalmente bastante bebidos y su trato era complicado. Había muchos clientes con problemas de relaciones psicológicas y de impotencia.

Los cocainómanos entraban también en grupo, contrataban los servicios de varias chicas para que les hicieran números lésbicos mientras ellos se intentaban masturbar, cosa que rara vez conseguían ya que la droga les producía impotencia.

La soledad de las chicas, la presión de los clientes y la dureza física y psicológica del trabajo empujan, poco a poco, a que consuman cada vez más droga, acabando por necesitar coca para trabajar y para dormir.

Un prostíbulo es el reino de la mentira. Las putas tienen nombre falso, reinventan sus vidas, fabrican historias y necesidades para pedir más dinero. El cliente da otro nombre, cambia su profesión y familia e intenta seducir con sentimientos que no tiene, y si los tiene se le olvidan al llegar a casa.

Es indudable que la mayoría de clientes, si no fuese pagando, nunca hubiesen follado con una chica ni de la edad ni de la belleza que hay en estos locales.

Hay algunos clientes que se enamoran de verdad de alguna chica, pero en la mayoría de los casos la chica no le corresponde fuera de la transacción económica, o ellos no tienen el valor suficiente para dar el salto. Hay chicas que se enamoran perdidamente de un cliente, pero en muy contadas excepciones este amor triunfa. Muchas están casadas, o con novio, algunos lo saben, otros no, y otros miran para otro lado. En su mayoría se benefician del trabajo de sus parejas. Muchas, posiblemente la mayoría, tienen hijos.

La mayor parte de las chicas se inician en este trabajo para salir de su país, por huir de un desengaño amoroso, por dinero, con la idea de abandonarlo pronto, cosa que nunca ocurre. Porque la prostitución se convierte en una potente droga de la que es difícil salir. Engancha el sexo compulsivo y reiterativo, el dinero fácil, imposible de comparar con la capacidad de percepción de cualquier chica en los trabajos para los que son competentes. No saben gastar dinero y lo gestionan por lo general muy inadecuadamente. Su mundo se cierra entre ellas, perdiendo contacto con el exterior. Y en muchos casos se engancha a la droga.

Es un trabajo que tiene su esplendor, su espejismo, pero que en casi todos los casos lleva a la infelicidad, la marginalidad, la frustración y la soledad con el paso del tiempo.

Para un cliente, entrar en un hotel de chicas es una gratificante experiencia. El hombre tiene una sexualidad más primaria, más genitalista, orientada a la consecución de orgasmos. Con mucha facilidad está dispuesto a intentar follar a una u otra mujer, a veces sin demasiadas exigencias, lo intenta reiterativamente en distintos escenarios donde suele fracasar, y cuando lo consigue es a base de tiempo y esfuerzo, siempre bajo el control y vigilancia de su pareja, si es que la tiene.

Está acostumbrado a tener que ser él el que se trabaje la consecución del éxito. Cuando entran en un local de este tipo y decenas, a veces más de cien chicas sensual y escasamente vestidas, generalmente sin tanga, se le ofrecen amable y seductoramente, su ego se transforma. Chicas que apenas superan los 18 años, con cuerpos esculturales y más que guapas, de las que difícilmente encuentras por la calle.

Las iberoamericanas son las más sensuales, cariñosas y comunicativas; las del este, las de mejor porte, rubias, ojos preciosos, pero más frías, menos cariñosas; y las subsaharianas con una belleza más exótica, más primitiva, de prácticas sexuales más permisivas. En general son chicas medianamente cultas, muchas de ellas con títulos universitarios en sus países. Por una cantidad asequible, a partir de 70 euros, pueden follar con la que eligen.

Los clientes se enganchan, hay de los que repiten o los que cada día follan con una distinta. Este incremento de la oferta, en adecuadas condiciones de accesibilidad, comodidad, higiene, precios, y la tolerancia social y administrativa, han convertido a España en posiblemente el mejor mercado de la prostitución.

En la comida hablaron de España y las brasileñas requirieron información a Alberto sobre el complejo conflicto español entre sus distintas autonomías y las radicales reivindicaciones de vascos y catalanes.

Tenía gravísimas dificultades para explicarlo con cierta concisión. Según él, España es el resultado, como muchos países, del paso por su territorio de muchos pueblos, razas y culturas, desde celtas, íberos, romanos, godos y finalmente árabes; desde los Reyes Católicos, hace algo más de quinientos años coincidiendo con el Descubrimiento de América, forma una única nación, con una orografía compleja, con épocas de protagonismo mundial y de decadencia, recientemente traumatizadas por una cruenta guerra civil hace setenta años que dio pasó a una larga dictadura.

España tiene una gran riqueza cultural y diferentes lenguas que, a juicio de Alberto, en algunos casos han sido reprimidas y en otras utilizadas para exacerbar las diferencias y buscar el protagonismo de líderes y partidos que, si no fuera por ello, no tendrían el mismo juego. La estimulación de los sentimientos primarios es relativamente sencillo, es fácil encontrar eco en la defensa de lo cercano, y conseguir dividir a las distintas sensibilidades por encima de la lógica, buscando y aguardando y a veces manipulando e inventando agravios históricos.

Por la tarde Alberto y Suzy se fueron a visitar el mejor museo pictórico del mundo. El Museo del Prado es único en su especie, la valía de su obra, su antigüedad y el reconocimiento del público así lo demuestran. El interés de Suzy por el arte se vio plenamente satisfecho cuando lo visitó, fue inaugurado el 19 de noviembre de 1819 y es uno de los museos públicos de arte más antiguos del mundo.

Tiene actualmente dos edificios, el Palacio de Villanueva y el Casón del Buen Retiro, y a finales de 2006 se ampliará con el Claustro de los Jerónimos, una ambiciosa obra que ha diseñado el arquitecto Rafael Moneo y que supondrá una ampliación del espacio de 22.000 metros cuadrados.

Suzy sabía que en ningún otro lugar del mundo pueden admirarse tantas obras, por lo que no desperdició ni un instante de su visita. Vimos la colección pictórica de mayor valor del planeta, cuadros de Velázquez, Goya, El Greco, Rubens, Zurbarán, Ribera, Murillo, El Bosco, Tiziano y Rembrandt. Hay unas 9.000 obras, además de esculturas, dibujos, grabados, monedas y medallas…

De todas las obras, las más impactantes son “Las Meninas” de Velázquez; “Los fusilamientos del 3 de mayo”, “La Maja desnuda “ y “La Maja vestida”, de Goya; “El Caballero de la mano en el pecho”, de El Greco; “El Jardín de las Delicias”, de El Bosco y “El emperador Carlos V en la batalla de Mühlberg”, de Tiziano.

Cerca del Prado hay otros dos museos que conforman el triángulo cultural más importante del mundo, y que hacen que Madrid sea la capital internacional del arte, el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, ambos de incalculable valor.

En el Museo Thyssen son asombrosas las obras de Monet, Van Gogh y Picasso. En general el impresionismo, el expresionismo alemán y el fauvismo. El Museo Reina Sofía recoge la pintura de vanguardia, las obras de Miró, Dalí, Solana, Saura, Gargallo, Gris y Chillida. Contemplaron embelesados “El Guernica” de Pablo Picasso, mientras hablaban de la simbología de la obra y de la desgraciada vigencia que tienen hoy las guerras en nuestro mundo.

Esa noche Suzy se quedaría a dormir en el apartamento con sus amigas. Mientras cenaban unas ensaladas con pechugas de pollo a la parrilla con ajo, limón y pimienta blanca, acompañadas de arroz blanco, Marisia hablaba de alguna de sus experiencias. Contaba de un cliente suyo que cuando hacía el amor con él le pedía que chillara, él mismo también gemía y gritaba; más tarde la contó que mantenía su teléfono móvil abierto para que su mujer lo escuchara mientras se masturbaba.

El momento peor del día en su trabajo era en torno a las seis de la mañana. Casi todos los clientes se habían ido; todavía quedaba alguno rezagado en algún cuarto; la mayoría de las chicas estaban en pijama, tomándose una especie de desayuno antes de irse a dormir. El ambiente era de agotamiento, de profunda tristeza, casi depresivo, muchas hacían cuentas, algunas habían obtenido mil euros o más, la mayoría algunos cientos y otras apenas habían sacado para pagar sus gastos de residencia.

Lo malo es que eran siempre las mismas las que recaudaban más. Varias habían bebido alcohol en exceso y estaban con el bajón, más aún las que habían tomado coca u otro tipo de drogas; unas lloraban y otras las consolaban; algunas volvían a consumir coca y alcohol para poder dormir. Se encontraban tremendamente solas.

El fin de semana llegaba Mauricio, que se hospedó en casa de Alberto, venía sólo a visitar a Cynthia que en el coche de su amiga fue a recogerlo al aeropuerto. En el trayecto de entrada a la ciudad, por la Nacional II; como regalo de recibimiento, mientras él conducía ella le chupó la polla hasta que se corrió, lo que hizo en unos pocos minutos. A Cynthia le encantó porque se dio cuenta que él no podía contener su ansiedad.

Fueron alegremente recibidos por Suzy y Alberto que para agasajarlos les habían preparado una cena en casa, después de un cóctel servido en la terraza, con vino blanco de rueda y canapés de foie. Al casi empalagoso romanticismo de los anfitriones se sumó el de los invitados. Mauricio llegaba con noticias frescas de Brasil; las chicas inicialmente mostraron su curiosidad por el mundillo de Redençao para centrarse posteriormente en el país.

La economía de Brasil seguía evolucionando muy positivamente; el rápido crecimiento de China estaba influyendo prioritariamente en la demanda de materias primas y de algunos productos elaborados. La defensa de las capas más deprimidas del país daban moderados pero continuos acuerdos, y se estaba entrando en una senda de mayor cuidado del medio ambiente, pero los conflictos de corrupción del Partido de los Trabajadores y del entorno de Lula cada vez se estaba poniendo peor, empezándose a escuchar voces intentando impedir que su presidencia llegue a su término.

Altos dirigentes del Gobierno y del Partido de los Trabajadores habían dimitido en las últimas semanas acusados de organizar una trama de sobornos a parlamentarios para garantizar el apoyo al gobierno de Lula en el Congreso. Para ello empleaban dinero de empresas públicas que transportaban en efectivo metido en maletas, toda una trama de película. El partido de Lula se ha sometido a una renovación tanto de la directiva como de miembros del gobierno; en esta ocasión, Lula ha dado más peso en el gabinete a los partidos de centro y derecha, desmarcándose del Partido de los Trabajadores que el mismo fundó en 1980.

Los implicados en estas acusaciones fueron el Tesorero del PT, Delubio Soares; el ministro de Presidencia, José Dirceu; el presidente del partido, José Genoino; el secretario general del PT, Silvio Pereira; y el jefe parlamentario del Partido de los Trabajadores en la Cámara de los Diputados. Todos ellos dimitieron de sus cargos.

Por el momento con estas dimisiones y nuevos nombramientos poco a poco volverá la calma. La imagen de Lula no se ha resentido, pues la prensa de allí ha publicado encuestas en las que los brasileños no creen que el presidente esté vinculado ni que siquiera supiera algo.

Alberto tenía un cocinero polaco de gran experiencia y aceptable calidad que les preparó de primero Berenjenas en ensalada, a base de berenjenas, ajo, yogurt, cebolla, aceite, vinagre, sal gorda y pimienta; y de segundo Albóndigas de Ko’nigsberg, a base de carne de buey, cerdo y ternera, con arenque salado, miga de pan, mantequilla, cebolla, huevo, tomillo y laurel, y de poste Apple Pie, la clásica tarta de manzana internacional a base de manzana, limón, pasas, masa de hojaldre, azúcar, canela, jengibre, mantequilla y huevo.

Mauricio le regaló a su novia un triquini, el traje de baño de moda en Brasil, que se está extendiendo por todo el mundo, y un bonito abrigo de piel de color fucsia; a sus amigos les trajo una magnífica selección de música brasileña, que inmediatamente estrenaron. La casa tiene organizado un sistema tecnológico que, desde los distintos lectores de CD’s, cintas, discos, DVD’s, o antenas de TV o cable, se puede ver o escuchar en todas las estancias.

Acompañadas de unos bombones, se tomaron unas copas de champaña. Suzy les informó sobre el sistema tecnológico que estaba estudiando para implementar en la discoteca, esencial para la seguridad, la gestión de cobros y la eficiencia del servicio. Entre los detalles existía la posibilidad de implantar unos terminales estéticos en las mesas para hacer las peticiones de determinados servicios.

Se desnudaron y bañaron en la piscina. En esta especie de jardín en el cielo de Madrid, libres y desnudos, se sentían como en el barco. Se pasaron al Whisky, que lo tomaron en el jacuzzi; allí empezaron a jugar eróticamente, al principio con ellas sentadas en la parte exterior con las piernas abiertas y dentro, y ellos saboreando sus coños mezclándolos con el whisky e intercambiándose las parejas.

Al poco tiempo llegaron a la casa Poli y Marisia, siguiendo las indicaciones de su amiga. Sin la resistencia de ellos se incorporaron al agua; se sentaron en la misma posición que ellas y ellos bebieron jugueteando con los cuatro coños, mientras ellas hablaban como si ellos no estuvieran. Posteriormente cambiaron las tornas y ellas saborearon con deleite sus pollas con whisky; lo hacían de dos en dos; ellos pretendieron hablar entre sí, como si, por debajo de sus cinturas, no pasara nada, pero les fue imposible. La sexualidad del hombre es más primaria. Cuando estaban a punto de correrse decidieron cambiar para eyacular dentro de sus coños. Las cuatro se pusieron a cuatro, en paralelo, mientras ellos las iban penetrando alternativamente, hasta que Mauricio se corrió en Marisia y Alberto en Poli, cortesía para las invitadas.

Después, desnudos, permanecieron conversando y escuchando música. Alberto invitó a Marisia y Poli para que se quedaran unos días en la casa. Antes del amanecer se fueron retirando a sus cuartos. Alberto y Suzy hicieron el amor y se quedaron profundamente dormidos y abrazados. De similar manera debieron quedar Cynthia y Mauricio, previsiblemente con algo más de actividad sexual.

Al día siguiente tenían previsto una excursión a Toledo, a la que se sumaron Poli y Javier. Marisia tuvo que reincorporarse a su trabajo. Se levantaron tarde, en torno a las 12 de mañana; en la terraza tenían preparado un suculento desayuno. Directamente de la cama se trasladaron a la piscina climatizada, cuya agua estaba templada.

Hay costumbres en algunos países que, a pesar de sus claras ventajas, no son trasladadas a otros. En Iberoamérica, calientan el agua de las piscinas, a pesar de que sus temperaturas son más bien calurosas, esto permite estar en el agua sin necesidad de hacer demasiado ejercicio, permaneciendo sentado en una barra o simplemente de pie. En Europa el agua de las piscinas está fresquita, por lo que los adultos apenas se sumergen en el agua, y cuando lo hacen es para nadar, jugar y en todo caso estar permanentemente en movimiento, resultando que normalmente sólo hay niños dentro y los adultos toman el sol en cómodas tumbonas alrededor de la piscina.

Como el agua de las piscinas está prácticamente caliente, los adultos pasan la mayor parte del tiempo de forma muy agradable. Es verdad que calentar en Europa una piscina es más difícil y se necesita más consumo de energía, pero eso se puede arreglar con piscinas de menor tamaño. En Madrid una piscina de este tipo se puede usar desde el mes de mayo hasta septiembre.

Javier para poder participar en la excursión se inventó en su casa un viaje de trabajo a Madrid, amparado por la difícil localización de los móviles.

A las dos y media llegaron a Casa Aurelio, que pasa por ser el más típico y valorado restaurante de la antigua capital de España. Comieron entrantes variados, entre los que no faltó el Jamón de Jabugo, el producto de calidad por excelencia de España, y de segundo Perdiz a la Cazadora, especialidad de la casa; pasteles parecidos al mazapán, herencia de la cultura alimenticia árabe y unos chupitos de orujo, cortesía de la casa.

Javier actuó de cicerone, les enseñó la Catedral, la Sinagoga del Tránsito, las pequeñas calles quebradas y angostas, la Iglesia de Santo Tomé, donde está el mejor cuadro del Greco ‘El entierro del Conde Ordaz’, y algunos otros edificios como el Alcázar. Pasearon y se sentaron en distintas terrazas en las que el ejecutivo de Telefónica les hablaba de la historia de España, ante la mayor atención de las cuatro brasileñas. Su conocimiento, el lujo en los detalles y su facilidad de palabra fue un verdadero placer intelectual.

Toledo fue la capital de España hasta 1560, siempre se la ha conocido como la ciudad de las tres culturas, su rico patrimonio cultural y artístico es un fiel reflejo de la convivencia y tolerancia entre las culturas cristiana, musulmana y judía. Caminar por ella fue como hacer un viaje en el tiempo hasta llegar a la Edad Media, las chicas se compraron unos bordados, artesanía de forja y unas pulseras y anillos de damasquinado; un antiguo arte que consiste en incrustar oro o plata en hierro o acero haciendo dibujos geométricos con un fuerte influjo árabe.

Al anochecer se trasladaron al Parador Nacional, situado a las afueras, al otro lado del Río Tajo, por encima de los Cigarrales, con unas magníficas vistas de la ciudad que con la iluminación nocturna lo hacían todavía más encantador. Esa noche hicieron un doble cambio de pareja. En las suites, ubicadas las tres de cara a la ciudad, se juntaron, antes de la cena, Suzy con Javier, Cynthia con Alberto, y Poli con Mauricio.

Cenaron en el Parador, donde les sirvieron sus clásicos entremeses consistentes en más de veinte platillos con pequeñas cantidades de croquetitas, albóndigas, chistorra, queso, boquerones en vinagre, tortilla de patata, huevo duro, gambas a la gabardina, etc. De segundo, ya sin demasiada hambre, pidieron dos raciones de merluza de pincho para todos.

En esta ocasión hablaron de sexo y su relación con el amor. Complicado tema ya que, excepto Alberto, el resto del grupo no tenía una posición demasiado clara. Los seis daban al sexo un papel primordial en sus vidas, pero simultáneamente a pesar de su afición y dedicación no les perturbaba, a ninguno, en su desarrollo profesional. Javier se encontraba en una situación confusa e incoherente; Cynthia y Suzy tenían colocado el amor en un pedestal tan alto que tenían pánico al fracaso. Poli no quería tomárselo todavía en serio y Alberto, desde una posición más madura, conocedor de gran parte de sus posibilidades pero también de sus posibles imperfecciones.

No se aclararon demasiado, pero todos estaban dispuestos a disfrutar con cierta libertad del sexo y seguir enamorados. Volvieron a emparejarse, esta vez Cynthia con Javier, Poli con Alberto y Suzy con Mauricio. A las tres de la mañana acordaron tomarse una copa en la habitación de Suzy y Alberto y restablecer sus parejas.

Al día siguiente dieron una nueva vuelta por la ciudad, comieron en un cigarral y se volvieron al ático de la Castellana, para quedarse en la terraza con buena música, picotear algo de queso y volver a bañarse desnudos en la piscina. Románticos y dedicados a sus parejas, esa noche se acostaron temprano.

Durante la semana se reincorporaron a sus trabajos, excepto Mauricio que aprovechó estos días para conocer la ciudad, a veces sólo y otras con Cynthia. El miércoles Javier volvió a su hogar. El lunes cenaron en Viridiana y asistieron al musical de Mecano; el martes en Casa Lucio y asistieron a un concierto en el Conservatorio; el miércoles se quedaron en casa discutiendo sobre el peligro terrorista; y el jueves se marcharon al Puerto de Santa María, Cádiz, donde habían alquilado un yate para pasar el fin de semana.

El miércoles por la tarde Alberto y Suzy fueron a la boutique Exception, una de las mejores y más caras de Madrid, en la calle Serrano. Aprovechando las rebajas de verano la regaló varios vestidos, faldas, camisetas y algunos zapatos. Después pasaron por Hugo Boss, en la calle Ortega y Gasset, y allí se equipó Alberto, aunque ya no quedaba mucho donde elegir.

Después de una relajada noche en la que Suzy y Alberto se quedaron dormidos en la terraza, desnudos y abrazados, encima de una toalla sobre el césped artificial, se despertaron con los primeros rayos de sol, con lo que pudieron follar semidormidos, con ella sobre él, con movimientos lentos. Al final ella, que ya se había corrido, prefirió que él se corriera en su boca.  Le apasionaba ingerir su semen, era para ella como beber de su esencia. Siempre le había gustado chupar una buena polla, pero en este caso era la de su amado. Sin duda le amaba cada vez más. A las siete y media, junto con sus amigos, estaban metidos en la piscina, para poco después desayunar en el jacuzzi..

Dos horas después cogerían el AVE en Atocha con destino a Sevilla. Era el día de San Fermín, desde el agua, saboreando un segundo o tercer café en una de las pantallas situadas estratégicamente en toda la casa vieron el primer encierro en directo. El día, como otros tantos, se prometía feliz. Camino de la estación Suzy recordó el 11M e hizo un alegato contra la violencia, la intransigencia y la intolerancia. Tenía elaborada una teoría según la cual los tres males del mundo actual son el fundamentalismo ideológico y religioso, el ultra nacionalismo y el racismo; la mezcla de dos o tres elementos era explosiva. Ella piensa que el 11M es la punta de un iceberg, que poco a poco se irá conociendo. La radio del coche empezó a anunciar tres bombas en el metro, en pleno corazón de Londres y una cuarta en un autobús rojo de dos plantas.

Se quedaron atónitos, la capital inglesa también estaba siendo objeto de la ira del fundamentalismo radical islámico. En menos de cuatro años Nueva York, Madrid y Londres, un ataque en toda regla a Occidente. En la radio empezaron a hablar de la huella de Al Qaeda y de las similitudes con lo ocurrido hacía algo más de un año en Madrid, los terroristas depositaron los bolsos con las bombas en los vagones de los trenes. Tony Blair se dirigió a la nación con unas palabras que retumbaban en nuestros oídos “es especialmente bárbaro que esto haya ocurrido el día en que la gente se está reuniendo para intentar poner fin a la pobreza en África y para solucionar problemas como el cambio climático”.

La capital británica era un caos, el rescate de las víctimas en los túneles del metro era ciertamente dificultoso; enseguida escuchamos mensajes de consuelo y solidaridad de todas partes del mundo. Días después conocimos el trágico balance del atentado, 56 muertos y 700 heridos.

Ese día Londres acaparaba las portadas de todos los informativos por un doble motivo, acababan de ser elegidos para celebrar los Juegos Olímpicos de 2012, tras competir, por cierto, con Madrid, y en Escocia estaban reunidos los mandatarios del G8, a donde se desplazaron fuetes medidas de seguridad de Scotland Yard. El primer ministro británico lanzó un mensaje rotundo a los terroristas “es razonable pensar que los ataques han sido diseñados para coincidir con el G8, pero es importante que los terroristas sepan que nuestra determinación a la hora de defender nuestros valores y nuestra forma de vida es mayor que la suya de causar la muerte y destrucción a gente inocente sólo porque desean imponer el extremismo en el mundo”.

En la estación de Atocha les estaba esperando Poli. Estaban consternados, cuando el mundo está aspirando a una paz permanente en el que los conflictos se tratan a base de diálogo, negociación y presión popular, se reactiva un tipo de guerra cruel, profundamente injusta, terrorista, impulsados por movimientos ideológicos superados culturalmente hace varios siglos, en los que el fundamentalismo religioso es la base y su objetivo la dominación del mundo. Una auténtica aberración sin sentido.

Para Suzy no cabía duda que la maquinaria infernal de una tercera guerra mundial, basada en el terrorismo, se estaba intentando poner en marcha. Sólo la unidad y la coherencia del mundo democráticamente avanzado podían evitarla. Suzy pensaba que en el mundo había demasiada desigualdad, pero este hecho no tenía nada que ver con el conflicto terrorista; no era tampoco una confrontación de culturas. Era claramente impositivo, de dominio, forzar la voluntad de los pueblos democráticos y soberanos por la violencia en la peor de sus formas e indiscriminada, doblegar con el terror. Una regresión al pasado.

Tenían reservado una especie de camarote en Club, que es la categoría de máximo nivel en el tren de alta velocidad. Tal vez si lo de Londres no hubiera ocurrido, aprovechando la cierta privacidad del receptáculo, hubieran improvisado un juego erótico, pero optaron por hablar e informarse del atentado y admirar el paisaje.

Cuando vas por una carretera o en un tren de trazado histórico, tienes la sensación que gran parte del territorio está medianamente urbanizado; desde un avión te das cuenta que son precisamente los entornos de los viales los que están urbanizados, a veces, como si fuera un escaparate, ya que a ambos lados de la carretera hay una fila de casas con nada detrás o poco más. El AVE Madrid-Sevilla construido a propósito de la Expo-92, se hizo con un trazado ex novo, que permite la visión de un grupo sin más, una sucesión de montañas, bosque, llanos, cultivos, etc. Una visión inédita en España que se puede apreciar a gran velocidad y con gran comodidad.

De todas maneras Suzy y Alberto no quisieron dejar pasar la oportunidad de echar su primer polvo en un tren de alta velocidad. Lo hicieron en el cuarto de baño, de pie, ella con sus nalgas reposando sobre el lavabo, fue casi tan rápido como el tren, pero ambos se corrieron simultáneamente. Recorridos 500 kilómetros en menos de dos horas y media llegaron a la estación de Santa Justa de Sevilla, a las 12:20 horas.

Sevilla tiene una imagen de magia y misterio, un enorme poder creativo y seductor que se refleja fielmente en dos grandes acontecimientos lúdicos, religiosos, culturales como son la Semana Santa y la Feria de Abril, ambos de reconocimiento internacional. Los sevillanos viven cada experiencia como única, con gran pasión y fervor. La Semana Santa de Sevilla es la de más renombre, durante 7 días, 57 hermandades salen en profesiones con las representaciones de sus vírgenes y cristos.

La Feria de Abril de Sevilla es la fiesta más emblemática no sólo de esta ciudad, sino que yo me atrevería a decir que de Andalucía; esta fiesta es una forma de vivir, pues altera totalmente los ritmos vitales de sus visitantes, es una semana de fiestas y diversión, por el día es el paseo en caballo y por la noche el flamenco y las copas. En el Real de la Feria (Recinto ferial donde se celebra que se denomina así porque antiguamente los cocheros cobraban un real por trasladar a la gente a la feria) se instalan más de mil casetas donde beber, comer y bailar. Como la mayoría de estas casetas son privadas, aconsejan venir a la Feria con sevillanos, para que te acompañen en la ruta habitual por casetas de conocidos. Ninguna de estas dos celebraciones tenía lugar en estos días, así que se conformaron con hacer una vivista rápida a los monumentos más emblemáticos.

Les dio tiempo para conocer el Parque de María Luisa, el barrio Santa Cruz, la Torre del Oro (la favorita de Alberto), la Maestranza, La Giralda y la Catedral, todo demasiado superficialmente antes de comer en Los Robles. Se tomaron un café al lado del Puente de Triana a orillas del Guadalquivir. En un todoterreno Mercedes ML 350 se trasladaron a Cádiz, al Atlántico, un bonito hotel, de calidad, en la parte vieja de la ciudad, en primera línea, con excelentes vistas al océano.

Cádiz es la ciudad más antigua de Occidente, fundada por los fenicios hace 3000 años. Lo que hoy es el centro histórico de Cádiz es el extremo de una pequeña isla.  No se puede concebir esta ciudad sin el Océano, envuelta en él por los cuatro puntos cardinales; al norte la Bahía de Cádiz; al sur el Estrecho de Gibraltar y Marruecos; al oeste el océano inmenso; y al este, una estrecha lengua de tierra une esta ciudad con la Península.

Pasear por el casco urbano de Cádiz fue un placer recorrimos sus preciosas calles estrechas con palacetes muy bien conservados; restos medievales, numerosas torres, recuerdo la de San Felipe Neri, donde se redactó la primera Constitución española en 1812. Los gaditanos son conocidos en España por su sentido del humor y su hospitalidad, disfrutan también de sus numerosas fiestas y de las playas de arena fina.

La fiesta por excelencia son los Carnavales, es la fiesta de Cádiz. Cuando llegan los carnavales todo Cádiz estalla en cantos, risas y música, organizados en diversas agrupaciones carnavalescas: coros, chirigotas, comparsas y cuartetos, los gaditanos muestran aquí su ingenio, creatividad y su sentido del humor. El Carnaval se vive en dos escenarios, el Gran Teatro Falla es el templo del Carnaval, donde se celebran el concurso de coros, comparsas y chirigotas y las calles por donde los participantes cantan y bailan. Es el carnaval que tiene una imagen más jocosa y divertida, frente a la espectacularidad de otros carnavales, el de Cádiz tiene a su favor una personalidad propia.

La llegada a Cádiz me llenó de recuerdos que nunca tuve. El olor de la playa, los marineros, las calles estrechas de la ciudad, su ambiente. Nunca pensaba en mí, me había transformado en un apéndice de Suzy, mi vida era la suya, a lo sumo me había convertido en su cronista, estas sensaciones me conectaban con un pasado lejano que sin ser mío algo tienen que ver conmigo. Mi obsesión por la literatura no sólo no ha decrecido, sino que cada vez siento más la necesidad de escribir y simultáneamente disfruto más con ello, lo necesito, y cuando consigo una descripción que se aproxima a lo que esencialmente he vivido, disfruto inmensamente. He pensado seriamente en escribir sobre algo que no tenga nada que ver conmigo, en crear realmente.

En cambio, mi obsesión por el sexo se va moldeando al igual que las emociones de Suzy por la ternura, la comprensión y posiblemente por el amor, sin renunciar a toda la fuerza, virulencia y pasión que encierra el sexo. El mundo se mueve por sexo, poder y dinero, aderezado con la pasión del amor y del odio, todo interrelacionado.

Marisia contaba la historia de un cliente que la visitaba frecuentemente, que siempre acababa llorando. Era un constructor, de unos cuarenta años, que había hecho dinero con la construcción; tenía mujer y tres hijos, pero un accidente vascular le provocó una grave disfunción eréctil de difícil solución. Es bastante atractivo, pero su mujer le abandonó por el profesor de tenis de sus hijos. Siempre hacían lo mismo, ya en el cuarto y desnudos él la abrazaba apasionadamente, mientras la besaba restregando su sexo contra la buceta de Marisia. Después él la chupaba con fuerza y ansiedad su coño, mientras ella besaba y chupeteaba su polla casi inerte, aumentaba algo el tamaño sin obtener la más mínima rigidez, hasta que ella simulaba correrse. Después hablaban, él le contaba cada detalle de su vida e inexorablemente siempre acababa gimoteando y derramando algunas lágrimas. Se sentía sólo y profundamente infeliz. Se pasaba varias horas y pagaba cientos de euros a Marisia, era su único consuelo.

Esa noche cenaron en El Faro, el mejor restaurante de Cádiz y uno de los de España; consiguieron mesa gracias a las buenas gestiones de Paloma, la secretaria de Alberto. La cena fue a base de múltiples y variados platos como albóndigas de ave con piñones, gambas cocidas, tortitas de camarones, jamón de jabugo, ventresca de bonito, langostinos, tempura de verduras y otros, acompañados con Alión, un vino de Ribera del Duero de nueve años, de extraordinario resultado. Disfrutaron de la visita de distintas chirigotas, inusual ocasión fuera de los carnavales; el gracejo, la creatividad y el ambiente que generan estos improvisados grupos musicales les hizo olvidar en parte el gravísimo atentado londinense.

Por la noche se fueron a la playa de Cortadura, a bañarse desnudos, aprovechando la oscuridad. Hacía algo de viento de poniente, que provocaban olas fuertes pero no muy grandes, con la calidez de agua que da la noche; es una forma más placentera para penetrar desnudos en el mar con las olas rompiendo contra tu cuerpo. Antes de las tres ya estaban en sus habitaciones. Poli se acostó con Suzy y con Alberto, entre las dos se la chuparon mientras él saboreó ambos coños hasta que los tres satisfechos se durmieron.

A media mañana el capitán y cuatro marineros les esperaban en el Puerto Sherry con un magnífico yate de 60 pies de eslora, un gran salón y cinco camarotes principales. Esperaban a dos parejas más amigas de Alberto, y la sorpresa sólo conocida por él, ante la poca disimulada alegría de Poli, de Javier, que había vuelto a montar otro viaje fantasma.

Más gente creaba ambiente, aunque también quitaba intimidad. Eran amigos de la infancia, gente abierta, liberal, pero dentro de un orden, podían permitir top less, desnudos integrales para bañarse en el mar o en la playa desierta, pero poco más.

El barco tenía hasta un jacuzzi en cubierta. En pocos minutos ya estaban todos, zarparon hacia Cádiz para bordearlo con una breve parada en el Club Náutico; recorrieron las playas de la Victoria y Cortadura, la Caleta, Sancti-Petri, la playa de la Barrosa en Chiclana y Cabo Roche. Durante este tiempo las parejas, correctamente emparejadas, tomaban el sol, saboreando la brisa, la tierra y el mar, acompañados de manzanilla, un vino blanco de mayor graduación, originario de Sanlúcar de Barrameda, junto con unos exquisitos langostinos cocidos. Fondearon en frente de la playa de El Palmar, entre Conil y Vejer, donde se bañaron.

Esta zona de la costa atlántica de Cádiz tiene posiblemente una de las mejores playas del mundo, con magnífica arena fina, casi cien kilómetros continuos de longitud, con pequeñas rupturas rocosas, como el Cabo Roche, que dan lugar a paradisíacas calitas, como la del Aceite. El pueblo de Conil acaba en la playa, a ras del mar, que cuando hay marea baja puede tener un ancho de más de medio kilómetro. España tuvo en los años sesenta un desarrollo urbanístico desordenado, que por suerte no llegó a Cádiz, se detuvo en el Estrecho de Gibraltar.

El verano tiene durante el día dos momentos mágicos que en el mar se sobredimensionan, el amanecer y el anochecer, son especialmente bellos, además tienen un efecto psicológico sumamente agradable, provocan tranquilidad, serenidad y hasta cierta madurez en la reflexión, momentos inmejorables para mantener una buena tertulia. Unas en el jacuzzi en la popa y otras alrededor, las cinco parejas juguetearon amorosamente entre ellos, retomaron el tema del día, el traumático atentado de Londres. Alberto, hombre de mundo, liberal, culturalmente de izquierdas pero alineado en España con la política del ex Presidente Aznar, situaba la génesis del problema en el conflicto árabe-israelí en Palestina, la conducta abiertamente provocadora de las dos bandas. La actitud intransigente y belicista de Ariel Sharon y el doble juego de Arafat, que habían conseguido engañar a gran parte del mundo. Este conflicto y no otro fue la excusa perfecta del radicalismo fundamentalista islamista. Recalcaba que era una excusa oportunista, muy útil para ellos, que en nada justificada ninguna de sus violentas actuaciones, menos sus formas.

Javier redundaba, evidenciando cómo a la muerte de Arafat el conflicto de Palestina había dado un giro, aunque leve, pero significativamente positivo. Suzy, pragmática, buscaba las medidas para la solución actual, que según ella no eran otras que el consenso internacional que debería ser especialmente protagonizado entre EE.UU. y la UE, como líderes reales y reconocidos en el mundo representaban indudablemente el poder pero también el aval de la democracia y de la cultura más avanzada. En su criterio, lo único que justifica una revolución son las desigualdades sociales sin cauce democrático para su superación, era evidente que en este proceso no se daban ninguna de las condiciones.

En todo caso ninguna revolución justifica ningún tipo de terrorismo. El resto convergía en mayor o menor medida con estos criterios. Algunos criticaron abiertamente las torpezas de Bush y la invasión de Irak, sin por ello justificar nada, en general tampoco entendían el diálogo de civilizaciones que pretendía Rodríguez Zapatero, más bien lo consideraban inoportuno.

Tocaba la hora de cenar y los marineros desplegaron una mesa en la terraza de popa, donde sirvieron distintas raciones de productos de la zona y en la que no faltaban las gambas, langostinos cocidos (inmejorables), puntillitas (pequeños calamares rebozados y fritos), cazón en adobo, mojama y huevas de atún. Después sirvieron un magnífico pargo asado, realmente delicioso, de postre pasteles variados, acompañado de vino Barbadillo Castillo de San Diego. Después de brindar con champaña se tiraron al mar.

Alberto y Suzy se fueron nadando hasta la playa donde, aprovechándose de la oscuridad de la noche hicieron el amor en la orilla con las suaves olas rompiendo contra sus cuerpos. Alberto, en un momento de distracción perdió su bañador, Suzy no llevaba nada. Después, y antes de volver a nado al barco, dieron un bonito paseo de la mano por la orilla.

Esa noche abandoné a mi compañera habitual y me trasladé al ligero y oscuro bello púbico de Poli que presentía un encuentro interesante. Ambos cada vez estaban más enamorados, nada más entrar en el camarote se besaron con pasión, ella le despojó de su camisa arrancando todos sus botones simultáneamente, lo tumbó en la cama, él quería hablar pero ella no le dejaba, derramándole champaña por el pecho lo saboreaba con deleite y ternura. Le quitó el bañador y siguió derramando la bebida sobre su polla, completamente empalmada, que saboreó todavía con más placer mientras colocaba su buceta en su boca. Javier, mientras gozaba de su jugo vaginal, con su lengua la introdujo en su coño un anillo de diamantes. Ella se imaginó lo que era, lo dejó dentro de su cuerpo hasta que se puso a cuatro para ser penetrada, se lo puso en el dedo y le dijo… fóllame con fuerza, tírame todo lo que puedas del cabello y dime todo lo que me amas. Javier, entre espasmos, se comprometió a separarse en poco tiempo e intentar un futuro común, Poli le creyó y al final le contestó, ‘te amo y te espero’.

El amanecer fue otra delicia, levaron el ancla, se fueron a pescar al currican, hubo suerte y picaron cinco róbalos (un túnido de pequeño tamaño que se mueve a gran velocidad saltando por encima del mar), cuatro recuperados. A media mañana fondearon frente a las playas de Tarifa, llena de windsurfistas, que con sus movimientos y su colorido daban una singular escenografía. En el punto más al sur de toda Europa, entre dos continentes, a poca distancia física 15 kilómetros, pero la máxima desde el punto de vista económico, cultural y social se dan las mejores condiciones para practicar este deporte gracias a la potencia de los vientos.

La mar estaba agitada para la satisfacción de los windsurfistas. Había un fuerte viento de poniente, desagradable para los lugareños y más para los turistas, pero mucho menos incómodo que el temible levante. Hasta hace unos pocos años se culpaba a este viento la ausencia de visitantes veraniegos y de la falta de desarrollo turístico de la provincia. Alberto siempre mantuvo, como los hechos empiezan a demostrar, que la explicación era mucho más sencilla. Los turistas habían ido llegando a puntos con suficiente masa crítica y éstos se iban extendiendo a lo largo de mediterráneo sin pasar al atlántico, a la vez que la oferta hotelera no se había desarrollado en esta zona suficientemente. En cuanto esto ocurrió esta zona atlántica de Cádiz está teniendo el mayor desarrollo turístico de España con cada vez más demanda.

Se tomaron unas cervezas y se bañaron en el mar. Alberto y Suzy, esta vez a pleno día, volvieron a nadar hasta la playa acompañados de Poli y Javier. Cada vez que penetraban de esta forma en una playa sentían una satisfacción especial, los iban coleccionando en su memoria. El ser humano disfruta con la acumulación de hechos, repetitivos en el fondo, con diferentes aplicaciones y matices. En la comida, después de que una de las amigas de Alberto hablara del auge de la prostitución en España, Poli, sin nombrarla, contó que ella conocía una brasileña que durante un tiempo se había dedicado a la prostitución, después de contar detalles que anteriormente ya he narrado, relató que las había de todo tipo.

En general eran cultas, pero las había bastante ignorantes, la mayoría en su país no tenían mala posición social, las había inocentes y con el colmillo completamente retorcido. En general bebían mucho, algunas prácticamente alcohólicas. El consumo de coca cada vez era mayor, pero eran uniformes en muchas cuestiones. Generaban una gran afición por el dinero y su forma fácil y rápida de conseguirlo. Les gusta mucho el sexo y en general disfrutan prostituyéndose. Malgastan y gestionan muy mal sus ahorros y recursos económicos. Mienten hasta que acaban engañándose a sí mismas, viven en un mundo diferente, y se acaban relacionando sólo entre ellas. Dicen que quieren salir del mundo de la prostitución y generalmente no es verdad.

Tienen infinidad de trucos para engañar a los clientes, todas con el único objetivo de sacar más por menos. Cuando conectan con un cliente que no les atrae nada e incluso les produce rechazo, son muy agradables en la barra pero secas y cortantes en el cuarto. Cuando un cliente les gusta y los hay que les gustan mucho, después de sacarle todo el dinero que pueden lo disfrutan sexualmente todo lo posible. Nunca atentan contra la seguridad del negocio y no existen casos de entrometerse en una vida familiar contra la voluntad del afectado. Viven bordeando la legalidad o fuera de la misma. Alrededor de ellas, de sus estructuras y de su mundo se dan muchos tipos de negocios fraudulentos. Conchabean con directores de bancos, debidamente sobornados, para préstamos hipotecarios que no cumplen las normas internas, contratos falsos de trabajo, matrimonios falsos, comercio de droga, inmigración ilegal, manipulación de las cantidades y de las tarjetas de crédito.

Con el café y el whisky en la mano levaron de nuevo el ancla, atravesaron el estrecho con el ánimo de hacer una pequeña incursión en el África marroquí. Operación que fracasó en menos de media hora cuando al separarse de la costa se encontraron con olas de tres metros, convirtiéndose el viaje de placer en una aventura de alto riesgo. Ante los primeros vómitos Alberto cambió el itinerario y se adentraron en el Mediterráneo. Esa noche atracaron en Puerto Banús y cenaron en La Barca, un exquisito restaurante de pescados y mariscos.

Ya en el barco, Javier con su guitarra estuvo cantando viejos boleros, muy de moda ahora en España, acompañados de unas cuantas botellas de champaña, con casi todos en el jacuzzi de popa.

En esta tarde, cuando pasaban del Atlántico al Mediterráneo, los seis amigos se trasladaron a proa, en mitad de un gran oleaje, con olas pasándoles por encima con fuertes ondulaciones y golpes del barco contra el agua, aprovechando que los otros cuatro estaban en popa escuchando música. Iniciaron un cierto jugueteo erótico compartido que acabó follando cada uno con su pareja, con alguna torpeza pero con emoción y cierta sensación aventurera.

Se levantaron algo tarde, cuando habían zarpado de nuevo esta vez rumbo a la playa de la Carihuela en Torremolinos. Desayunaron en alta mar, al llegar se bañaron alrededor del barco. Cuando la mayoría eran trasladados en una zodiac hasta la playa, Suzy y Alberto tomaron de nuevo tierra a nado, conquistando a su manera una nueva playa. Comieron en El Roqueo, uno de los muchos chiringuitos, a base de chanquetes, almejas y unas langostas exquisitas, acompañado de vino Tierras Blancas blancos, un vino blanco de Arcos de la Frontera.

La noche de las distintas parejas, como pude constatar en el caso de Suzy y Alberto, debieron ser apasionadas y románticas porque estaban con buenas caras de satisfacción y especialmente agradables. Aunque sea un exceso de simpleza el decirlo, cuando se folla bien y en armonía se nota, aunque lo contrario también. Ya no me acuerdo si Daniel Coleman en el libro de la Inteligencia emocional habla concretamente de esta cuestión, pero si no lo hace debería haberlo hecho.

En la comida hablaron de los últimos libros leídos, se centraron en Dan Brown, el autor del ‘Código Da Vinci’, del que ya se había vendido más de 25 millones de ejemplares en el mundo; después de este éxito está reeditando sus anteriores, desconocidas, novelas con bastante éxito, ‘Ángeles y Demonios’ y ahora ‘La conspiración’, y aún le quedan otras dos. En general, literatura regular, más bien mala, pero entretenidas y fáciles de leer, que tratan temas que actualmente tienen bastante morbo. Uno de los invitados habló de la novela ‘El Ocho’ de Catherine Neville, algo mejor, sin ser una maravilla, que las de Brown, pero al final se engancharon en una potente discusión, cordial, entre los dos grandes de la literatura castellana actual, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez.

Entre ambos dan lugar a un nuevo estilo narrativo llamado realismo mágico, todo un boom cultural, estos autores han consolidado a la literatura hispanoamericana en lo más alto del ámbito literario internacional. Tienen varias afinidades comunes, como su pasión por la palabra, un exquisito tratamiento del lenguaje, una activa conciencia política y una fuerte amistad personal que se rompe cuando García Márquez gana el Nobel. La narrativa de estos autores crea un equilibrio entre lo mágico y lo cotidiano, y los relatos son ricos en el lenguaje y con descripciones verdaderamente apabullantes.

Mario Vargas Llosa emplea innovadoras técnicas narrativas como la multiplicidad de focos narrativos, la superposición de planos espaciales y temporales, monólogos interiores, efectos expresionistas… Es, básicamente, un realista que refleja en sus obras la realidad social latinoamericana, especialmente la peruana, marcada por conflictos sexuales, morales y políticos. Su destreza literaria ha sido premiada en numerosas ocasiones, pero destacan el Premio Cervantes en 1994 y su ingreso en la Real Academia Española de la Lengua en 1995.

Gabriel García Márquez, conocido como Gabo, disfruta con el gozo de contar, es un narrador que, de manera personalísima, mezcla la realidad y la fantasía en sus obras, que siempre están situadas en Macondo, una ciudad de Colombia inventada por él. El reconocimiento internacional le llegó en 1982 con el Premio Nobel de literatura.

Alberto tomó clara defensa del primero y Javier del otro. De vez en cuando se mencionaba a Camilo José Cela y a Torrente Ballester.

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