Carlos Malo de Molina

Capítulo 6 El ático de Alberto: Juegos eróticos en la piscina

Sexta entrega de Suzy por Carlos Malo de Molina

Esa tarde volvieron en avión desde Málaga a Madrid, se despidieron de los nuevos compañeros de barco y los seis se reinstalaron por esa noche en la casa de Alberto. Nada más llegar y después de pasar por sus habitaciones, todos se fueron juntando en la minipiscina climatizada de la terraza, donde como tenían por costumbre, se bañaron todos desnudos. Las pantallas de TV reproducían con un magnífico sound round los últimos DVD brasileños traídos por Mauricio de lo último en música brasileña. Alberto había encargado un catering a Mallorca, una pequeña cadena de tiendas de alto nivel dedicada a estos servicios, pero utilizando su servicio doméstico para preservar la intimidad y la de sus liberales juegos eróticos.

Como ya se había hecho en otras ocasiones organizaron un juego, que aunque era repetitivo, les encantaba. Las tres chicas se sentaron fuera de la piscina, en el césped artificial, en sendas sillas formando un triángulo, ellos de rodillas bebían con deleite el champaña que ellas arrojaban en sus bucetas; ellos se intercambiaban sus posiciones pasando de un coño a otro mientras los seis comían los magníficos canapés de Mallorca. La cena no podía ser mejor, jugos vaginales, champaña francés y bocaditos deliciosos mezclado todo ello al aire libre; la desnudez bajo las estrellas, las tres parejas muy enamoradas y una gran amistad entre todos.

Al cabo de algo más de media hora ellos se sentaron y ellas se pusieron de rodillas saboreando alternativamente las tres pollas. Al final he sacado la conclusión de que por mucho que te guste que te chupen bien la polla o el coño es mucho más agradable, a excepción del orgasmo en sí mismo, ser tú el que chupa. Al final cuando ellas ya se habían corrido por lo menos una vez cada una y ellos tenían las pollas rígidas como una estaca, reprimiendo en exceso su eyaculación, Chynthia, Suzy y Poli se apoyaron inclinadas sobre la barandilla mientras ellos las penetraban, cada uno a su pareja, vaginalmente por detrás, mientras veían desde arriba el movimiento de las terrazas de verano en la Castellana.

Esta gran avenida que recorre Madrid de Norte a Sur, con un ancho de cien metros, tiene amplias aceras y dos bulevares esbozados entre los distintos carriles, donde en verano se montan terrazas alrededor de chiringuitos o de bares y restaurantes laterales, muy frecuentados a partir de las doce de la noche, el ambiente es más bien pijo de alto nivel social.

Después de eyacular, los tres volvieron a la piscina redonda y se sentaron con el agua caliente, sobre una especie de escalera lateral, a modo de asiento, que rodea todo el recipiente. Siguieron hablando del terrorismo internacional. Poli informó, ante la alegría del resto, del compromiso que le había hecho Javier; y Alberto contó su nuevo proyecto panameño. El novio de Suzy, desde hacía años, tenía negocios en Panamá relacionados con la consultoría de ingeniería, por lo que de vez en cuando viajaba a este país. Como buen empresario seguía muy de cerca su evolución socio-económica, en la que en estos momentos, confiaba especialmente en el nuevo Gobierno del que consideraba un amigo personal, Martín Torrijos, y pensaba que era un buen sitio donde invertir, por la libertad de  capitales, la política fiscal y la dolarización. En Panamá, aunque a su moneda la llaman balboa, de hecho no existe, y una balboa es el eufemismo que utilizan para denominar al dólar que es la moneda de curso legal.

En su primer año de presidencia Martín Torrijos, hijo del mítico Omar Torrijos, le había echado mucho valor y había emprendido importantes reformas que podían y debían relanzar la economía panameña. Había reformado la constitución, el sistema fiscal y estaba llevando la difícil pero necesaria reforma de la Seguridad Social con gran responsabilidad, pero también con gran desgaste personal. Estaba demostrando, hasta la fecha, ser un hombre de Estado. Le quedaba el Tratado de Libre Comercio, acabar, por supuesto, con la reforma de la Seguridad Social y la ampliación del Canal. Este pequeño país centroamericano, arrancado de Colombia en 1903, tiene algunos puntos muy atractivos, es un buen centro financiero, se encuentra en un excelente punto intermedio, entre dos semicontinentes y entre dos océanos, el Atlántico y el Pacífico, con el magnífico negocio del Canal. Su ubicación no puede ser más estratégica y tiene una escasa población, alrededor de tres millones de habitantes, que hacen más factibles los grandes cambios y reformas estructurales. Cuenta con una rica naturaleza de fácil y accesible explotación turística que prácticamente está virgen. En este contexto Alberto quiere reactivar promociones inmobiliarias, de momento en la ciudad, con torres de altura con vistas al Pacífico. Sus viajes allí eran para él de lo más placenteros, por el magnífico grupo de amigos que allí tenía.

En torno a las tres de la mañana llegó Marisia, con dos amigas compañeras de trabajo, para amenizar el fin del viaje, como sorpresa preparada por las chicas. Las tres nuevas participantes montaron un numerito divertido de streptees, se masturbaron inicialmente en plan exhibicionista, sentadas en una silla enfrente de la piscina, posteriormente se introdujeron en el agua, donde cada una de ellas se dedicó a estimular sexualmente a cada pareja. Marisia saboreó alternativamente el coño y la polla de Alberto y Suzy. Más tarde los tres tríos continuaron sus juegos eróticos en distintas colchonetas, sobre el césped de la terraza. De esta forma todos se acabaron quedando dormidos, hasta que el sol les fue despertando.

Marisia y sus amigas se fueron a un cuarto de invitadas preparado para ellas y cada pareja a su habitación, de donde no se levantaron hasta las tres de la tarde.

Las dos amigas de Marisia se marcharon y los siete se sentaron en el comedor, donde tenían preparada una excepcional mariscada gallega, magníficos percebes, camarones y cigalas cocidas, y un gran centollo. Según Alberto, no había en el mundo ningún país que tuviera la calidad ni la variedad de la gastronomía española y, concretamente, en mariscos. Los españoles eran incomparables a los del resto, a lo que, tras probarlos, nadie se atrevió a decir nada. Después pasaron a la lubina a la sal. Todos renunciaron a los postres.

Esa tarde estuvieron escuchando música en el interior, con el aire acondicionado en continuo funcionamiento, hablando un poco de todo hasta las ocho de la noche que pudieron salir a la terraza. Javier se marchó a su casa; Poli a Ayala y Marisia a su trabajo. Esa noche, a las 01:30 horas, Mauricio y Alberto tomaban un avión para Sao Paulo. Alberto tenía que estar en torno al día 8 de agosto en Barcelona para una reunión de su empresa. Casualmente el día 7 había un recital de U2 en esta ciudad catalana, por lo que quedaron en verse esos días allá, y juntos el día 12 partir hacia Panamá. Durante la tarde, Alberto les siguió contando su proyecto inmobiliario, estuvieron ojeando un libro de Matthew Wells sobre Rascacielos, las torres del siglo XXI.

A la hora de la cena, a base de comida japonesa, los cuatro realizaron sus últimos juegos eróticos en la piscina. A las 23:00 horas se fueron juntos al aeropuerto, el chofer les llevó a Suzy y a Cynthia de vuelta a su casa de Ayala.

No se cuándo nací, pero recuero con nitidez mi existencia de los tres últimos años, con lo que probablemente tendré unos cuatro años; teniendo en cuenta que las pulgas de mi especie viven aproximadamente siete, creo que todavía me queda algún tiempo de vida, espero que sea el máximo posible, porque soy tremendamente vividora. Llevo una vida complicada porque vivo más la de los demás que la mía propia, pero disfruto y puedo considerar que me siento medianamente feliz. Tal vez sea el momento de hacer alguna consideración muy elemental, ya que las últimas experiencias desde que cogí el avión hacia Río son suficientemente reveladoras.

La sexualidad es tremendamente potente, pero hay elementos multiplicadores que la magnifican y optimizan; y de aquí ya no quiero pasar, porque sería despreciar la inteligencia de los lectores que como yo están siguiendo la vida de este grupo de rompedoras brasileñas. Durante este tiempo, de forma esporádica, he tenido alguna relación sexual con machos de mi especie, pero sólo han sido desahogos, sin ningún otro interés.

Esa tarde, todavía en casa de Alberto, Cynthia sacó a debate la maternidad, ineludible y prácticamente vital para una joven brasileña. Este es otro punto de controversia entre la cultura brasileña, incluso latinoamericana y la europea. Viven el sexo con pasión, con cierta promiscuidad y simultáneamente quieren ser madres muy jóvenes, a sabiendas que la mezcla de estos conceptos conlleva en muchos casos a tener hijos de distintos padres, o incluso tenerlos sin pareja fija y continua.

Mauricio, como brasileño, entendía perfectamente la situación. Alberto, maduro y racional, enamorado del atractivo arrollador de Suzy, le hacía ilusión embarazar a su novia, pero prefería esperar aunque sólo fuese unos meses. Javier todavía tenía que arreglar otros problemas más acuciantes. Marisia no tenía con quién.

Ya en el salón de Ayala, Suzy contó a sus compañeras sus planes de viaje; el 6 de agosto se marchaba a Barcelona a encontrarse con Alberto y desde allí ir a Panamá, de donde volvería en torno al 10 de septiembre para presentarse a las pruebas de convalidación que estaban señaladas para el jueves 14 y el viernes 15. Las obras y todos los trabajos del Carnaval de Río iban bastante bien, pero con la ausencia de Suzy iba a necesitar alguna ayuda, por lo que decidieron que Marisia se incorporara al proyecto desde primeros de agosto y llamar a Lilly para que se viniera en torno a esa fecha como tenían hablado.

El martes por la noche llegaba Charlie de Londres. Suzy fue a recogerlo en un coche al aeropuerto, desde donde lo trasladó a un habitación del Hotel Urban, en la Carrera de San Jerónimo, enfrente del edificio de Sigma Dos y al lado del Congreso de los Diputados. De reciente inauguración, su fachada es horripilante pero excelente estética interior, vanguardista, étnico y un maravilloso punto kitsch. La brasileña quería disfrutar al menos una noche de la maravillosa polla de su amigo. De camino al aeropuerto y en la breve espera humedeció su corta falda, ya que no llevaba calcinha. Nada más llegar, mientras se besaban, Charlie pasó sus dedos por su buceta completamente accesible y reblandecida.

La escena no pasó del todo desapercibida para algunos de los presentes que se quedaron algo boquiabiertos, excitados, y con un poco de envidia. En el coche de vuelta, conduciendo ella, ambos se masturbaban suavemente, cada uno al otro.

Ya en la habitación del hotel, nada más entrar se abalanzaron sobre la cama. Las mismas ganas que tenía Suzy de saborear la polla del inglés, las tenía él de comerse su coño. Se quitaron el uno al otro la ropa; la brasileña se la chupeteó y besó hasta que pudo tragarse todo su semen, de sabor dulce y con bastante cantidad; él bebió el abundante jugo de sus distintas corridas. Después de eyacular Charlie mezcló el sabor a coño con el whisky y siguió deleitándose mientras ella, también con whisky, trataba de recuperar con su boca poco a poco la rigidez de su enorme cipote; lo consiguió endurecer después de unos veinte minutos, poniéndose a cuatro se lo metió por el culo mientras le pidió que le introdujera un vibrador por la vagina, de tamaño aún mayor que la polla del inglés y que había comprado para la ocasión.

En el largo polvo que se echaron Suzy gritó como nunca, fue sin duda uno de los mejores de su vida. Suzy siempre había disfrutado mucho con él, pero esta vez fue excepcional, porque antes tenía miedo de complicarse con una relación afectiva que no tenía claro, y ahora estaba segura de que los dos sabían que su relación era de amistad y de sexo, nada más. Los dos sabían que Suzy y Alberto se amaban y el inglés lo tenía perfectamente asumido.

Descansaron un rato, pidieron al servicio de habitaciones unos sandwiches, se ducharon, volvieron a la cama, Suzy le pidió que se pusiera a cuatro, acompañada de whisky chupeteó su culo, le introdujo suavemente la lengua, luego dos dedos, tenía preparada una crema para facilitar la dilatación, se la introdujo con los dedos y comenzó a penetrarle poco a poco el gran vibrador. A Charlie le dolía pero le gustaba, según intentaba penetrarlo volvió a saborear su polla volviendo a endurecerla. Tardó, pero al final consiguió introducirle completamente la polla artificial; mientras se la metía y se la sacaba consiguió que se volviera a correr en su boca. Ambos se quedaron dormidos.

A las siete de la mañana sonó el despertador del teléfono de ella, chupeteó nuevamente la polla de él dormido, se levantó, se duchó, y se vistió y al cabo de un rato sonaron suavemente unos golpes en la puerta. Era Poli, le dio acceso y se marchó. Le tocaba el turno a su amiga; como habían previsto le dejó lavado y preparado el vibrador. Yo me quedé en la habitación. Poli traía otro vibrador; se desnudó, con él dormido le chupó la polla mientras le volvía a penetrar el vibrador por el culo. Con él despierto, empalmado y penetrado, introdujo su polla en su coño mientras le pidió que le metiera el otro vibrador a ella por el culo.

Así estuvieron quietos, con los vibradores funcionando, besándose durante mucho tiempo empezaron a moverse hasta que Charlie eyaculó, jugueteando en todo momento con los vibradores. Siguieron con los vibradores introducidos mientras ella saboreaba su polla con whisky y él su coño también rociado, cada uno de ellos sacando y metiendo al otro el vibrador; así estuvieron más de media hora hasta que después de que Poli se corriera varias veces, Charlie volvió a eyacular y ella ingirió su dulce semen. Pidieron que les subieran el desayuno a la habitación, descansaron casi hasta la hora de comer, que lo hicieron en un restaurante italiano, al lado del hotel.

Por la tarde se acercaron a ver las obras a la discoteca donde Poli tenía que supervisar que se hubieran efectuado unas ligeras reformas en una de las barras en construcción. Por la noche cenaron todos juntos en Ayala. Esa noche le tocaba a Cynthia que tampoco se quería perder la apreciada polla de Charlie, que nuevamente se lo estaba pasando muy por encima de sus expectativas. Todavía no sabía la sorpresa que le tenían reservada. El jueves él se quedó sólo en casa, cuando sus amigas se fueron a realizar su trabajo lleno de citas y gestiones. Aprovechó para visitar los museos del Prado y el Thyssen y se dió una vuelta por el Madrid de los Austrias. Esa noche con Suzy follaron más sosegadamente y aprovecharon para hablar.

Al día siguiente a las 12:00 esperaban la llegada de Catherine. Charlie fue el encargado de recibirla y agasajarla como se merecía. La inglesa llegó cambiadísima, elegante, guapa y mucho más delgada. En cuanto se subieron al coche él le pidió que se quitase los pantys y, bajándose la bragueta, le pidió que se la chupara mientras conducía el Audi TT. Ella lo hizo encantada hasta que él se corrió en su boca cuando llegaron ya en el parking, cercano a la casa debajo del colegio de las monjas ursulinas.

Al llegar a la casa se metieron en el dormitorio y se pasaron todo el día durmiendo y follando. La primera vez, mientras le comía el coño y ella le reanimaba la polla con su boca, él le introducía el vibrador por el culo con el mismo cuidado con el que se lo introdujo a él Suzy. Cuando recuperó la erección, le penetró la buceta mientras le mantenía el vibrador hasta correrse dentro; se quedaron dormidos por casi agotamiento, él se despertó antes y la despertó besando intensamente su coño. Le pidió a ella que con suavidad le penetrara el vibrador mientras se la chupaba, hasta que se corrió nuevamente en su garganta.

Yo me marché de su cuarto, del que ellos no salieron hasta la mañana del día siguiente. El sábado desayunaron todos juntos. Tenían preparada una excursión a Segovia, visitaron el inevitable Acueducto, la Iglesia templaria de Vera Cruz, recorrieron la Calle Mayor hasta la Catedral, que visitaron igual que las Iglesias de San Millán, San Martín, San Estéban y el Alcázar, así como los Monasterios de San Antonio el Real y El Parral. Comieron en José María un magnífico cochinillo acompañado de Pago de Carraovejas, un aceptable vino de Ribera del Duero. La riqueza de la cultura monumental y paisajística de esta ciudad es el motivo de que desde 1985 sea Patrimonio de la Humanidad, cada época histórica tiene su reflejo; romanos, árabes, judíos y cristianos han dejado su huella.

A la vuelta cenaron en el VIPS de López de Hoyos. Les preguntaron a los ingleses si estaban dispuestos a ser protagonistas de un juego erótico que les tenían preparados, ellos dieron su consentimiento.

Al llegar a la casa les esposaron a los dos, desnudos en una misma cama king size, uno al lado del otro, con cierta libertad de movimientos. Ella boca abajo y el boca arriba, lógicamente las manos separadas, atadas al cabecero y los pies igualmente separados atados a los pies. La luz estaba en semi penumbra; durante las dos primeras horas no pasó nada. A las doce entró un hombre con antifaz y se folló, a cuatro, a Catherine; inmediatamente otro, también con antifaz, se corrió en su boca, un tercero en su culo. Cuando Charlie estaba desesperado, Suzy se lo folló sentándose encima; volvieron los mismos tres anteriores y la volvieron a follar consecutivamente de distinta manera a Catherine. Simultáneamente Cynthia se encargaba de Charlie. Los tres chicos anteriores los había conseguido Marisia.

Más tarde Javier y un amigo se encargaban esta vez, de forma simultánea, de Catherine, mientras Marisia y Poli hacían lo mismo con Charlie. Como fin de fiesta entraron un chico y una chica negros, pero la chica empezó a acariciar a la inglesa y él a Charlie; previamente en el juego anterior, al inglés le cambiaron las esposas poniéndole boca abajo para poderle introducir el vibrador, y sin que él supiese prepararle el culo para que el negro, con una buena polla, le pudiera penetrar a cuatro. Cuando le estaban dando por culo a Charlie, sus amigas le pidieron permiso para encender del todo la luz y poder entrar en el cuarto, él aceptó y mientras el negro se corría dentro, él también eyaculó potentemente mojando las sábanas de la cama. En esa posición le dejaron dormir, apagaron completamente las luces y liberaron a la inglesa de sus ataduras.

A la mañana siguiente Catherine, siguiendo las instrucciones del resto, lo liberó, se ducharon juntos, desayunaron algo mientras los demás dormían y ambos se volvieron a la cama para hacer libre y suavemente el amor. A mediodía comieron en casa comida brasileña, en la que no faltó la mandioca frita. Por la tarde se quedaron tranquilamente en casa escuchando música y charlando todos con Suzy y Charlie sobre las consecuencias del reciente atentado terrorista y ellos explicándoles a los ingleses todo lo relacionado con su proyecto empresarial.

Por la noche Suzy y Catherine se dieron un paseo por las terrazas de la Castellana sin hacer ningún caso de los distintos intentos de ligue.

La inglesa le comentó a su amiga el cambio tan espectacular que había dado su vida gracias sobre todo a ella. Antes lo tenía casi todo, pero no sabía vivir y no disfrutaba todas sus posibilidades, ahora se sentía feliz con capacidad de comerse el mundo, incluso se estaba enamorando de Charlie y sentía que a él le pasaba lo mismo. A Suzy le encantó oír lo que ella ya sabía. En la última copa brindaron por su amistad, de la que estaban seguras duraría toda la vida. La brasileña le agradeció toda la ayuda que le dio, imprescindible para realizar sus estudios.

En esa semana los ingleses vivieron un poco por su cuenta, follaron todo lo que pudieron, visitaron Toledo; por las noches antes de volver a salir a tomar copas por Madrid, solían cenar con sus amigas, un par de días se pasaron por el Carnaval de Río. Estaban entusiasmados con la vida nocturna de Madrid. Para la semana siguiente estaban preparando un viaje a Marruecos, para ello sus amigas les habían dejado el Audi TT.

Ese jueves, otro jueves, quince días después de los atentados, los terroristas atacaron Londres de nuevo; cuatro bombas, en el metro y autobús, el pánico y otra vez las sirenas de la policía y de las ambulancias; por fortuna, en esta segunda ocasión los artefactos fallaron y las bombas no explotaron, sólo los detonadores.

La opinión pública se centró en la supuesta imprevisión de la inteligencia británica, que dirigió sus esfuerzos hacia el IRA minusvalorando la amenaza islamista.

Al día siguiente, viernes, la policía mató a tiros en el metro a un sospechoso, tenían la orden de “disparar a matar”, lo que dio lugar a un grave error, mataron a un joven al confundirlo con un terrorista. La primera versión oficial hablaba de un hombre que saltó las barreras del metro huyendo de la policía, lo cierto fue que abatieron a un brasileño inocente, compatriota de ellas, que llevaba tres años viviendo en Londres. Blair lamentó el error de la policía, lo justificó señalando la tensión y las dificultades por las que están pasando para proteger a los ciudadanos de los terroristas, por lo que reafirmó la continuidad de la estrategia, causando cierta controversia pública.

El jueves por la noche los ingleses y Suzy asistieron al musical Mamma Mia, en la Gran Vía, entretenido, que recoge, conduciendo el guión oportunamente, todas las canciones del grupo ABBA. Les gustó. A la salida se fueron a tomar una copa debajo de la cúpula al Hotel Palace, con el sonido de fondo de un piano en vivo. Los tres, que estaban consternados con los nuevos atentados, prefirieron hablar de otras cosas. Se tomaban la vida con pasión, se sentían con la obligación de aceptar casi todos los retos que se les presentaban, lo que sin duda les hacía sentirse bien; pero también les creaba inquietudes, continuas preocupaciones, incluso sufrimiento; no optaban por lo cómodo, sus vidas estaban llenas de renuncias.

En este sentido orientaron su debate. Charlie lo argumentaba con un ejemplo sencillo: en un partido de fútbol los que más disfrutan son los que se dejan la piel en el campo detrás del balón; pueden perder y morder el polvo, pero también pueden ganar y vivir la gloria. El espectador también vibra y se decepciona, y al que no le gusta el fútbol ni siente ni padece. Así es la vida y nosotros corremos detrás del balón, decía. Catherine sacaba a colación el terrible esfuerzo que le estaba costando su dieta. En ese momento, mientras sus amigos se estaban tomando un buen malta Lagavulin con hielo en copa de balón, ella se tomaba un baso de agua con gas, en vaso ancho con hielo y unas rodajas de limón.

En los últimos meses la única excepción fue el escaso whisky que absorbió mientras saboreaba la polla de Charlie y, por supuesto, cuando se tragaba su dulce semen que alimenta lo suyo. Suzy comentó que deberíamos sentirnos privilegiadas, porque siendo verdad que nos esforzamos y luchamos hasta el fin, lo cierto es que nos va muy bien porque solemos ganar el partido, y a veces eso no es sólo gracias a nosotros mismos, la suerte en general nos ha acompañado; vosotros, por ejemplo, les decía a los ingleses, habéis nacido en una de las mejores situaciones del primer mundo, y por añadir un detalle más, la naturaleza en muchos de sus aspectos ha sido muy generosa con nosotros. En todo caso es clave, según su criterio, la implicación y la lucha continua.

Contó que Alberto, del mismo talante que ellos, se sentía identificado con una conclusión del protagonista de Gattaca, un film futurista en el que los niños eran fabricados buscando la perfección mediante la manipulación genética, coexistente con otros fecundados de forma natural. La sociedad reservaba las puertas y oportunidades de cierto nivel profesional a los genéticamente perfectos, marginando y despreciando a los otros. El personaje, no manipulado, obsesionado por ser piloto de naves espaciales, suplantó a otro teóricamente perfecto. Tenía un hermano perfecto que era policía, del que se distanció para poder cumplir sus objetivos; con él competía cuando eran niños nadando en el mar, alejándose de la orilla, ganaba el que llegaba más lejos de la costa. Contra todo pronóstico siempre vencía nuestro protagonista.

Sin entrar a contar la película, cuando el ahora policía lo descubre se vuelven a retar nadando en el mar. En esta última ocasión no sólo gana sino que el perfecto casi se ahoga y tiene que ser rescatado por el imperfecto. Cuando después, el hermano, ya recuperado, nuevamente asombrado le preguntó ‘¿cómo es posible que siempre me ganes?’, él simplemente le contesta: ‘tú siempre pensabas en volver, yo no’. Al final brindaron por la pasión y la vida.

Esa noche, al llegar a casa, Suzy como muchas, llamó a Alberto, cada día lo necesitaba más. Afortunadamente las comunicaciones ahora son más económicas. Antes establecían contacto a través de internet, pero desde hacía algún tiempo necesitaba oír la voz de él antes de irse a la cama. Para abaratar sus llamadas compraba unas tarjetas que vendían en locutorios y en las tiendas de los chinos, que por seis euros podían hablar con Brasil hasta 92 minutos si se llamaba a un teléfono fijo y en torno a la mitad si era un móvil. Hablaban de todo lo que habían hecho durante el día.

Su novio le comentó que le había preparado un álbum digital de fotografías y se lo había enviado a su e-mail. Al empresario le encantaba la fotografía pero no le gustaba enseñar su trabajo hasta depurarlo, retocarlo y clasificarlo, y hasta ese día no lo tenía según su criterio. En todo este tiempo había tirado cientos de fotos.

A pesar de la hora, las tres de la madrugada, y que al día siguiente tenía que levantarse pronto, encendió su ordenador y se dispuso a ver con algo de ansiedad todo el reportaje. El trabajo era realmente bueno, muchos primeros planos y encuadres magníficos. Eran decenas de e-mails y en cada uno decenas de fotografías. Posiblemente en total mas de mil. Tardó en soltar el producto pero había merecido la pena. Ella misma salía en distintos escenarios, en cientos de ellos. En todas se veía bien, no cabía duda de que realizó una buena criba y retocado gran parte de ellas. Había sacado mucho partido a su cara, a su cuerpo, vestida y en infinidad de ellas desnuda. Su buceta estaba recogida en magníficos primeros planos, con variedad de figuras y situaciones. También su culo. No faltaban las bucetas de sus amigas, en muchos casos reconocibles por las notas bajo página. Tampoco su propia polla y la de sus amigos.

Había un epígrafe de ella chupándole la polla a Alberto y todo tipo de juegos eróticos. Pero también chupándoselas a otros. Incluso, de cuando la conoció en Guarai haciendo de puta por tres días y se la tiraron en el restaurante más de media convención de maquinaria agrícola, a cuatro sobre la alfombra, en presencia de todos. Algunas fotos fueron realizadas por otros porque también Alberto salía follando con ella y con otras. Ella misma había hecho algunas.

Suzy se fue excitando poco a poco, ya eran las cuatro, y después de ver una parte importante del envío a gran velocidad se trasladó a su cama y empezó a masturbarse con el vibrador, introduciéndolo en su buceta; una vez que se había corrido seguía excitada, por lo que al oír ruidos en la habitación de los ingleses se fue a su cama, en la que fue muy bien recibida. Allí entre ella y Catherine saborearon la polla, en esos momentos flácida, de Charlie, combinándola con besos entre ellas, mientras Charlie disfrutaba saboreando ambos coños. Cuando consiguieron endurecer la polla, Charlie se la penetró a Suzy por el culo mientras Catherine saboreaba alternativamente el coño de la brasileña y la polla, los testículos y el culo del inglés.

Simultáneamente la brasileña saboreaba la buceta de ella mientras le penetraba el vibrador por el culo.

Al final del festín, a las cinco y pico, con sólo tres horas para descansar, Suzy se volvió a su cama. Se durmió con una de las fotos en su cerebro… ella galopando desnuda en la Hacienda de Mauricio en Redençao.

Al día siguiente, viernes, estuvo contactando con distintos managers de grupos brasileños para estudiar su estilo, su calidad, sus precios y posibles acuerdos por paquetes. Comió con uno de ellos en Thai Gardens, un restaurante tailandés, al principio de la calle Jorge Juan. Pidieron el menú de degustación, una aceptable y variada selección de comida típica, de sabores fáciles, mezclando con frecuencia el dulce y el salado. A media tarde, muy cansada y algo pesada por el exceso de comida, se fue a Ayala andando, volvió a echar un vistazo al reportaje fotográfico, intentó estudiar pero se le cerraban los ojos, así que optó por meterse en la cama y dormir.

A la mañana siguiente, después del desayuno, en la mesa del comedor, se reunieron todas las chicas para planificar los trabajos de la semana siguiente y tomar algunas decisiones bajo la batuta de Suzy. A la reunión también fueron invitados la pareja de ingleses. Antes de empezar formalmente la reunión Cynthia informó que Marisia abandonaría definitivamente el domingo su actual trabajo de prostituta y a partir del lunes se incorporaría al equipo. Quedaron en celebrarlo por todo lo alto la semana siguiente con la ausencia de los ingleses que se marchaban el lunes a Marruecos.

Suzy informó de la llegada de Lilly el jueves 4 de julio y Poli de la separación matrimonial de su novio, que de momento se había ido a vivir al Hotel Miguel Ángel en la Castellana, hasta encontrar un apartamento. Durante las dos horas de discusión Catherine aportó algunas ideas interesantes como la de hacer los servicios mixtos, semitransparentes, difuminando la imagen en los distintos cubículos, con lavabos comunes y con los urinarios masculinos al final, que se les pudiera ver de espaldas. La construcción de los servicios había comenzado, pero al estar juntos se podía hacer la reforma sin demasiado sobrecoste. Cynthia propuso agrandar algo la zona de restaurante para hacerlo rentable como unidad de negocio independiente, por lo menos cuatro mesas más. Tenían algún problema con la insonorización total, que tenían que arreglar según las nuevas normas municipales, y eso sí que iba a necesitar importante ampliación presupuestaria, siempre dentro de las posibilidades iniciales. El tesón y la buena gestión habían conseguido aquilatar los costes en otras importantes partidas.

Antes de comer se fueron andando a El Retiro, un parque público de algo más de 100 hectáreas, relativamente cerca de la casa, en el centro de Madrid, a tomarse unas cervezas Mahou 5 estrellas y patatas fritas en una de las terrazas al lado del Palacio de Cristal.

Ya en Ayala, Poli preparó una ensalada y Cynthia una macedonia de frutas que acompañaron todos, excepto la inglesa, de una botella de Matarromera de Crianza, uno de los mejores vinos de Ribera del Duero. Después se pusieron a escuchar música brasileña. Suzy puso a disposición de sus amigos el álbum de fotos que a todos encantó. Los ingleses sintieron envidia de no verse reflejados en el magnífico reportaje, de no ver sus cuerpos desnudos, de no ver su polla y su coño respectivamente y de no verse follando. Como le pasó a Suzy, todos se excitaron. Cynthia le pidió el plácet a Catherine para follar esa noche con Charlie; a los ingleses les pareció bien. Poli se fue al hotel con Javier, y Catherine y Suzy, sin calcinha, elegantemente vestidas con telas semitransparentes y cortas, se fueron a la discoteca 69 rosas en la calle Alberto Alcocer, en busca de un buen ligue para esa noche.

Nada más entrar causaron expectación entre el abarrotado público. Suzy pidió un whisky y su amiga una coca cola light, que fueron pagados por un chico cercano. Salieron a la pista a bailar, donde fueron de una manera u otra demandadas por distintos chicos de todo tipo. Dos canadienses altos, guapos y rubios les quisieron invitar a una botella de champaña, Catherine le guiñó un ojo a modo de aprobación y Suzy aceptó. Estaban de turismo por Madrid, alojados en el Hotel Ritz. Al final, a las tres de la madrugada estaban en su habitación, jugaron eróticamente con ambas y se follaron a las dos. A la mañana siguiente, después de una buena mamada mutua, desayunaron en la terraza del Ritz, un jardín muy agradable con salida al Paseo del Prado. Les pidieron unos calzoncillos para poder salir a la calle algo menos descocadas.

Aprovecharon la cercanía del Museo del Prado para realizar una nueva visita. Antes de comer estaban de vuelta en Ayala. El día anterior, después de ver el álbum, el grupo de amigas habían decidido practicar la fotografía y, en concreto, hacer un apartado especial con cuatro subdivisiones de pollas, coños, caras de tíos chupándoles a ellas el coño y fotos de ellas chupando distintas pollas. Esa noche habían conseguido buenas fotos de las pollas de los canadienses, las fotos de los dos saboreando el coño de las dos, y las fotos de ellas chupándoles las pollas. Cynthia, a su vez, había hecho fotos de la magnífica polla de Charlie, era inexcusable que no estuviera en su colección.

Esa noche se fueron todos, invitados por Javier, para celebrar el comienzo de su nueva vida. Fueron al restaurante Sacha, en la calle Juan Hurtado de Mendoza, comieron distintos platos de cocina elaborada y brindaron reiteradamente por el futuro de la pareja. Al terminar, aunque no lo tenía previsto, Suzy le sugirió a Catherine si se daban una vuelta por el Ritz a visitar nuevamente a sus amigos. La inglesa le pidió la opinión a Charlie y éste aceptó. Poli y Javier antes de irse al hotel se fueron a tomar unas copas con el inglés y Cynthia a una terraza de la Castellana. Al final los cuatro acabaron en la habitación del hotel de Javier montándose una buena cama redonda; lo mismo que las otras dos que disfrutaron de una nueva noche con los canadienses que nunca pensaron en tener tanta suerte en su viaje, y de otro magnífico desayuno en la terraza del Ritz.

El día siguiente, lunes 25 de julio, día de Santiago patrono de España, era fiesta en Madrid, los ingleses partieron para Marruecos y el resto fueron a comer y a pasar la tarde en el apartamento de Alberto en la Castellana. Suzy tenía permiso para utilizarlo, incluyendo al servicio, cuando lo considerara oportuno. Les tenían preparado un rodizio de carne, después de escuchar música pasaron a la piscina climatizada, como siempre desnudos se introdujeron en ella los cinco, incluyendo a Marisia que llegó por la tarde. Durmieron allí. Javier y Poli se retiraron a una habitación, pero Suzy, Cynthia y Marisia se quedaron bajo las estrellas.

La llegada de Marisia fue muy celebrada, brindaron y bebieron varias botellas de champaña. La primera de ellas la movieron, hicieron saltar el corcho al aire que voló sobre la Castellana y Javier se las esparció sobre los cuerpos de sus amigas como hacen los vencedores, sobre el podium, de Fórmula 1. Marisia ese día había triunfado en algo más importante que una carrera, había ganado su propia vida y la posibilidad de ser feliz. Sobre las colchonetas de la terraza les comentó que le gustaba especialmente un chico, de treinta y dos años, dentista, pero tenía mucho miedo de entablar una relación afectiva con alguien que había sido su cliente en el club.

La última semana la había invitado todos los días, le había regalado un bonito anillo y algunos CD’s de distinta música iberoamericana, salsa, bachata, merengue, incluso bossa nova, y un par de camisetas. Desayunaron a las siete y media desde el interior de la minipiscina y se fueron directamente al Carnaval de Río para explicar a la nueva su cometido. La semana transcurrió con relativa tranquilidad. Suzy cuando no tenía gestiones que realizar estaba en casa estudiando, a excepción del miércoles que quedó otra vez con los canadienses, pero ella sólo y con un amigo más, con lo que se montó el mismo juego que con los negros en Redençao pero más duradero, ya que repitió por la noche y por la mañana. Volvió a desayunar en el Ritz antes de reiniciar su jornada laboral.

Antes de marcharse les propuso a sus nuevos amigos un plan que sin duda aceptaron. El jueves por la noche les visitaría Cynthia que además se había quedado sin la oportunidad de disfrutar de los negros; el viernes Marisia y el sábado por la noche, antes de que el domingo volvieran a su país, irían las tres. Al contárselo a sus amigas se quedaron encantadas, a excepción de Poli que protestó por quedarse fuera del juego. Marisia ofreció en su noche hacer un relevo a las cinco de la mañana, de tal forma que ella disfrutaba la noche y Poli el amanecer. Simultáneamente cambiaron el día de viernes a jueves para que Javier no se mosqueara excesivamente.

Los canadienses, de unos treinta y cinco años, gozaban de una buena posición económica, por lo que Cynthia reorganizó con ellos la noche del sábado. Quedarían a las nueve de la noche en un reservado de Combarro, de la calle Reina Mercedes, la mejor marisquería de Madrid, después irían a bailar y beber champaña francés a Gabanna, en la calle Velázquez. De madrugada volverían al Ritz, pero en esta ocasión iban a cambiarse a una suite para organizar bien la despedida; para el domingo prepararían una buena excursión fuera de Madrid.

En varias ocasiones hablaron por teléfono con los ingleses que habían llegado a Marrakech, la ciudad más moderna, lujosa y liberal de Marruecos, se alojaron en el Palace La Mamounia. El Zoco es el centro de la ciudad, numerosas callejuelas donde se venden todo tipo de artesanía, cuero, especias, y donde el regateo es un auténtico ritual. Por la noche, la multitud se apiña alrededor de las flautas y tambores de los encantadores de serpientes, los acróbatas y los charlatanes. Sabían vivir y se lo estaban pasando a lo grande.

El fin de semana pensaban ir en avión a Casablanca. Follaban con intensidad y de vez en cuando formaban tríos con ligues que obtenían sin mucha dificultad, en ocasiones un chico y en otras una chica; estaba claro que a los dos les iba la bisexualidad, más claramente a Charlie que durante el viaje le habían sodomizado varios árabes y había chupado varias pollas.

El jueves por la noche se subieron a la habitación dos chicos varones y con los dos follaron ambos durante toda la noche. Seguían muy enamorados. Todos los gastos del viaje los pagaba Catherine con parte del dinero que había recibido de los árabes en la fiesta de Londres.

Con el acuerdo de los canadienses a los eventos del fin de semana asistieron Poli y Javier, con la condición de que actuaran como si no fueran pareja. La cena fue una delicia, no sólo por el menú de calidad inmejorable, sino por la conversación y el ambiente especial que se generó. A pesar de que para un buen marisco lo mejor es el vino blanco, en Combarro tienen un albariño bastante buen, decidieron beber durante toda la noche sólo champaña para no mezclar, eligieron Dom Perignon. Empezaron la cena con empanada de vieiras, exquisita; camarones, nécoras y cigalas, siguieron con una enorme bandeja de percebes y terminaron el marisco con langostas. Siguiendo los consejos de Javier, cumplimentaron el final con un magnífico jamón de Jabugo. De postre probaron unas filloas.

Los norteamericanos nunca habían vivido ni de cerca una semana de sexo como la reciente, y de eso hablaban al principio. Se expresaban en inglés, ya que no sabían ni español ni portugués, el resto lo manejan adecuadamente a excepción de Marisia, que con la ayuda de sus compañeros seguía el sentido de la conversación a grandes rasgos. También estaban impresionados de la forma de ser de los brasileños, estaban felices y encandilados. Valoraban su cultura, sensualidad, feminidad, independencia, procacidad y su carácter indomable. En un momento determinado pretendían quedarse más tiempo en Madrid a pesar de sus compromisos profesionales y familiares. Los tres estaban casados y con hijos. Cynthia, con mucha dulzura, les dijo que disfrutaran como ellas de estos momentos, pero esta aventura era como un sueño maravilloso para todas las partes, que empezó en la discoteca 69 rosas y terminará en la noche de mañana. Ellos, suficientemente inteligentes entendieron perfectamente el mensaje y no volvieron a referirse al tema.

Comentaron unos y otros las diferentes formas de vida de Canadá, Brasil y España, de ambientes, climas, sensibilidades y cómo no, de la forma de entender la sexualidad y las relaciones de pareja. Suzy les dijo, ‘de todas formas no creáis que nosotros somos los más adecuados representantes de nuestro país, como seguro que vosotros tampoco lo sois de Canadá, ni Javier de España’. Volvía sobre su reiterada tesis certera de que todos ellos eran unos privilegiados, posiblemente unos más que otros, y unos más en unos aspectos que otros. Con el calor del alcohol empezaron a cantar canciones originarias de cada país. De allí pasaron por Gabanna, donde aprovecharon para echarse los primeros polvos.

Entre las reglas de la velada estaba que las chicas no llevarían calcinha y los chicos irían sin calzoncillos. De hecho, durante la cena se manosearon suavemente sus respectivos genitales. Suzy folló con Javier en el servicio de caballeros, después de haber saboreado levemente las pollas del resto, debidamente acompañadas de lágrimas de champaña. De camino al hotel, eran las cuatro de la mañana, Cynthia propuso follar entre los coches, en una zona concurrida de marcha, como hicieron en Bahía. Eligieron la zona de la calle Barceló, así lo hicieron. Marisia con Javier y el resto con los canadienses, en la semipenumbra, relativamente cerca los unos de los otros.

Empezaron ellos chupándoles los coños para después follarlas por detrás con ellas apoyadas sobre los capos de los coches, ante la atenta y curiosa mirada de algunos de los transeúntes que, como en Bahía, formaron corro alrededor. La exhibición resultó excitante y se corrieron los ocho con mucho morbo. De allí se trasladaron a la suite del hotel donde estuvieron follando los unos con los otros, de distintas formas, hasta que al amanecer cayeron rendidos y mezclados en las camas. Al despertar, alrededor de las dos de la tarde, reiniciaron los juegos eróticos en el jacuzzi. A las cuatro bajaron a comer al jardín del hotel. Tuvieron que suspender la excursión a Ávila, ya que a las doce de la noche tenían que tomar el avión de regreso a su país y no les quedaba tiempo. Prefirieron quedarse hablando bajo la pérgola hasta casi las nueve de la noche.

El domingo por la noche Suzy, en la conversación telefónica que tuvo que Alberto que le llamaba desde México DF, éste le describió la discoteca Gendarmería de Don Quintín, en la que había estado la noche anterior, no era muy grande, unos 600 metros cuadrados, estaba situada en el céntrico barrio de Polanco dentro de un centro comercial con el nombre de Plaza Zentro, donde hay varios restaurantes muy concurridos como La Valentina de tipo mexicano y Ciboulette, cocina francesa, regentado por un conocido cocinero, Olivier Lombard.

Era lujosa, de mobiliario moderno, todo de color rojo y negro con un gran servicio, muchos camareros, mucha seguridad, con una actuación en vivo, de gran calidad, con un sistema de sonido igualmente de mucha calidad. Cobraban sólo por entrar 200 pesos, el equivalente a 20 dólares, aparte de las copas. Tenía algún espacio para grupos sentados cómodamente en bajo y muchas mesas para sentarse en sillas en alto, como si estuvieran de pie. Los servicios eran lujosos. La clave es que se llenaba con clientes que hacían bastantes consumiciones; en definitiva, un magnífico negocio.

Se intercambiaban información sobre sus últimas actividades. El español le contó un rollo sexual que tuvo ese día con una mexicana que conoció en este local y con la que pasó la noche en el hotel Camino Real. La brasileña, sin decir nada, empezaba a sentir cierta inquietud, algunos celos. Le contó que cenó en el restaurante francés decorado en línea a la pensada para El Carnaval de Río, aunque bastante mayor de tamaño coincidía en el mobiliario funcional, de línea geométrica y minimalista e incluso con la visibilidad de la cocina.

El lunes por la mañana volvieron a tener una reunión de gestión en Ayala. El miércoles llegaban los ingleses de su viaje por Marruecos. Al día siguiente llegaría Lilly y el sábado Suzy se marcharía a Barcelona. Hablaron de cuentas y reiteraron la liberalidad sexual dentro del local, compatible con la persecución de todo tipo de consumo de drogas. Se permitiría que las parejas follaran libremente en los cubículos semitransparentes de los servicios mixtos, así como en las zonas de semipenumbra siempre que fuera con una cierta discreción.

El día 8 era el cumpleaños de Suzy, tenían pendiente celebrar debidamente el abandono de la prostitución de Marisia, así como la llegada de Lilly, por lo que quedaron en hacerlo el miércoles por la noche. El mismo día de su llegada Catherine tenía que marcharse a Londres ya que su familia había organizado un viaje contando con ella a China, pero Charlie se quedaría algunos días más, por lo que decidieron organizarle a Lilly un recibimiento parecido al de la inglesa. Charlie la recibiría, follaría con ella intensamente y al día siguiente atarían a los dos en la cama king size. Charlie quería repetir en todos sus detalles el juego, incluyendo su relación con el negro; le gustaría especialmente que cuando le dieran por el culo asistieran nuevamente todos sus amigos, incluyendo a Javier. Lilly disfrutó a fondo de la polla del inglés, que saboreó con ansiedad y se la introdujo reiterativamente por su buceta y su culo el día de su llegada. Por la noche, atada a la cama, no paró de correrse toda la noche y le encantó ver cómo finalmente penetraban a Charlie mientras el volvía a correrse atado a cuatro sobre las sábanas mientras el negro eyaculaba dentro de su culo. Le hicieron un buen reportaje fotográfico que incluía a Charlie saboreando, encantado, la polla del negro. Organizaron la fiesta en el apartamento de Alberto, fueron todas las chicas, el inglés, Javier, y el que apuntaba como posible novio de Marisia, Óscar.

Fue una noche muy agradable, primero tomaron un cóctel en la terraza a base de vino blanco de rueda acompañado de jamón de jabugo, con buena música brasileña de fondo. Se introdujeron desnudos en la piscina climatizada; después, mientras las cinco chicas se sentaban en el borde, los tres chicos chupeteaban alternativamente sus bucetas mezclando sus jugos con el champaña. Intercambiaron los papeles hasta que Javier eyaculó en las bocas de Lilly y Marisia, Charlie en las de Poli y Cynthia y Óscar en la de Suzy.

Después de secarse se sentaron sin vestirse a cenar en el comedor una crema de mariscos, bacalao al ajo arriero y tarta de tiramisú con las veintitrés velas para Suzy. Se sentían felices, les iba bien y conformaban un grupo de amigos que se querían; eran y se sentían como una familia. Notaron la falta de Alberto y de Mauricio. Las conversaciones eran lo de menos, se mezclaban muchos y entrecortados temas, el proyecto de la discoteca, el viaje de Charlie a Marruecos, historias recientes de Redençao contadas por Lilly, preguntas a Óscar, todo rodeado de alegría desbordante. De allí pasaron desnudos al salón para seguir hablando y escuchando música. Brindaron por Marisia, por su nueva vida y por la llegada de Lilly. Ya muy de madrugada las parejas se fueron a sus cuartos y Cynthia con Charlie, quedándose las dos hermanas hablando de sus vidas.

Lilly no sabía qué hacer con su marido y Suzy se veía abocada a una relación más cerrada con Alberto. Acariciaba cada vez con más fuerza la idea de tener un hijo suyo, juntas se volvieron a la piscina y se durmieron en las colchonetas, al aire libre, hasta que los primeros rayos de sol les obligó a trasladarse al dormitorio. Allí rememorando tiempos de pubertad se masturbaron, una junto a la otra, acariciándose rítmicamente sus bucetas hasta sentir sus respectivos orgasmos antes de volver a conciliar el sueño. Era una auténtica delicia ver los coños abiertos de las dos hermanas ondulándose ante los hábiles toques de sus dedos, apretando su clítoris, que en ambos casos sobresalían con elegancia. En esta ocasión no sintieron la necesidad de ninguna polla. A la doce de la mañana Lilly y Cynthia, en el Audi TT, llevaron a Suzy al aeropuerto; a las tres de la tarde llegó al hotel Casa Fuster, un palacio modernista rehabilitado de super lujo. Su novio, que llegó un par de horas más tarde, había reservado una espléndida suite que daba al final del Paseo de Gracia, con doble balcón, pantallas grandes de plasma, despacho, salón, jacuzzi, y hasta una sauna dentro del cuarto de baño, decorada con buen gusto, entraban ganas de no salir de ella.

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