Capítulo 6 El ático de Alberto: Juegos eróticos en la piscina

Sexta entrega de Suzy por Carlos Malo de Molina

Esa tarde volvieron en avión desde Málaga a Madrid, se despidieron de los nuevos compañeros de barco y los seis se reinstalaron por esa noche en la casa de Alberto. Nada más llegar y después de pasar por sus habitaciones, todos se fueron juntando en la minipiscina climatizada de la terraza, donde como tenían por costumbre, se bañaron todos desnudos. Las pantallas de TV reproducían con un magnífico sound round los últimos DVD brasileños traídos por Mauricio de lo último en música brasileña. Alberto había encargado un catering a Mallorca, una pequeña cadena de tiendas de alto nivel dedicada a estos servicios, pero utilizando su servicio doméstico para preservar la intimidad y la de sus liberales juegos eróticos.

Como ya se había hecho en otras ocasiones organizaron un juego, que aunque era repetitivo, les encantaba. Las tres chicas se sentaron fuera de la piscina, en el césped artificial, en sendas sillas formando un triángulo, ellos de rodillas bebían con deleite el champaña que ellas arrojaban en sus bucetas; ellos se intercambiaban sus posiciones pasando de un coño a otro mientras los seis comían los magníficos canapés de Mallorca. La cena no podía ser mejor, jugos vaginales, champaña francés y bocaditos deliciosos mezclado todo ello al aire libre; la desnudez bajo las estrellas, las tres parejas muy enamoradas y una gran amistad entre todos.

Al cabo de algo más de media hora ellos se sentaron y ellas se pusieron de rodillas saboreando alternativamente las tres pollas. Al final he sacado la conclusión de que por mucho que te guste que te chupen bien la polla o el coño es mucho más agradable, a excepción del orgasmo en sí mismo, ser tú el que chupa. Al final cuando ellas ya se habían corrido por lo menos una vez cada una y ellos tenían las pollas rígidas como una estaca, reprimiendo en exceso su eyaculación, Chynthia, Suzy y Poli se apoyaron inclinadas sobre la barandilla mientras ellos las penetraban, cada uno a su pareja, vaginalmente por detrás, mientras veían desde arriba el movimiento de las terrazas de verano en la Castellana.

Esta gran avenida que recorre Madrid de Norte a Sur, con un ancho de cien metros, tiene amplias aceras y dos bulevares esbozados entre los distintos carriles, donde en verano se montan terrazas alrededor de chiringuitos o de bares y restaurantes laterales, muy frecuentados a partir de las doce de la noche, el ambiente es más bien pijo de alto nivel social.

Después de eyacular, los tres volvieron a la piscina redonda y se sentaron con el agua caliente, sobre una especie de escalera lateral, a modo de asiento, que rodea todo el recipiente. Siguieron hablando del terrorismo internacional. Poli informó, ante la alegría del resto, del compromiso que le había hecho Javier; y Alberto contó su nuevo proyecto panameño. El novio de Suzy, desde hacía años, tenía negocios en Panamá relacionados con la consultoría de ingeniería, por lo que de vez en cuando viajaba a este país. Como buen empresario seguía muy de cerca su evolución socio-económica, en la que en estos momentos, confiaba especialmente en el nuevo Gobierno del que consideraba un amigo personal, Martín Torrijos, y pensaba que era un buen sitio donde invertir, por la libertad de  capitales, la política fiscal y la dolarización. En Panamá, aunque a su moneda la llaman balboa, de hecho no existe, y una balboa es el eufemismo que utilizan para denominar al dólar que es la moneda de curso legal.

En su primer año de presidencia Martín Torrijos, hijo del mítico Omar Torrijos, le había echado mucho valor y había emprendido importantes reformas que podían y debían relanzar la economía panameña. Había reformado la constitución, el sistema fiscal y estaba llevando la difícil pero necesaria reforma de la Seguridad Social con gran responsabilidad, pero también con gran desgaste personal. Estaba demostrando, hasta la fecha, ser un hombre de Estado. Le quedaba el Tratado de Libre Comercio, acabar, por supuesto, con la reforma de la Seguridad Social y la ampliación del Canal. Este pequeño país centroamericano, arrancado de Colombia en 1903, tiene algunos puntos muy atractivos, es un buen centro financiero, se encuentra en un excelente punto intermedio, entre dos semicontinentes y entre dos océanos, el Atlántico y el Pacífico, con el magnífico negocio del Canal. Su ubicación no puede ser más estratégica y tiene una escasa población, alrededor de tres millones de habitantes, que hacen más factibles los grandes cambios y reformas estructurales. Cuenta con una rica naturaleza de fácil y accesible explotación turística que prácticamente está virgen. En este contexto Alberto quiere reactivar promociones inmobiliarias, de momento en la ciudad, con torres de altura con vistas al Pacífico. Sus viajes allí eran para él de lo más placenteros, por el magnífico grupo de amigos que allí tenía.

En torno a las tres de la mañana llegó Marisia, con dos amigas compañeras de trabajo, para amenizar el fin del viaje, como sorpresa preparada por las chicas. Las tres nuevas participantes montaron un numerito divertido de streptees, se masturbaron inicialmente en plan exhibicionista, sentadas en una silla enfrente de la piscina, posteriormente se introdujeron en el agua, donde cada una de ellas se dedicó a estimular sexualmente a cada pareja. Marisia saboreó alternativamente el coño y la polla de Alberto y Suzy. Más tarde los tres tríos continuaron sus juegos eróticos en distintas colchonetas, sobre el césped de la terraza. De esta forma todos se acabaron quedando dormidos, hasta que el sol les fue despertando.

Marisia y sus amigas se fueron a un cuarto de invitadas preparado para ellas y cada pareja a su habitación, de donde no se levantaron hasta las tres de la tarde.

Las dos amigas de Marisia se marcharon y los siete se sentaron en el comedor, donde tenían preparada una excepcional mariscada gallega, magníficos percebes, camarones y cigalas cocidas, y un gran centollo. Según Alberto, no había en el mundo ningún país que tuviera la calidad ni la variedad de la gastronomía española y, concretamente, en mariscos. Los españoles eran incomparables a los del resto, a lo que, tras probarlos, nadie se atrevió a decir nada. Después pasaron a la lubina a la sal. Todos renunciaron a los postres.

Esa tarde estuvieron escuchando música en el interior, con el aire acondicionado en continuo funcionamiento, hablando un poco de todo hasta las ocho de la noche que pudieron salir a la terraza. Javier se marchó a su casa; Poli a Ayala y Marisia a su trabajo. Esa noche, a las 01:30 horas, Mauricio y Alberto tomaban un avión para Sao Paulo. Alberto tenía que estar en torno al día 8 de agosto en Barcelona para una reunión de su empresa. Casualmente el día 7 había un recital de U2 en esta ciudad catalana, por lo que quedaron en verse esos días allá, y juntos el día 12 partir hacia Panamá. Durante la tarde, Alberto les siguió contando su proyecto inmobiliario, estuvieron ojeando un libro de Matthew Wells sobre Rascacielos, las torres del siglo XXI.

A la hora de la cena, a base de comida japonesa, los cuatro realizaron sus últimos juegos eróticos en la piscina. A las 23:00 horas se fueron juntos al aeropuerto, el chofer les llevó a Suzy y a Cynthia de vuelta a su casa de Ayala.

No se cuándo nací, pero recuero con nitidez mi existencia de los tres últimos años, con lo que probablemente tendré unos cuatro años; teniendo en cuenta que las pulgas de mi especie viven aproximadamente siete, creo que todavía me queda algún tiempo de vida, espero que sea el máximo posible, porque soy tremendamente vividora. Llevo una vida complicada porque vivo más la de los demás que la mía propia, pero disfruto y puedo considerar que me siento medianamente feliz. Tal vez sea el momento de hacer alguna consideración muy elemental, ya que las últimas experiencias desde que cogí el avión hacia Río son suficientemente reveladoras.

La sexualidad es tremendamente potente, pero hay elementos multiplicadores que la magnifican y optimizan; y de aquí ya no quiero pasar, porque sería despreciar la inteligencia de los lectores que como yo están siguiendo la vida de este grupo de rompedoras brasileñas. Durante este tiempo, de forma esporádica, he tenido alguna relación sexual con machos de mi especie, pero sólo han sido desahogos, sin ningún otro interés.

Esa tarde, todavía en casa de Alberto, Cynthia sacó a debate la maternidad, ineludible y prácticamente vital para una joven brasileña. Este es otro punto de controversia entre la cultura brasileña, incluso latinoamericana y la europea. Viven el sexo con pasión, con cierta promiscuidad y simultáneamente quieren ser madres muy jóvenes, a sabiendas que la mezcla de estos conceptos conlleva en muchos casos a tener hijos de distintos padres, o incluso tenerlos sin pareja fija y continua.

Mauricio, como brasileño, entendía perfectamente la situación. Alberto, maduro y racional, enamorado del atractivo arrollador de Suzy, le hacía ilusión embarazar a su novia, pero prefería esperar aunque sólo fuese unos meses. Javier todavía tenía que arreglar otros problemas más acuciantes. Marisia no tenía con quién.

Ya en el salón de Ayala, Suzy contó a sus compañeras sus planes de viaje; el 6 de agosto se marchaba a Barcelona a encontrarse con Alberto y desde allí ir a Panamá, de donde volvería en torno al 10 de septiembre para presentarse a las pruebas de convalidación que estaban señaladas para el jueves 14 y el viernes 15. Las obras y todos los trabajos del Carnaval de Río iban bastante bien, pero con la ausencia de Suzy iba a necesitar alguna ayuda, por lo que decidieron que Marisia se incorporara al proyecto desde primeros de agosto y llamar a Lilly para que se viniera en torno a esa fecha como tenían hablado.

El martes por la noche llegaba Charlie de Londres. Suzy fue a recogerlo en un coche al aeropuerto, desde donde lo trasladó a un habitación del Hotel Urban, en la Carrera de San Jerónimo, enfrente del edificio de Sigma Dos y al lado del Congreso de los Diputados. De reciente inauguración, su fachada es horripilante pero excelente estética interior, vanguardista, étnico y un maravilloso punto kitsch. La brasileña quería disfrutar al menos una noche de la maravillosa polla de su amigo. De camino al aeropuerto y en la breve espera humedeció su corta falda, ya que no llevaba calcinha. Nada más llegar, mientras se besaban, Charlie pasó sus dedos por su buceta completamente accesible y reblandecida.

La escena no pasó del todo desapercibida para algunos de los presentes que se quedaron algo boquiabiertos, excitados, y con un poco de envidia. En el coche de vuelta, conduciendo ella, ambos se masturbaban suavemente, cada uno al otro.

Ya en la habitación del hotel, nada más entrar se abalanzaron sobre la cama. Las mismas ganas que tenía Suzy de saborear la polla del inglés, las tenía él de comerse su coño. Se quitaron el uno al otro la ropa; la brasileña se la chupeteó y besó hasta que pudo tragarse todo su semen, de sabor dulce y con bastante cantidad; él bebió el abundante jugo de sus distintas corridas. Después de eyacular Charlie mezcló el sabor a coño con el whisky y siguió deleitándose mientras ella, también con whisky, trataba de recuperar con su boca poco a poco la rigidez de su enorme cipote; lo consiguió endurecer después de unos veinte minutos, poniéndose a cuatro se lo metió por el culo mientras le pidió que le introdujera un vibrador por la vagina, de tamaño aún mayor que la polla del inglés y que había comprado para la ocasión.

En el largo polvo que se echaron Suzy gritó como nunca, fue sin duda uno de los mejores de su vida. Suzy siempre había disfrutado mucho con él, pero esta vez fue excepcional, porque antes tenía miedo de complicarse con una relación afectiva que no tenía claro, y ahora estaba segura de que los dos sabían que su relación era de amistad y de sexo, nada más. Los dos sabían que Suzy y Alberto se amaban y el inglés lo tenía perfectamente asumido.

Descansaron un rato, pidieron al servicio de habitaciones unos sandwiches, se ducharon, volvieron a la cama, Suzy le pidió que se pusiera a cuatro, acompañada de whisky chupeteó su culo, le introdujo suavemente la lengua, luego dos dedos, tenía preparada una crema para facilitar la dilatación, se la introdujo con los dedos y comenzó a penetrarle poco a poco el gran vibrador. A Charlie le dolía pero le gustaba, según intentaba penetrarlo volvió a saborear su polla volviendo a endurecerla. Tardó, pero al final consiguió introducirle completamente la polla artificial; mientras se la metía y se la sacaba consiguió que se volviera a correr en su boca. Ambos se quedaron dormidos.

A las siete de la mañana sonó el despertador del teléfono de ella, chupeteó nuevamente la polla de él dormido, se levantó, se duchó, y se vistió y al cabo de un rato sonaron suavemente unos golpes en la puerta. Era Poli, le dio acceso y se marchó. Le tocaba el turno a su amiga; como habían previsto le dejó lavado y preparado el vibrador. Yo me quedé en la habitación. Poli traía otro vibrador; se desnudó, con él dormido le chupó la polla mientras le volvía a penetrar el vibrador por el culo. Con él despierto, empalmado y penetrado, introdujo su polla en su coño mientras le pidió que le metiera el otro vibrador a ella por el culo.

Así estuvieron quietos, con los vibradores funcionando, besándose durante mucho tiempo empezaron a moverse hasta que Charlie eyaculó, jugueteando en todo momento con los vibradores. Siguieron con los vibradores introducidos mientras ella saboreaba su polla con whisky y él su coño también rociado, cada uno de ellos sacando y metiendo al otro el vibrador; así estuvieron más de media hora hasta que después de que Poli se corriera varias veces, Charlie volvió a eyacular y ella ingirió su dulce semen. Pidieron que les subieran el desayuno a la habitación, descansaron casi hasta la hora de comer, que lo hicieron en un restaurante italiano, al lado del hotel.

Por la tarde se acercaron a ver las obras a la discoteca donde Poli tenía que supervisar que se hubieran efectuado unas ligeras reformas en una de las barras en construcción. Por la noche cenaron todos juntos en Ayala. Esa noche le tocaba a Cynthia que tampoco se quería perder la apreciada polla de Charlie, que nuevamente se lo estaba pasando muy por encima de sus expectativas. Todavía no sabía la sorpresa que le tenían reservada. El jueves él se quedó sólo en casa, cuando sus amigas se fueron a realizar su trabajo lleno de citas y gestiones. Aprovechó para visitar los museos del Prado y el Thyssen y se dió una vuelta por el Madrid de los Austrias. Esa noche con Suzy follaron más sosegadamente y aprovecharon para hablar.

Al día siguiente a las 12:00 esperaban la llegada de Catherine. Charlie fue el encargado de recibirla y agasajarla como se merecía. La inglesa llegó cambiadísima, elegante, guapa y mucho más delgada. En cuanto se subieron al coche él le pidió que se quitase los pantys y, bajándose la bragueta, le pidió que se la chupara mientras conducía el Audi TT. Ella lo hizo encantada hasta que él se corrió en su boca cuando llegaron ya en el parking, cercano a la casa debajo del colegio de las monjas ursulinas.

Al llegar a la casa se metieron en el dormitorio y se pasaron todo el día durmiendo y follando. La primera vez, mientras le comía el coño y ella le reanimaba la polla con su boca, él le introducía el vibrador por el culo con el mismo cuidado con el que se lo introdujo a él Suzy. Cuando recuperó la erección, le penetró la buceta mientras le mantenía el vibrador hasta correrse dentro; se quedaron dormidos por casi agotamiento, él se despertó antes y la despertó besando intensamente su coño. Le pidió a ella que con suavidad le penetrara el vibrador mientras se la chupaba, hasta que se corrió nuevamente en su garganta.

Yo me marché de su cuarto, del que ellos no salieron hasta la mañana del día siguiente. El sábado desayunaron todos juntos. Tenían preparada una excursión a Segovia, visitaron el inevitable Acueducto, la Iglesia templaria de Vera Cruz, recorrieron la Calle Mayor hasta la Catedral, que visitaron igual que las Iglesias de San Millán, San Martín, San Estéban y el Alcázar, así como los Monasterios de San Antonio el Real y El Parral. Comieron en José María un magnífico cochinillo acompañado de Pago de Carraovejas, un aceptable vino de Ribera del Duero. La riqueza de la cultura monumental y paisajística de esta ciudad es el motivo de que desde 1985 sea Patrimonio de la Humanidad, cada época histórica tiene su reflejo; romanos, árabes, judíos y cristianos han dejado su huella.

A la vuelta cenaron en el VIPS de López de Hoyos. Les preguntaron a los ingleses si estaban dispuestos a ser protagonistas de un juego erótico que les tenían preparados, ellos dieron su consentimiento.

Al llegar a la casa les esposaron a los dos, desnudos en una misma cama king size, uno al lado del otro, con cierta libertad de movimientos. Ella boca abajo y el boca arriba, lógicamente las manos separadas, atadas al cabecero y los pies igualmente separados atados a los pies. La luz estaba en semi penumbra; durante las dos primeras horas no pasó nada. A las doce entró un hombre con antifaz y se folló, a cuatro, a Catherine; inmediatamente otro, también con antifaz, se corrió en su boca, un tercero en su culo. Cuando Charlie estaba desesperado, Suzy se lo folló sentándose encima; volvieron los mismos tres anteriores y la volvieron a follar consecutivamente de distinta manera a Catherine. Simultáneamente Cynthia se encargaba de Charlie. Los tres chicos anteriores los había conseguido Marisia.

Más tarde Javier y un amigo se encargaban esta vez, de forma simultánea, de Catherine, mientras Marisia y Poli hacían lo mismo con Charlie. Como fin de fiesta entraron un chico y una chica negros, pero la chica empezó a acariciar a la inglesa y él a Charlie; previamente en el juego anterior, al inglés le cambiaron las esposas poniéndole boca abajo para poderle introducir el vibrador, y sin que él supiese prepararle el culo para que el negro, con una buena polla, le pudiera penetrar a cuatro. Cuando le estaban dando por culo a Charlie, sus amigas le pidieron permiso para encender del todo la luz y poder entrar en el cuarto, él aceptó y mientras el negro se corría dentro, él también eyaculó potentemente mojando las sábanas de la cama. En esa posición le dejaron dormir, apagaron completamente las luces y liberaron a la inglesa de sus ataduras.

A la mañana siguiente Catherine, siguiendo las instrucciones del resto, lo liberó, se ducharon juntos, desayunaron algo mientras los demás dormían y ambos se volvieron a la cama para hacer libre y suavemente el amor. A mediodía comieron en casa comida brasileña, en la que no faltó la mandioca frita. Por la tarde se quedaron tranquilamente en casa escuchando música y charlando todos con Suzy y Charlie sobre las consecuencias del reciente atentado terrorista y ellos explicándoles a los ingleses todo lo relacionado con su proyecto empresarial.

Por la noche Suzy y Catherine se dieron un paseo por las terrazas de la Castellana sin hacer ningún caso de los distintos intentos de ligue.

La inglesa le comentó a su amiga el cambio tan espectacular que había dado su vida gracias sobre todo a ella. Antes lo tenía casi todo, pero no sabía vivir y no disfrutaba todas sus posibilidades, ahora se sentía feliz con capacidad de comerse el mundo, incluso se estaba enamorando de Charlie y sentía que a él le pasaba lo mismo. A Suzy le encantó oír lo que ella ya sabía. En la última copa brindaron por su amistad, de la que estaban seguras duraría toda la vida. La brasileña le agradeció toda la ayuda que le dio, imprescindible para realizar sus estudios.

En esa semana los ingleses vivieron un poco por su cuenta, follaron todo lo que pudieron, visitaron Toledo; por las noches antes de volver a salir a tomar copas por Madrid, solían cenar con sus amigas, un par de días se pasaron por el Carnaval de Río. Estaban entusiasmados con la vida nocturna de Madrid. Para la semana siguiente estaban preparando un viaje a Marruecos, para ello sus amigas les habían dejado el Audi TT.

Ese jueves, otro jueves, quince días después de los atentados, los terroristas atacaron Londres de nuevo; cuatro bombas, en el metro y autobús, el pánico y otra vez las sirenas de la policía y de las ambulancias; por fortuna, en esta segunda ocasión los artefactos fallaron y las bombas no explotaron, sólo los detonadores.

La opinión pública se centró en la supuesta imprevisión de la inteligencia británica, que dirigió sus esfuerzos hacia el IRA minusvalorando la amenaza islamista.

Al día siguiente, viernes, la policía mató a tiros en el metro a un sospechoso, tenían la orden de “disparar a matar”, lo que dio lugar a un grave error, mataron a un joven al confundirlo con un terrorista. La primera versión oficial hablaba de un hombre que saltó las barreras del metro huyendo de la policía, lo cierto fue que abatieron a un brasileño inocente, compatriota de ellas, que llevaba tres años viviendo en Londres. Blair lamentó el error de la policía, lo justificó señalando la tensión y las dificultades por las que están pasando para proteger a los ciudadanos de los terroristas, por lo que reafirmó la continuidad de la estrategia, causando cierta controversia pública.

El jueves por la noche los ingleses y Suzy asistieron al musical Mamma Mia, en la Gran Vía, entretenido, que recoge, conduciendo el guión oportunamente, todas las canciones del grupo ABBA. Les gustó. A la salida se fueron a tomar una copa debajo de la cúpula al Hotel Palace, con el sonido de fondo de un piano en vivo. Los tres, que estaban consternados con los nuevos atentados, prefirieron hablar de otras cosas. Se tomaban la vida con pasión, se sentían con la obligación de aceptar casi todos los retos que se les presentaban, lo que sin duda les hacía sentirse bien; pero también les creaba inquietudes, continuas preocupaciones, incluso sufrimiento; no optaban por lo cómodo, sus vidas estaban llenas de renuncias.

En este sentido orientaron su debate. Charlie lo argumentaba con un ejemplo sencillo: en un partido de fútbol los que más disfrutan son los que se dejan la piel en el campo detrás del balón; pueden perder y morder el polvo, pero también pueden ganar y vivir la gloria. El espectador también vibra y se decepciona, y al que no le gusta el fútbol ni siente ni padece. Así es la vida y nosotros corremos detrás del balón, decía. Catherine sacaba a colación el terrible esfuerzo que le estaba costando su dieta. En ese momento, mientras sus amigos se estaban tomando un buen malta Lagavulin con hielo en copa de balón, ella se tomaba un baso de agua con gas, en vaso ancho con hielo y unas rodajas de limón.

En los últimos meses la única excepción fue el escaso whisky que absorbió mientras saboreaba la polla de Charlie y, por supuesto, cuando se tragaba su dulce semen que alimenta lo suyo. Suzy comentó que deberíamos sentirnos privilegiadas, porque siendo verdad que nos esforzamos y luchamos hasta el fin, lo cierto es que nos va muy bien porque solemos ganar el partido, y a veces eso no es sólo gracias a nosotros mismos, la suerte en general nos ha acompañado; vosotros, por ejemplo, les decía a los ingleses, habéis nacido en una de las mejores situaciones del primer mundo, y por añadir un detalle más, la naturaleza en muchos de sus aspectos ha sido muy generosa con nosotros. En todo caso es clave, según su criterio, la implicación y la lucha continua.

Contó que Alberto, del mismo talante que ellos, se sentía identificado con una conclusión del protagonista de Gattaca, un film futurista en el que los niños eran fabricados buscando la perfección mediante la manipulación genética, coexistente con otros fecundados de forma natural. La sociedad reservaba las puertas y oportunidades de cierto nivel profesional a los genéticamente perfectos, marginando y despreciando a los otros. El personaje, no manipulado, obsesionado por ser piloto de naves espaciales, suplantó a otro teóricamente perfecto. Tenía un hermano perfecto que era policía, del que se distanció para poder cumplir sus objetivos; con él competía cuando eran niños nadando en el mar, alejándose de la orilla, ganaba el que llegaba más lejos de la costa. Contra todo pronóstico siempre vencía nuestro protagonista.

Sin entrar a contar la película, cuando el ahora policía lo descubre se vuelven a retar nadando en el mar. En esta última ocasión no sólo gana sino que el perfecto casi se ahoga y tiene que ser rescatado por el imperfecto. Cuando después, el hermano, ya recuperado, nuevamente asombrado le preguntó ‘¿cómo es posible que siempre me ganes?’, él simplemente le contesta: ‘tú siempre pensabas en volver, yo no’. Al final brindaron por la pasión y la vida.

Esa noche, al llegar a casa, Suzy como muchas, llamó a Alberto, cada día lo necesitaba más. Afortunadamente las comunicaciones ahora son más económicas. Antes establecían contacto a través de internet, pero desde hacía algún tiempo necesitaba oír la voz de él antes de irse a la cama. Para abaratar sus llamadas compraba unas tarjetas que vendían en locutorios y en las tiendas de los chinos, que por seis euros podían hablar con Brasil hasta 92 minutos si se llamaba a un teléfono fijo y en torno a la mitad si era un móvil. Hablaban de todo lo que habían hecho durante el día.

Su novio le comentó que le había preparado un álbum digital de fotografías y se lo había enviado a su e-mail. Al empresario le encantaba la fotografía pero no le gustaba enseñar su trabajo hasta depurarlo, retocarlo y clasificarlo, y hasta ese día no lo tenía según su criterio. En todo este tiempo había tirado cientos de fotos.

A pesar de la hora, las tres de la madrugada, y que al día siguiente tenía que levantarse pronto, encendió su ordenador y se dispuso a ver con algo de ansiedad todo el reportaje. El trabajo era realmente bueno, muchos primeros planos y encuadres magníficos. Eran decenas de e-mails y en cada uno decenas de fotografías. Posiblemente en total mas de mil. Tardó en soltar el producto pero había merecido la pena. Ella misma salía en distintos escenarios, en cientos de ellos. En todas se veía bien, no cabía duda de que realizó una buena criba y retocado gran parte de ellas. Había sacado mucho partido a su cara, a su cuerpo, vestida y en infinidad de ellas desnuda. Su buceta estaba recogida en magníficos primeros planos, con variedad de figuras y situaciones. También su culo. No faltaban las bucetas de sus amigas, en muchos casos reconocibles por las notas bajo página. Tampoco su propia polla y la de sus amigos.

Había un epígrafe de ella chupándole la polla a Alberto y todo tipo de juegos eróticos. Pero también chupándoselas a otros. Incluso, de cuando la conoció en Guarai haciendo de puta por tres días y se la tiraron en el restaurante más de media convención de maquinaria agrícola, a cuatro sobre la alfombra, en presencia de todos. Algunas fotos fueron realizadas por otros porque también Alberto salía follando con ella y con otras. Ella misma había hecho algunas.

Suzy se fue excitando poco a poco, ya eran las cuatro, y después de ver una parte importante del envío a gran velocidad se trasladó a su cama y empezó a masturbarse con el vibrador, introduciéndolo en su buceta; una vez que se había corrido seguía excitada, por lo que al oír ruidos en la habitación de los ingleses se fue a su cama, en la que fue muy bien recibida. Allí entre ella y Catherine saborearon la polla, en esos momentos flácida, de Charlie, combinándola con besos entre ellas, mientras Charlie disfrutaba saboreando ambos coños. Cuando consiguieron endurecer la polla, Charlie se la penetró a Suzy por el culo mientras Catherine saboreaba alternativamente el coño de la brasileña y la polla, los testículos y el culo del inglés.

Simultáneamente la brasileña saboreaba la buceta de ella mientras le penetraba el vibrador por el culo.

Al final del festín, a las cinco y pico, con sólo tres horas para descansar, Suzy se volvió a su cama. Se durmió con una de las fotos en su cerebro… ella galopando desnuda en la Hacienda de Mauricio en Redençao.

Al día siguiente, viernes, estuvo contactando con distintos managers de grupos brasileños para estudiar su estilo, su calidad, sus precios y posibles acuerdos por paquetes. Comió con uno de ellos en Thai Gardens, un restaurante tailandés, al principio de la calle Jorge Juan. Pidieron el menú de degustación, una aceptable y variada selección de comida típica, de sabores fáciles, mezclando con frecuencia el dulce y el salado. A media tarde, muy cansada y algo pesada por el exceso de comida, se fue a Ayala andando, volvió a echar un vistazo al reportaje fotográfico, intentó estudiar pero se le cerraban los ojos, así que optó por meterse en la cama y dormir.

A la mañana siguiente, después del desayuno, en la mesa del comedor, se reunieron todas las chicas para planificar los trabajos de la semana siguiente y tomar algunas decisiones bajo la batuta de Suzy. A la reunión también fueron invitados la pareja de ingleses. Antes de empezar formalmente la reunión Cynthia informó que Marisia abandonaría definitivamente el domingo su actual trabajo de prostituta y a partir del lunes se incorporaría al equipo. Quedaron en celebrarlo por todo lo alto la semana siguiente con la ausencia de los ingleses que se marchaban el lunes a Marruecos.

Suzy informó de la llegada de Lilly el jueves 4 de julio y Poli de la separación matrimonial de su novio, que de momento se había ido a vivir al Hotel Miguel Ángel en la Castellana, hasta encontrar un apartamento. Durante las dos horas de discusión Catherine aportó algunas ideas interesantes como la de hacer los servicios mixtos, semitransparentes, difuminando la imagen en los distintos cubículos, con lavabos comunes y con los urinarios masculinos al final, que se les pudiera ver de espaldas. La construcción de los servicios había comenzado, pero al estar juntos se podía hacer la reforma sin demasiado sobrecoste. Cynthia propuso agrandar algo la zona de restaurante para hacerlo rentable como unidad de negocio independiente, por lo menos cuatro mesas más. Tenían algún problema con la insonorización total, que tenían que arreglar según las nuevas normas municipales, y eso sí que iba a necesitar importante ampliación presupuestaria, siempre dentro de las posibilidades iniciales. El tesón y la buena gestión habían conseguido aquilatar los costes en otras importantes partidas.

Antes de comer se fueron andando a El Retiro, un parque público de algo más de 100 hectáreas, relativamente cerca de la casa, en el centro de Madrid, a tomarse unas cervezas Mahou 5 estrellas y patatas fritas en una de las terrazas al lado del Palacio de Cristal.

Ya en Ayala, Poli preparó una ensalada y Cynthia una macedonia de frutas que acompañaron todos, excepto la inglesa, de una botella de Matarromera de Crianza, uno de los mejores vinos de Ribera del Duero. Después se pusieron a escuchar música brasileña. Suzy puso a disposición de sus amigos el álbum de fotos que a todos encantó. Los ingleses sintieron envidia de no verse reflejados en el magnífico reportaje, de no ver sus cuerpos desnudos, de no ver su polla y su coño respectivamente y de no verse follando. Como le pasó a Suzy, todos se excitaron. Cynthia le pidió el plácet a Catherine para follar esa noche con Charlie; a los ingleses les pareció bien. Poli se fue al hotel con Javier, y Catherine y Suzy, sin calcinha, elegantemente vestidas con telas semitransparentes y cortas, se fueron a la discoteca 69 rosas en la calle Alberto Alcocer, en busca de un buen ligue para esa noche.

Nada más entrar causaron expectación entre el abarrotado público. Suzy pidió un whisky y su amiga una coca cola light, que fueron pagados por un chico cercano. Salieron a la pista a bailar, donde fueron de una manera u otra demandadas por distintos chicos de todo tipo. Dos canadienses altos, guapos y rubios les quisieron invitar a una botella de champaña, Catherine le guiñó un ojo a modo de aprobación y Suzy aceptó. Estaban de turismo por Madrid, alojados en el Hotel Ritz. Al final, a las tres de la madrugada estaban en su habitación, jugaron eróticamente con ambas y se follaron a las dos. A la mañana siguiente, después de una buena mamada mutua, desayunaron en la terraza del Ritz, un jardín muy agradable con salida al Paseo del Prado. Les pidieron unos calzoncillos para poder salir a la calle algo menos descocadas.

Aprovecharon la cercanía del Museo del Prado para realizar una nueva visita. Antes de comer estaban de vuelta en Ayala. El día anterior, después de ver el álbum, el grupo de amigas habían decidido practicar la fotografía y, en concreto, hacer un apartado especial con cuatro subdivisiones de pollas, coños, caras de tíos chupándoles a ellas el coño y fotos de ellas chupando distintas pollas. Esa noche habían conseguido buenas fotos de las pollas de los canadienses, las fotos de los dos saboreando el coño de las dos, y las fotos de ellas chupándoles las pollas. Cynthia, a su vez, había hecho fotos de la magnífica polla de Charlie, era inexcusable que no estuviera en su colección.

Esa noche se fueron todos, invitados por Javier, para celebrar el comienzo de su nueva vida. Fueron al restaurante Sacha, en la calle Juan Hurtado de Mendoza, comieron distintos platos de cocina elaborada y brindaron reiteradamente por el futuro de la pareja. Al terminar, aunque no lo tenía previsto, Suzy le sugirió a Catherine si se daban una vuelta por el Ritz a visitar nuevamente a sus amigos. La inglesa le pidió la opinión a Charlie y éste aceptó. Poli y Javier antes de irse al hotel se fueron a tomar unas copas con el inglés y Cynthia a una terraza de la Castellana. Al final los cuatro acabaron en la habitación del hotel de Javier montándose una buena cama redonda; lo mismo que las otras dos que disfrutaron de una nueva noche con los canadienses que nunca pensaron en tener tanta suerte en su viaje, y de otro magnífico desayuno en la terraza del Ritz.

El día siguiente, lunes 25 de julio, día de Santiago patrono de España, era fiesta en Madrid, los ingleses partieron para Marruecos y el resto fueron a comer y a pasar la tarde en el apartamento de Alberto en la Castellana. Suzy tenía permiso para utilizarlo, incluyendo al servicio, cuando lo considerara oportuno. Les tenían preparado un rodizio de carne, después de escuchar música pasaron a la piscina climatizada, como siempre desnudos se introdujeron en ella los cinco, incluyendo a Marisia que llegó por la tarde. Durmieron allí. Javier y Poli se retiraron a una habitación, pero Suzy, Cynthia y Marisia se quedaron bajo las estrellas.

La llegada de Marisia fue muy celebrada, brindaron y bebieron varias botellas de champaña. La primera de ellas la movieron, hicieron saltar el corcho al aire que voló sobre la Castellana y Javier se las esparció sobre los cuerpos de sus amigas como hacen los vencedores, sobre el podium, de Fórmula 1. Marisia ese día había triunfado en algo más importante que una carrera, había ganado su propia vida y la posibilidad de ser feliz. Sobre las colchonetas de la terraza les comentó que le gustaba especialmente un chico, de treinta y dos años, dentista, pero tenía mucho miedo de entablar una relación afectiva con alguien que había sido su cliente en el club.

La última semana la había invitado todos los días, le había regalado un bonito anillo y algunos CD’s de distinta música iberoamericana, salsa, bachata, merengue, incluso bossa nova, y un par de camisetas. Desayunaron a las siete y media desde el interior de la minipiscina y se fueron directamente al Carnaval de Río para explicar a la nueva su cometido. La semana transcurrió con relativa tranquilidad. Suzy cuando no tenía gestiones que realizar estaba en casa estudiando, a excepción del miércoles que quedó otra vez con los canadienses, pero ella sólo y con un amigo más, con lo que se montó el mismo juego que con los negros en Redençao pero más duradero, ya que repitió por la noche y por la mañana. Volvió a desayunar en el Ritz antes de reiniciar su jornada laboral.

Antes de marcharse les propuso a sus nuevos amigos un plan que sin duda aceptaron. El jueves por la noche les visitaría Cynthia que además se había quedado sin la oportunidad de disfrutar de los negros; el viernes Marisia y el sábado por la noche, antes de que el domingo volvieran a su país, irían las tres. Al contárselo a sus amigas se quedaron encantadas, a excepción de Poli que protestó por quedarse fuera del juego. Marisia ofreció en su noche hacer un relevo a las cinco de la mañana, de tal forma que ella disfrutaba la noche y Poli el amanecer. Simultáneamente cambiaron el día de viernes a jueves para que Javier no se mosqueara excesivamente.

Los canadienses, de unos treinta y cinco años, gozaban de una buena posición económica, por lo que Cynthia reorganizó con ellos la noche del sábado. Quedarían a las nueve de la noche en un reservado de Combarro, de la calle Reina Mercedes, la mejor marisquería de Madrid, después irían a bailar y beber champaña francés a Gabanna, en la calle Velázquez. De madrugada volverían al Ritz, pero en esta ocasión iban a cambiarse a una suite para organizar bien la despedida; para el domingo prepararían una buena excursión fuera de Madrid.

En varias ocasiones hablaron por teléfono con los ingleses que habían llegado a Marrakech, la ciudad más moderna, lujosa y liberal de Marruecos, se alojaron en el Palace La Mamounia. El Zoco es el centro de la ciudad, numerosas callejuelas donde se venden todo tipo de artesanía, cuero, especias, y donde el regateo es un auténtico ritual. Por la noche, la multitud se apiña alrededor de las flautas y tambores de los encantadores de serpientes, los acróbatas y los charlatanes. Sabían vivir y se lo estaban pasando a lo grande.

El fin de semana pensaban ir en avión a Casablanca. Follaban con intensidad y de vez en cuando formaban tríos con ligues que obtenían sin mucha dificultad, en ocasiones un chico y en otras una chica; estaba claro que a los dos les iba la bisexualidad, más claramente a Charlie que durante el viaje le habían sodomizado varios árabes y había chupado varias pollas.

El jueves por la noche se subieron a la habitación dos chicos varones y con los dos follaron ambos durante toda la noche. Seguían muy enamorados. Todos los gastos del viaje los pagaba Catherine con parte del dinero que había recibido de los árabes en la fiesta de Londres.

Con el acuerdo de los canadienses a los eventos del fin de semana asistieron Poli y Javier, con la condición de que actuaran como si no fueran pareja. La cena fue una delicia, no sólo por el menú de calidad inmejorable, sino por la conversación y el ambiente especial que se generó. A pesar de que para un buen marisco lo mejor es el vino blanco, en Combarro tienen un albariño bastante buen, decidieron beber durante toda la noche sólo champaña para no mezclar, eligieron Dom Perignon. Empezaron la cena con empanada de vieiras, exquisita; camarones, nécoras y cigalas, siguieron con una enorme bandeja de percebes y terminaron el marisco con langostas. Siguiendo los consejos de Javier, cumplimentaron el final con un magnífico jamón de Jabugo. De postre probaron unas filloas.

Los norteamericanos nunca habían vivido ni de cerca una semana de sexo como la reciente, y de eso hablaban al principio. Se expresaban en inglés, ya que no sabían ni español ni portugués, el resto lo manejan adecuadamente a excepción de Marisia, que con la ayuda de sus compañeros seguía el sentido de la conversación a grandes rasgos. También estaban impresionados de la forma de ser de los brasileños, estaban felices y encandilados. Valoraban su cultura, sensualidad, feminidad, independencia, procacidad y su carácter indomable. En un momento determinado pretendían quedarse más tiempo en Madrid a pesar de sus compromisos profesionales y familiares. Los tres estaban casados y con hijos. Cynthia, con mucha dulzura, les dijo que disfrutaran como ellas de estos momentos, pero esta aventura era como un sueño maravilloso para todas las partes, que empezó en la discoteca 69 rosas y terminará en la noche de mañana. Ellos, suficientemente inteligentes entendieron perfectamente el mensaje y no volvieron a referirse al tema.

Comentaron unos y otros las diferentes formas de vida de Canadá, Brasil y España, de ambientes, climas, sensibilidades y cómo no, de la forma de entender la sexualidad y las relaciones de pareja. Suzy les dijo, ‘de todas formas no creáis que nosotros somos los más adecuados representantes de nuestro país, como seguro que vosotros tampoco lo sois de Canadá, ni Javier de España’. Volvía sobre su reiterada tesis certera de que todos ellos eran unos privilegiados, posiblemente unos más que otros, y unos más en unos aspectos que otros. Con el calor del alcohol empezaron a cantar canciones originarias de cada país. De allí pasaron por Gabanna, donde aprovecharon para echarse los primeros polvos.

Entre las reglas de la velada estaba que las chicas no llevarían calcinha y los chicos irían sin calzoncillos. De hecho, durante la cena se manosearon suavemente sus respectivos genitales. Suzy folló con Javier en el servicio de caballeros, después de haber saboreado levemente las pollas del resto, debidamente acompañadas de lágrimas de champaña. De camino al hotel, eran las cuatro de la mañana, Cynthia propuso follar entre los coches, en una zona concurrida de marcha, como hicieron en Bahía. Eligieron la zona de la calle Barceló, así lo hicieron. Marisia con Javier y el resto con los canadienses, en la semipenumbra, relativamente cerca los unos de los otros.

Empezaron ellos chupándoles los coños para después follarlas por detrás con ellas apoyadas sobre los capos de los coches, ante la atenta y curiosa mirada de algunos de los transeúntes que, como en Bahía, formaron corro alrededor. La exhibición resultó excitante y se corrieron los ocho con mucho morbo. De allí se trasladaron a la suite del hotel donde estuvieron follando los unos con los otros, de distintas formas, hasta que al amanecer cayeron rendidos y mezclados en las camas. Al despertar, alrededor de las dos de la tarde, reiniciaron los juegos eróticos en el jacuzzi. A las cuatro bajaron a comer al jardín del hotel. Tuvieron que suspender la excursión a Ávila, ya que a las doce de la noche tenían que tomar el avión de regreso a su país y no les quedaba tiempo. Prefirieron quedarse hablando bajo la pérgola hasta casi las nueve de la noche.

El domingo por la noche Suzy, en la conversación telefónica que tuvo que Alberto que le llamaba desde México DF, éste le describió la discoteca Gendarmería de Don Quintín, en la que había estado la noche anterior, no era muy grande, unos 600 metros cuadrados, estaba situada en el céntrico barrio de Polanco dentro de un centro comercial con el nombre de Plaza Zentro, donde hay varios restaurantes muy concurridos como La Valentina de tipo mexicano y Ciboulette, cocina francesa, regentado por un conocido cocinero, Olivier Lombard.

Era lujosa, de mobiliario moderno, todo de color rojo y negro con un gran servicio, muchos camareros, mucha seguridad, con una actuación en vivo, de gran calidad, con un sistema de sonido igualmente de mucha calidad. Cobraban sólo por entrar 200 pesos, el equivalente a 20 dólares, aparte de las copas. Tenía algún espacio para grupos sentados cómodamente en bajo y muchas mesas para sentarse en sillas en alto, como si estuvieran de pie. Los servicios eran lujosos. La clave es que se llenaba con clientes que hacían bastantes consumiciones; en definitiva, un magnífico negocio.

Se intercambiaban información sobre sus últimas actividades. El español le contó un rollo sexual que tuvo ese día con una mexicana que conoció en este local y con la que pasó la noche en el hotel Camino Real. La brasileña, sin decir nada, empezaba a sentir cierta inquietud, algunos celos. Le contó que cenó en el restaurante francés decorado en línea a la pensada para El Carnaval de Río, aunque bastante mayor de tamaño coincidía en el mobiliario funcional, de línea geométrica y minimalista e incluso con la visibilidad de la cocina.

El lunes por la mañana volvieron a tener una reunión de gestión en Ayala. El miércoles llegaban los ingleses de su viaje por Marruecos. Al día siguiente llegaría Lilly y el sábado Suzy se marcharía a Barcelona. Hablaron de cuentas y reiteraron la liberalidad sexual dentro del local, compatible con la persecución de todo tipo de consumo de drogas. Se permitiría que las parejas follaran libremente en los cubículos semitransparentes de los servicios mixtos, así como en las zonas de semipenumbra siempre que fuera con una cierta discreción.

El día 8 era el cumpleaños de Suzy, tenían pendiente celebrar debidamente el abandono de la prostitución de Marisia, así como la llegada de Lilly, por lo que quedaron en hacerlo el miércoles por la noche. El mismo día de su llegada Catherine tenía que marcharse a Londres ya que su familia había organizado un viaje contando con ella a China, pero Charlie se quedaría algunos días más, por lo que decidieron organizarle a Lilly un recibimiento parecido al de la inglesa. Charlie la recibiría, follaría con ella intensamente y al día siguiente atarían a los dos en la cama king size. Charlie quería repetir en todos sus detalles el juego, incluyendo su relación con el negro; le gustaría especialmente que cuando le dieran por el culo asistieran nuevamente todos sus amigos, incluyendo a Javier. Lilly disfrutó a fondo de la polla del inglés, que saboreó con ansiedad y se la introdujo reiterativamente por su buceta y su culo el día de su llegada. Por la noche, atada a la cama, no paró de correrse toda la noche y le encantó ver cómo finalmente penetraban a Charlie mientras el volvía a correrse atado a cuatro sobre las sábanas mientras el negro eyaculaba dentro de su culo. Le hicieron un buen reportaje fotográfico que incluía a Charlie saboreando, encantado, la polla del negro. Organizaron la fiesta en el apartamento de Alberto, fueron todas las chicas, el inglés, Javier, y el que apuntaba como posible novio de Marisia, Óscar.

Fue una noche muy agradable, primero tomaron un cóctel en la terraza a base de vino blanco de rueda acompañado de jamón de jabugo, con buena música brasileña de fondo. Se introdujeron desnudos en la piscina climatizada; después, mientras las cinco chicas se sentaban en el borde, los tres chicos chupeteaban alternativamente sus bucetas mezclando sus jugos con el champaña. Intercambiaron los papeles hasta que Javier eyaculó en las bocas de Lilly y Marisia, Charlie en las de Poli y Cynthia y Óscar en la de Suzy.

Después de secarse se sentaron sin vestirse a cenar en el comedor una crema de mariscos, bacalao al ajo arriero y tarta de tiramisú con las veintitrés velas para Suzy. Se sentían felices, les iba bien y conformaban un grupo de amigos que se querían; eran y se sentían como una familia. Notaron la falta de Alberto y de Mauricio. Las conversaciones eran lo de menos, se mezclaban muchos y entrecortados temas, el proyecto de la discoteca, el viaje de Charlie a Marruecos, historias recientes de Redençao contadas por Lilly, preguntas a Óscar, todo rodeado de alegría desbordante. De allí pasaron desnudos al salón para seguir hablando y escuchando música. Brindaron por Marisia, por su nueva vida y por la llegada de Lilly. Ya muy de madrugada las parejas se fueron a sus cuartos y Cynthia con Charlie, quedándose las dos hermanas hablando de sus vidas.

Lilly no sabía qué hacer con su marido y Suzy se veía abocada a una relación más cerrada con Alberto. Acariciaba cada vez con más fuerza la idea de tener un hijo suyo, juntas se volvieron a la piscina y se durmieron en las colchonetas, al aire libre, hasta que los primeros rayos de sol les obligó a trasladarse al dormitorio. Allí rememorando tiempos de pubertad se masturbaron, una junto a la otra, acariciándose rítmicamente sus bucetas hasta sentir sus respectivos orgasmos antes de volver a conciliar el sueño. Era una auténtica delicia ver los coños abiertos de las dos hermanas ondulándose ante los hábiles toques de sus dedos, apretando su clítoris, que en ambos casos sobresalían con elegancia. En esta ocasión no sintieron la necesidad de ninguna polla. A la doce de la mañana Lilly y Cynthia, en el Audi TT, llevaron a Suzy al aeropuerto; a las tres de la tarde llegó al hotel Casa Fuster, un palacio modernista rehabilitado de super lujo. Su novio, que llegó un par de horas más tarde, había reservado una espléndida suite que daba al final del Paseo de Gracia, con doble balcón, pantallas grandes de plasma, despacho, salón, jacuzzi, y hasta una sauna dentro del cuarto de baño, decorada con buen gusto, entraban ganas de no salir de ella.

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Capítulo 5 Pasión en Madrid: Sacar a Marisia de la prostitución

En las conversaciones con Marisia, Suzy con la intención innegable de sacarla del mundo de la prostitución, le ofreció que en un mes o mes y medio, se incorporara al proyecto. A las 15:00 horas quedaron todas a comer, invitadas por Alberto, en el Club XXI, restaurante de gran calidad para ejecutivos, cerca de la Puerta de Alcalá, donde nada más llegar brindaron por el éxito del negocio y Alberto, que estaba puntualmente al corriente de todas las gestiones, las felicitó en su nombre y en el de Mauricio por su magnífico trabajo.

Marisia día a día relataba sus experiencias pseudo-laborales. Los dos primeros meses, cuando sus recientes amigas todavía no habían llegado, lo vivía como una orgía desenfrenada por el sexo, expoleada por la ambición del dinero fácil, pero ahora las envidiaba. Follaba sin parar. Uno de los días, muy parecido a cualquier otro, se folló a quince, ni siquiera se acuerda de sus caras y mucho menos de sus nombres. Casi todos la chupaban el coño, a muchos tuvo que chuparles la polla con preservativo y todos la penetraban igualmente protegida. Cuando se lo hacían a cuatro se corría con facilidad.

La mayoría eran hombres casados, más necesitados de afecto que de sexo; tenían pollas más bien medianas y pequeñas, algunas bastante feas, ladeadas o torcidas, o en forma de punta. Difícilmente eran capaces de echarse e segundo polvo por más tiempo extra que pagaran. Demasiadas eyaculaciones precoces. Su discurso era muy redundante, se quejaban de sus mujeres y de su escasa disponibilidad para follar, y mucho menos para realizar sus fantasías. Se obsesionaban por hacerlo sin condón. Cuando repetían con una prostituta, al segundo o tercer día le declaraban su amor y, en muchas ocasiones, pretendían casarse.

Estaba claro que en estos locales no entraba lo mejor de cada casa. Había excepciones. De vez en cuando había tíos buenos, bien dotados e interesantes, pero el entorno y la forma de conocerse perjudicaban seriamente la posibilidad de entablar una buena relación.

Los grupos de jóvenes entran, gastan poco dinero y montan broncas. Venían generalmente bastante bebidos y su trato era complicado. Había muchos clientes con problemas de relaciones psicológicas y de impotencia.

Los cocainómanos entraban también en grupo, contrataban los servicios de varias chicas para que les hicieran números lésbicos mientras ellos se intentaban masturbar, cosa que rara vez conseguían ya que la droga les producía impotencia.

La soledad de las chicas, la presión de los clientes y la dureza física y psicológica del trabajo empujan, poco a poco, a que consuman cada vez más droga, acabando por necesitar coca para trabajar y para dormir.

Un prostíbulo es el reino de la mentira. Las putas tienen nombre falso, reinventan sus vidas, fabrican historias y necesidades para pedir más dinero. El cliente da otro nombre, cambia su profesión y familia e intenta seducir con sentimientos que no tiene, y si los tiene se le olvidan al llegar a casa.

Es indudable que la mayoría de clientes, si no fuese pagando, nunca hubiesen follado con una chica ni de la edad ni de la belleza que hay en estos locales.

Hay algunos clientes que se enamoran de verdad de alguna chica, pero en la mayoría de los casos la chica no le corresponde fuera de la transacción económica, o ellos no tienen el valor suficiente para dar el salto. Hay chicas que se enamoran perdidamente de un cliente, pero en muy contadas excepciones este amor triunfa. Muchas están casadas, o con novio, algunos lo saben, otros no, y otros miran para otro lado. En su mayoría se benefician del trabajo de sus parejas. Muchas, posiblemente la mayoría, tienen hijos.

La mayor parte de las chicas se inician en este trabajo para salir de su país, por huir de un desengaño amoroso, por dinero, con la idea de abandonarlo pronto, cosa que nunca ocurre. Porque la prostitución se convierte en una potente droga de la que es difícil salir. Engancha el sexo compulsivo y reiterativo, el dinero fácil, imposible de comparar con la capacidad de percepción de cualquier chica en los trabajos para los que son competentes. No saben gastar dinero y lo gestionan por lo general muy inadecuadamente. Su mundo se cierra entre ellas, perdiendo contacto con el exterior. Y en muchos casos se engancha a la droga.

Es un trabajo que tiene su esplendor, su espejismo, pero que en casi todos los casos lleva a la infelicidad, la marginalidad, la frustración y la soledad con el paso del tiempo.

Para un cliente, entrar en un hotel de chicas es una gratificante experiencia. El hombre tiene una sexualidad más primaria, más genitalista, orientada a la consecución de orgasmos. Con mucha facilidad está dispuesto a intentar follar a una u otra mujer, a veces sin demasiadas exigencias, lo intenta reiterativamente en distintos escenarios donde suele fracasar, y cuando lo consigue es a base de tiempo y esfuerzo, siempre bajo el control y vigilancia de su pareja, si es que la tiene.

Está acostumbrado a tener que ser él el que se trabaje la consecución del éxito. Cuando entran en un local de este tipo y decenas, a veces más de cien chicas sensual y escasamente vestidas, generalmente sin tanga, se le ofrecen amable y seductoramente, su ego se transforma. Chicas que apenas superan los 18 años, con cuerpos esculturales y más que guapas, de las que difícilmente encuentras por la calle.

Las iberoamericanas son las más sensuales, cariñosas y comunicativas; las del este, las de mejor porte, rubias, ojos preciosos, pero más frías, menos cariñosas; y las subsaharianas con una belleza más exótica, más primitiva, de prácticas sexuales más permisivas. En general son chicas medianamente cultas, muchas de ellas con títulos universitarios en sus países. Por una cantidad asequible, a partir de 70 euros, pueden follar con la que eligen.

Los clientes se enganchan, hay de los que repiten o los que cada día follan con una distinta. Este incremento de la oferta, en adecuadas condiciones de accesibilidad, comodidad, higiene, precios, y la tolerancia social y administrativa, han convertido a España en posiblemente el mejor mercado de la prostitución.

En la comida hablaron de España y las brasileñas requirieron información a Alberto sobre el complejo conflicto español entre sus distintas autonomías y las radicales reivindicaciones de vascos y catalanes.

Tenía gravísimas dificultades para explicarlo con cierta concisión. Según él, España es el resultado, como muchos países, del paso por su territorio de muchos pueblos, razas y culturas, desde celtas, íberos, romanos, godos y finalmente árabes; desde los Reyes Católicos, hace algo más de quinientos años coincidiendo con el Descubrimiento de América, forma una única nación, con una orografía compleja, con épocas de protagonismo mundial y de decadencia, recientemente traumatizadas por una cruenta guerra civil hace setenta años que dio pasó a una larga dictadura.

España tiene una gran riqueza cultural y diferentes lenguas que, a juicio de Alberto, en algunos casos han sido reprimidas y en otras utilizadas para exacerbar las diferencias y buscar el protagonismo de líderes y partidos que, si no fuera por ello, no tendrían el mismo juego. La estimulación de los sentimientos primarios es relativamente sencillo, es fácil encontrar eco en la defensa de lo cercano, y conseguir dividir a las distintas sensibilidades por encima de la lógica, buscando y aguardando y a veces manipulando e inventando agravios históricos.

Por la tarde Alberto y Suzy se fueron a visitar el mejor museo pictórico del mundo. El Museo del Prado es único en su especie, la valía de su obra, su antigüedad y el reconocimiento del público así lo demuestran. El interés de Suzy por el arte se vio plenamente satisfecho cuando lo visitó, fue inaugurado el 19 de noviembre de 1819 y es uno de los museos públicos de arte más antiguos del mundo.

Tiene actualmente dos edificios, el Palacio de Villanueva y el Casón del Buen Retiro, y a finales de 2006 se ampliará con el Claustro de los Jerónimos, una ambiciosa obra que ha diseñado el arquitecto Rafael Moneo y que supondrá una ampliación del espacio de 22.000 metros cuadrados.

Suzy sabía que en ningún otro lugar del mundo pueden admirarse tantas obras, por lo que no desperdició ni un instante de su visita. Vimos la colección pictórica de mayor valor del planeta, cuadros de Velázquez, Goya, El Greco, Rubens, Zurbarán, Ribera, Murillo, El Bosco, Tiziano y Rembrandt. Hay unas 9.000 obras, además de esculturas, dibujos, grabados, monedas y medallas…

De todas las obras, las más impactantes son “Las Meninas” de Velázquez; “Los fusilamientos del 3 de mayo”, “La Maja desnuda “ y “La Maja vestida”, de Goya; “El Caballero de la mano en el pecho”, de El Greco; “El Jardín de las Delicias”, de El Bosco y “El emperador Carlos V en la batalla de Mühlberg”, de Tiziano.

Cerca del Prado hay otros dos museos que conforman el triángulo cultural más importante del mundo, y que hacen que Madrid sea la capital internacional del arte, el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, ambos de incalculable valor.

En el Museo Thyssen son asombrosas las obras de Monet, Van Gogh y Picasso. En general el impresionismo, el expresionismo alemán y el fauvismo. El Museo Reina Sofía recoge la pintura de vanguardia, las obras de Miró, Dalí, Solana, Saura, Gargallo, Gris y Chillida. Contemplaron embelesados “El Guernica” de Pablo Picasso, mientras hablaban de la simbología de la obra y de la desgraciada vigencia que tienen hoy las guerras en nuestro mundo.

Esa noche Suzy se quedaría a dormir en el apartamento con sus amigas. Mientras cenaban unas ensaladas con pechugas de pollo a la parrilla con ajo, limón y pimienta blanca, acompañadas de arroz blanco, Marisia hablaba de alguna de sus experiencias. Contaba de un cliente suyo que cuando hacía el amor con él le pedía que chillara, él mismo también gemía y gritaba; más tarde la contó que mantenía su teléfono móvil abierto para que su mujer lo escuchara mientras se masturbaba.

El momento peor del día en su trabajo era en torno a las seis de la mañana. Casi todos los clientes se habían ido; todavía quedaba alguno rezagado en algún cuarto; la mayoría de las chicas estaban en pijama, tomándose una especie de desayuno antes de irse a dormir. El ambiente era de agotamiento, de profunda tristeza, casi depresivo, muchas hacían cuentas, algunas habían obtenido mil euros o más, la mayoría algunos cientos y otras apenas habían sacado para pagar sus gastos de residencia.

Lo malo es que eran siempre las mismas las que recaudaban más. Varias habían bebido alcohol en exceso y estaban con el bajón, más aún las que habían tomado coca u otro tipo de drogas; unas lloraban y otras las consolaban; algunas volvían a consumir coca y alcohol para poder dormir. Se encontraban tremendamente solas.

El fin de semana llegaba Mauricio, que se hospedó en casa de Alberto, venía sólo a visitar a Cynthia que en el coche de su amiga fue a recogerlo al aeropuerto. En el trayecto de entrada a la ciudad, por la Nacional II; como regalo de recibimiento, mientras él conducía ella le chupó la polla hasta que se corrió, lo que hizo en unos pocos minutos. A Cynthia le encantó porque se dio cuenta que él no podía contener su ansiedad.

Fueron alegremente recibidos por Suzy y Alberto que para agasajarlos les habían preparado una cena en casa, después de un cóctel servido en la terraza, con vino blanco de rueda y canapés de foie. Al casi empalagoso romanticismo de los anfitriones se sumó el de los invitados. Mauricio llegaba con noticias frescas de Brasil; las chicas inicialmente mostraron su curiosidad por el mundillo de Redençao para centrarse posteriormente en el país.

La economía de Brasil seguía evolucionando muy positivamente; el rápido crecimiento de China estaba influyendo prioritariamente en la demanda de materias primas y de algunos productos elaborados. La defensa de las capas más deprimidas del país daban moderados pero continuos acuerdos, y se estaba entrando en una senda de mayor cuidado del medio ambiente, pero los conflictos de corrupción del Partido de los Trabajadores y del entorno de Lula cada vez se estaba poniendo peor, empezándose a escuchar voces intentando impedir que su presidencia llegue a su término.

Altos dirigentes del Gobierno y del Partido de los Trabajadores habían dimitido en las últimas semanas acusados de organizar una trama de sobornos a parlamentarios para garantizar el apoyo al gobierno de Lula en el Congreso. Para ello empleaban dinero de empresas públicas que transportaban en efectivo metido en maletas, toda una trama de película. El partido de Lula se ha sometido a una renovación tanto de la directiva como de miembros del gobierno; en esta ocasión, Lula ha dado más peso en el gabinete a los partidos de centro y derecha, desmarcándose del Partido de los Trabajadores que el mismo fundó en 1980.

Los implicados en estas acusaciones fueron el Tesorero del PT, Delubio Soares; el ministro de Presidencia, José Dirceu; el presidente del partido, José Genoino; el secretario general del PT, Silvio Pereira; y el jefe parlamentario del Partido de los Trabajadores en la Cámara de los Diputados. Todos ellos dimitieron de sus cargos.

Por el momento con estas dimisiones y nuevos nombramientos poco a poco volverá la calma. La imagen de Lula no se ha resentido, pues la prensa de allí ha publicado encuestas en las que los brasileños no creen que el presidente esté vinculado ni que siquiera supiera algo.

Alberto tenía un cocinero polaco de gran experiencia y aceptable calidad que les preparó de primero Berenjenas en ensalada, a base de berenjenas, ajo, yogurt, cebolla, aceite, vinagre, sal gorda y pimienta; y de segundo Albóndigas de Ko’nigsberg, a base de carne de buey, cerdo y ternera, con arenque salado, miga de pan, mantequilla, cebolla, huevo, tomillo y laurel, y de poste Apple Pie, la clásica tarta de manzana internacional a base de manzana, limón, pasas, masa de hojaldre, azúcar, canela, jengibre, mantequilla y huevo.

Mauricio le regaló a su novia un triquini, el traje de baño de moda en Brasil, que se está extendiendo por todo el mundo, y un bonito abrigo de piel de color fucsia; a sus amigos les trajo una magnífica selección de música brasileña, que inmediatamente estrenaron. La casa tiene organizado un sistema tecnológico que, desde los distintos lectores de CD’s, cintas, discos, DVD’s, o antenas de TV o cable, se puede ver o escuchar en todas las estancias.

Acompañadas de unos bombones, se tomaron unas copas de champaña. Suzy les informó sobre el sistema tecnológico que estaba estudiando para implementar en la discoteca, esencial para la seguridad, la gestión de cobros y la eficiencia del servicio. Entre los detalles existía la posibilidad de implantar unos terminales estéticos en las mesas para hacer las peticiones de determinados servicios.

Se desnudaron y bañaron en la piscina. En esta especie de jardín en el cielo de Madrid, libres y desnudos, se sentían como en el barco. Se pasaron al Whisky, que lo tomaron en el jacuzzi; allí empezaron a jugar eróticamente, al principio con ellas sentadas en la parte exterior con las piernas abiertas y dentro, y ellos saboreando sus coños mezclándolos con el whisky e intercambiándose las parejas.

Al poco tiempo llegaron a la casa Poli y Marisia, siguiendo las indicaciones de su amiga. Sin la resistencia de ellos se incorporaron al agua; se sentaron en la misma posición que ellas y ellos bebieron jugueteando con los cuatro coños, mientras ellas hablaban como si ellos no estuvieran. Posteriormente cambiaron las tornas y ellas saborearon con deleite sus pollas con whisky; lo hacían de dos en dos; ellos pretendieron hablar entre sí, como si, por debajo de sus cinturas, no pasara nada, pero les fue imposible. La sexualidad del hombre es más primaria. Cuando estaban a punto de correrse decidieron cambiar para eyacular dentro de sus coños. Las cuatro se pusieron a cuatro, en paralelo, mientras ellos las iban penetrando alternativamente, hasta que Mauricio se corrió en Marisia y Alberto en Poli, cortesía para las invitadas.

Después, desnudos, permanecieron conversando y escuchando música. Alberto invitó a Marisia y Poli para que se quedaran unos días en la casa. Antes del amanecer se fueron retirando a sus cuartos. Alberto y Suzy hicieron el amor y se quedaron profundamente dormidos y abrazados. De similar manera debieron quedar Cynthia y Mauricio, previsiblemente con algo más de actividad sexual.

Al día siguiente tenían previsto una excursión a Toledo, a la que se sumaron Poli y Javier. Marisia tuvo que reincorporarse a su trabajo. Se levantaron tarde, en torno a las 12 de mañana; en la terraza tenían preparado un suculento desayuno. Directamente de la cama se trasladaron a la piscina climatizada, cuya agua estaba templada.

Hay costumbres en algunos países que, a pesar de sus claras ventajas, no son trasladadas a otros. En Iberoamérica, calientan el agua de las piscinas, a pesar de que sus temperaturas son más bien calurosas, esto permite estar en el agua sin necesidad de hacer demasiado ejercicio, permaneciendo sentado en una barra o simplemente de pie. En Europa el agua de las piscinas está fresquita, por lo que los adultos apenas se sumergen en el agua, y cuando lo hacen es para nadar, jugar y en todo caso estar permanentemente en movimiento, resultando que normalmente sólo hay niños dentro y los adultos toman el sol en cómodas tumbonas alrededor de la piscina.

Como el agua de las piscinas está prácticamente caliente, los adultos pasan la mayor parte del tiempo de forma muy agradable. Es verdad que calentar en Europa una piscina es más difícil y se necesita más consumo de energía, pero eso se puede arreglar con piscinas de menor tamaño. En Madrid una piscina de este tipo se puede usar desde el mes de mayo hasta septiembre.

Javier para poder participar en la excursión se inventó en su casa un viaje de trabajo a Madrid, amparado por la difícil localización de los móviles.

A las dos y media llegaron a Casa Aurelio, que pasa por ser el más típico y valorado restaurante de la antigua capital de España. Comieron entrantes variados, entre los que no faltó el Jamón de Jabugo, el producto de calidad por excelencia de España, y de segundo Perdiz a la Cazadora, especialidad de la casa; pasteles parecidos al mazapán, herencia de la cultura alimenticia árabe y unos chupitos de orujo, cortesía de la casa.

Javier actuó de cicerone, les enseñó la Catedral, la Sinagoga del Tránsito, las pequeñas calles quebradas y angostas, la Iglesia de Santo Tomé, donde está el mejor cuadro del Greco ‘El entierro del Conde Ordaz’, y algunos otros edificios como el Alcázar. Pasearon y se sentaron en distintas terrazas en las que el ejecutivo de Telefónica les hablaba de la historia de España, ante la mayor atención de las cuatro brasileñas. Su conocimiento, el lujo en los detalles y su facilidad de palabra fue un verdadero placer intelectual.

Toledo fue la capital de España hasta 1560, siempre se la ha conocido como la ciudad de las tres culturas, su rico patrimonio cultural y artístico es un fiel reflejo de la convivencia y tolerancia entre las culturas cristiana, musulmana y judía. Caminar por ella fue como hacer un viaje en el tiempo hasta llegar a la Edad Media, las chicas se compraron unos bordados, artesanía de forja y unas pulseras y anillos de damasquinado; un antiguo arte que consiste en incrustar oro o plata en hierro o acero haciendo dibujos geométricos con un fuerte influjo árabe.

Al anochecer se trasladaron al Parador Nacional, situado a las afueras, al otro lado del Río Tajo, por encima de los Cigarrales, con unas magníficas vistas de la ciudad que con la iluminación nocturna lo hacían todavía más encantador. Esa noche hicieron un doble cambio de pareja. En las suites, ubicadas las tres de cara a la ciudad, se juntaron, antes de la cena, Suzy con Javier, Cynthia con Alberto, y Poli con Mauricio.

Cenaron en el Parador, donde les sirvieron sus clásicos entremeses consistentes en más de veinte platillos con pequeñas cantidades de croquetitas, albóndigas, chistorra, queso, boquerones en vinagre, tortilla de patata, huevo duro, gambas a la gabardina, etc. De segundo, ya sin demasiada hambre, pidieron dos raciones de merluza de pincho para todos.

En esta ocasión hablaron de sexo y su relación con el amor. Complicado tema ya que, excepto Alberto, el resto del grupo no tenía una posición demasiado clara. Los seis daban al sexo un papel primordial en sus vidas, pero simultáneamente a pesar de su afición y dedicación no les perturbaba, a ninguno, en su desarrollo profesional. Javier se encontraba en una situación confusa e incoherente; Cynthia y Suzy tenían colocado el amor en un pedestal tan alto que tenían pánico al fracaso. Poli no quería tomárselo todavía en serio y Alberto, desde una posición más madura, conocedor de gran parte de sus posibilidades pero también de sus posibles imperfecciones.

No se aclararon demasiado, pero todos estaban dispuestos a disfrutar con cierta libertad del sexo y seguir enamorados. Volvieron a emparejarse, esta vez Cynthia con Javier, Poli con Alberto y Suzy con Mauricio. A las tres de la mañana acordaron tomarse una copa en la habitación de Suzy y Alberto y restablecer sus parejas.

Al día siguiente dieron una nueva vuelta por la ciudad, comieron en un cigarral y se volvieron al ático de la Castellana, para quedarse en la terraza con buena música, picotear algo de queso y volver a bañarse desnudos en la piscina. Románticos y dedicados a sus parejas, esa noche se acostaron temprano.

Durante la semana se reincorporaron a sus trabajos, excepto Mauricio que aprovechó estos días para conocer la ciudad, a veces sólo y otras con Cynthia. El miércoles Javier volvió a su hogar. El lunes cenaron en Viridiana y asistieron al musical de Mecano; el martes en Casa Lucio y asistieron a un concierto en el Conservatorio; el miércoles se quedaron en casa discutiendo sobre el peligro terrorista; y el jueves se marcharon al Puerto de Santa María, Cádiz, donde habían alquilado un yate para pasar el fin de semana.

El miércoles por la tarde Alberto y Suzy fueron a la boutique Exception, una de las mejores y más caras de Madrid, en la calle Serrano. Aprovechando las rebajas de verano la regaló varios vestidos, faldas, camisetas y algunos zapatos. Después pasaron por Hugo Boss, en la calle Ortega y Gasset, y allí se equipó Alberto, aunque ya no quedaba mucho donde elegir.

Después de una relajada noche en la que Suzy y Alberto se quedaron dormidos en la terraza, desnudos y abrazados, encima de una toalla sobre el césped artificial, se despertaron con los primeros rayos de sol, con lo que pudieron follar semidormidos, con ella sobre él, con movimientos lentos. Al final ella, que ya se había corrido, prefirió que él se corriera en su boca.  Le apasionaba ingerir su semen, era para ella como beber de su esencia. Siempre le había gustado chupar una buena polla, pero en este caso era la de su amado. Sin duda le amaba cada vez más. A las siete y media, junto con sus amigos, estaban metidos en la piscina, para poco después desayunar en el jacuzzi..

Dos horas después cogerían el AVE en Atocha con destino a Sevilla. Era el día de San Fermín, desde el agua, saboreando un segundo o tercer café en una de las pantallas situadas estratégicamente en toda la casa vieron el primer encierro en directo. El día, como otros tantos, se prometía feliz. Camino de la estación Suzy recordó el 11M e hizo un alegato contra la violencia, la intransigencia y la intolerancia. Tenía elaborada una teoría según la cual los tres males del mundo actual son el fundamentalismo ideológico y religioso, el ultra nacionalismo y el racismo; la mezcla de dos o tres elementos era explosiva. Ella piensa que el 11M es la punta de un iceberg, que poco a poco se irá conociendo. La radio del coche empezó a anunciar tres bombas en el metro, en pleno corazón de Londres y una cuarta en un autobús rojo de dos plantas.

Se quedaron atónitos, la capital inglesa también estaba siendo objeto de la ira del fundamentalismo radical islámico. En menos de cuatro años Nueva York, Madrid y Londres, un ataque en toda regla a Occidente. En la radio empezaron a hablar de la huella de Al Qaeda y de las similitudes con lo ocurrido hacía algo más de un año en Madrid, los terroristas depositaron los bolsos con las bombas en los vagones de los trenes. Tony Blair se dirigió a la nación con unas palabras que retumbaban en nuestros oídos “es especialmente bárbaro que esto haya ocurrido el día en que la gente se está reuniendo para intentar poner fin a la pobreza en África y para solucionar problemas como el cambio climático”.

La capital británica era un caos, el rescate de las víctimas en los túneles del metro era ciertamente dificultoso; enseguida escuchamos mensajes de consuelo y solidaridad de todas partes del mundo. Días después conocimos el trágico balance del atentado, 56 muertos y 700 heridos.

Ese día Londres acaparaba las portadas de todos los informativos por un doble motivo, acababan de ser elegidos para celebrar los Juegos Olímpicos de 2012, tras competir, por cierto, con Madrid, y en Escocia estaban reunidos los mandatarios del G8, a donde se desplazaron fuetes medidas de seguridad de Scotland Yard. El primer ministro británico lanzó un mensaje rotundo a los terroristas “es razonable pensar que los ataques han sido diseñados para coincidir con el G8, pero es importante que los terroristas sepan que nuestra determinación a la hora de defender nuestros valores y nuestra forma de vida es mayor que la suya de causar la muerte y destrucción a gente inocente sólo porque desean imponer el extremismo en el mundo”.

En la estación de Atocha les estaba esperando Poli. Estaban consternados, cuando el mundo está aspirando a una paz permanente en el que los conflictos se tratan a base de diálogo, negociación y presión popular, se reactiva un tipo de guerra cruel, profundamente injusta, terrorista, impulsados por movimientos ideológicos superados culturalmente hace varios siglos, en los que el fundamentalismo religioso es la base y su objetivo la dominación del mundo. Una auténtica aberración sin sentido.

Para Suzy no cabía duda que la maquinaria infernal de una tercera guerra mundial, basada en el terrorismo, se estaba intentando poner en marcha. Sólo la unidad y la coherencia del mundo democráticamente avanzado podían evitarla. Suzy pensaba que en el mundo había demasiada desigualdad, pero este hecho no tenía nada que ver con el conflicto terrorista; no era tampoco una confrontación de culturas. Era claramente impositivo, de dominio, forzar la voluntad de los pueblos democráticos y soberanos por la violencia en la peor de sus formas e indiscriminada, doblegar con el terror. Una regresión al pasado.

Tenían reservado una especie de camarote en Club, que es la categoría de máximo nivel en el tren de alta velocidad. Tal vez si lo de Londres no hubiera ocurrido, aprovechando la cierta privacidad del receptáculo, hubieran improvisado un juego erótico, pero optaron por hablar e informarse del atentado y admirar el paisaje.

Cuando vas por una carretera o en un tren de trazado histórico, tienes la sensación que gran parte del territorio está medianamente urbanizado; desde un avión te das cuenta que son precisamente los entornos de los viales los que están urbanizados, a veces, como si fuera un escaparate, ya que a ambos lados de la carretera hay una fila de casas con nada detrás o poco más. El AVE Madrid-Sevilla construido a propósito de la Expo-92, se hizo con un trazado ex novo, que permite la visión de un grupo sin más, una sucesión de montañas, bosque, llanos, cultivos, etc. Una visión inédita en España que se puede apreciar a gran velocidad y con gran comodidad.

De todas maneras Suzy y Alberto no quisieron dejar pasar la oportunidad de echar su primer polvo en un tren de alta velocidad. Lo hicieron en el cuarto de baño, de pie, ella con sus nalgas reposando sobre el lavabo, fue casi tan rápido como el tren, pero ambos se corrieron simultáneamente. Recorridos 500 kilómetros en menos de dos horas y media llegaron a la estación de Santa Justa de Sevilla, a las 12:20 horas.

Sevilla tiene una imagen de magia y misterio, un enorme poder creativo y seductor que se refleja fielmente en dos grandes acontecimientos lúdicos, religiosos, culturales como son la Semana Santa y la Feria de Abril, ambos de reconocimiento internacional. Los sevillanos viven cada experiencia como única, con gran pasión y fervor. La Semana Santa de Sevilla es la de más renombre, durante 7 días, 57 hermandades salen en profesiones con las representaciones de sus vírgenes y cristos.

La Feria de Abril de Sevilla es la fiesta más emblemática no sólo de esta ciudad, sino que yo me atrevería a decir que de Andalucía; esta fiesta es una forma de vivir, pues altera totalmente los ritmos vitales de sus visitantes, es una semana de fiestas y diversión, por el día es el paseo en caballo y por la noche el flamenco y las copas. En el Real de la Feria (Recinto ferial donde se celebra que se denomina así porque antiguamente los cocheros cobraban un real por trasladar a la gente a la feria) se instalan más de mil casetas donde beber, comer y bailar. Como la mayoría de estas casetas son privadas, aconsejan venir a la Feria con sevillanos, para que te acompañen en la ruta habitual por casetas de conocidos. Ninguna de estas dos celebraciones tenía lugar en estos días, así que se conformaron con hacer una vivista rápida a los monumentos más emblemáticos.

Les dio tiempo para conocer el Parque de María Luisa, el barrio Santa Cruz, la Torre del Oro (la favorita de Alberto), la Maestranza, La Giralda y la Catedral, todo demasiado superficialmente antes de comer en Los Robles. Se tomaron un café al lado del Puente de Triana a orillas del Guadalquivir. En un todoterreno Mercedes ML 350 se trasladaron a Cádiz, al Atlántico, un bonito hotel, de calidad, en la parte vieja de la ciudad, en primera línea, con excelentes vistas al océano.

Cádiz es la ciudad más antigua de Occidente, fundada por los fenicios hace 3000 años. Lo que hoy es el centro histórico de Cádiz es el extremo de una pequeña isla.  No se puede concebir esta ciudad sin el Océano, envuelta en él por los cuatro puntos cardinales; al norte la Bahía de Cádiz; al sur el Estrecho de Gibraltar y Marruecos; al oeste el océano inmenso; y al este, una estrecha lengua de tierra une esta ciudad con la Península.

Pasear por el casco urbano de Cádiz fue un placer recorrimos sus preciosas calles estrechas con palacetes muy bien conservados; restos medievales, numerosas torres, recuerdo la de San Felipe Neri, donde se redactó la primera Constitución española en 1812. Los gaditanos son conocidos en España por su sentido del humor y su hospitalidad, disfrutan también de sus numerosas fiestas y de las playas de arena fina.

La fiesta por excelencia son los Carnavales, es la fiesta de Cádiz. Cuando llegan los carnavales todo Cádiz estalla en cantos, risas y música, organizados en diversas agrupaciones carnavalescas: coros, chirigotas, comparsas y cuartetos, los gaditanos muestran aquí su ingenio, creatividad y su sentido del humor. El Carnaval se vive en dos escenarios, el Gran Teatro Falla es el templo del Carnaval, donde se celebran el concurso de coros, comparsas y chirigotas y las calles por donde los participantes cantan y bailan. Es el carnaval que tiene una imagen más jocosa y divertida, frente a la espectacularidad de otros carnavales, el de Cádiz tiene a su favor una personalidad propia.

La llegada a Cádiz me llenó de recuerdos que nunca tuve. El olor de la playa, los marineros, las calles estrechas de la ciudad, su ambiente. Nunca pensaba en mí, me había transformado en un apéndice de Suzy, mi vida era la suya, a lo sumo me había convertido en su cronista, estas sensaciones me conectaban con un pasado lejano que sin ser mío algo tienen que ver conmigo. Mi obsesión por la literatura no sólo no ha decrecido, sino que cada vez siento más la necesidad de escribir y simultáneamente disfruto más con ello, lo necesito, y cuando consigo una descripción que se aproxima a lo que esencialmente he vivido, disfruto inmensamente. He pensado seriamente en escribir sobre algo que no tenga nada que ver conmigo, en crear realmente.

En cambio, mi obsesión por el sexo se va moldeando al igual que las emociones de Suzy por la ternura, la comprensión y posiblemente por el amor, sin renunciar a toda la fuerza, virulencia y pasión que encierra el sexo. El mundo se mueve por sexo, poder y dinero, aderezado con la pasión del amor y del odio, todo interrelacionado.

Marisia contaba la historia de un cliente que la visitaba frecuentemente, que siempre acababa llorando. Era un constructor, de unos cuarenta años, que había hecho dinero con la construcción; tenía mujer y tres hijos, pero un accidente vascular le provocó una grave disfunción eréctil de difícil solución. Es bastante atractivo, pero su mujer le abandonó por el profesor de tenis de sus hijos. Siempre hacían lo mismo, ya en el cuarto y desnudos él la abrazaba apasionadamente, mientras la besaba restregando su sexo contra la buceta de Marisia. Después él la chupaba con fuerza y ansiedad su coño, mientras ella besaba y chupeteaba su polla casi inerte, aumentaba algo el tamaño sin obtener la más mínima rigidez, hasta que ella simulaba correrse. Después hablaban, él le contaba cada detalle de su vida e inexorablemente siempre acababa gimoteando y derramando algunas lágrimas. Se sentía sólo y profundamente infeliz. Se pasaba varias horas y pagaba cientos de euros a Marisia, era su único consuelo.

Esa noche cenaron en El Faro, el mejor restaurante de Cádiz y uno de los de España; consiguieron mesa gracias a las buenas gestiones de Paloma, la secretaria de Alberto. La cena fue a base de múltiples y variados platos como albóndigas de ave con piñones, gambas cocidas, tortitas de camarones, jamón de jabugo, ventresca de bonito, langostinos, tempura de verduras y otros, acompañados con Alión, un vino de Ribera del Duero de nueve años, de extraordinario resultado. Disfrutaron de la visita de distintas chirigotas, inusual ocasión fuera de los carnavales; el gracejo, la creatividad y el ambiente que generan estos improvisados grupos musicales les hizo olvidar en parte el gravísimo atentado londinense.

Por la noche se fueron a la playa de Cortadura, a bañarse desnudos, aprovechando la oscuridad. Hacía algo de viento de poniente, que provocaban olas fuertes pero no muy grandes, con la calidez de agua que da la noche; es una forma más placentera para penetrar desnudos en el mar con las olas rompiendo contra tu cuerpo. Antes de las tres ya estaban en sus habitaciones. Poli se acostó con Suzy y con Alberto, entre las dos se la chuparon mientras él saboreó ambos coños hasta que los tres satisfechos se durmieron.

A media mañana el capitán y cuatro marineros les esperaban en el Puerto Sherry con un magnífico yate de 60 pies de eslora, un gran salón y cinco camarotes principales. Esperaban a dos parejas más amigas de Alberto, y la sorpresa sólo conocida por él, ante la poca disimulada alegría de Poli, de Javier, que había vuelto a montar otro viaje fantasma.

Más gente creaba ambiente, aunque también quitaba intimidad. Eran amigos de la infancia, gente abierta, liberal, pero dentro de un orden, podían permitir top less, desnudos integrales para bañarse en el mar o en la playa desierta, pero poco más.

El barco tenía hasta un jacuzzi en cubierta. En pocos minutos ya estaban todos, zarparon hacia Cádiz para bordearlo con una breve parada en el Club Náutico; recorrieron las playas de la Victoria y Cortadura, la Caleta, Sancti-Petri, la playa de la Barrosa en Chiclana y Cabo Roche. Durante este tiempo las parejas, correctamente emparejadas, tomaban el sol, saboreando la brisa, la tierra y el mar, acompañados de manzanilla, un vino blanco de mayor graduación, originario de Sanlúcar de Barrameda, junto con unos exquisitos langostinos cocidos. Fondearon en frente de la playa de El Palmar, entre Conil y Vejer, donde se bañaron.

Esta zona de la costa atlántica de Cádiz tiene posiblemente una de las mejores playas del mundo, con magnífica arena fina, casi cien kilómetros continuos de longitud, con pequeñas rupturas rocosas, como el Cabo Roche, que dan lugar a paradisíacas calitas, como la del Aceite. El pueblo de Conil acaba en la playa, a ras del mar, que cuando hay marea baja puede tener un ancho de más de medio kilómetro. España tuvo en los años sesenta un desarrollo urbanístico desordenado, que por suerte no llegó a Cádiz, se detuvo en el Estrecho de Gibraltar.

El verano tiene durante el día dos momentos mágicos que en el mar se sobredimensionan, el amanecer y el anochecer, son especialmente bellos, además tienen un efecto psicológico sumamente agradable, provocan tranquilidad, serenidad y hasta cierta madurez en la reflexión, momentos inmejorables para mantener una buena tertulia. Unas en el jacuzzi en la popa y otras alrededor, las cinco parejas juguetearon amorosamente entre ellos, retomaron el tema del día, el traumático atentado de Londres. Alberto, hombre de mundo, liberal, culturalmente de izquierdas pero alineado en España con la política del ex Presidente Aznar, situaba la génesis del problema en el conflicto árabe-israelí en Palestina, la conducta abiertamente provocadora de las dos bandas. La actitud intransigente y belicista de Ariel Sharon y el doble juego de Arafat, que habían conseguido engañar a gran parte del mundo. Este conflicto y no otro fue la excusa perfecta del radicalismo fundamentalista islamista. Recalcaba que era una excusa oportunista, muy útil para ellos, que en nada justificada ninguna de sus violentas actuaciones, menos sus formas.

Javier redundaba, evidenciando cómo a la muerte de Arafat el conflicto de Palestina había dado un giro, aunque leve, pero significativamente positivo. Suzy, pragmática, buscaba las medidas para la solución actual, que según ella no eran otras que el consenso internacional que debería ser especialmente protagonizado entre EE.UU. y la UE, como líderes reales y reconocidos en el mundo representaban indudablemente el poder pero también el aval de la democracia y de la cultura más avanzada. En su criterio, lo único que justifica una revolución son las desigualdades sociales sin cauce democrático para su superación, era evidente que en este proceso no se daban ninguna de las condiciones.

En todo caso ninguna revolución justifica ningún tipo de terrorismo. El resto convergía en mayor o menor medida con estos criterios. Algunos criticaron abiertamente las torpezas de Bush y la invasión de Irak, sin por ello justificar nada, en general tampoco entendían el diálogo de civilizaciones que pretendía Rodríguez Zapatero, más bien lo consideraban inoportuno.

Tocaba la hora de cenar y los marineros desplegaron una mesa en la terraza de popa, donde sirvieron distintas raciones de productos de la zona y en la que no faltaban las gambas, langostinos cocidos (inmejorables), puntillitas (pequeños calamares rebozados y fritos), cazón en adobo, mojama y huevas de atún. Después sirvieron un magnífico pargo asado, realmente delicioso, de postre pasteles variados, acompañado de vino Barbadillo Castillo de San Diego. Después de brindar con champaña se tiraron al mar.

Alberto y Suzy se fueron nadando hasta la playa donde, aprovechándose de la oscuridad de la noche hicieron el amor en la orilla con las suaves olas rompiendo contra sus cuerpos. Alberto, en un momento de distracción perdió su bañador, Suzy no llevaba nada. Después, y antes de volver a nado al barco, dieron un bonito paseo de la mano por la orilla.

Esa noche abandoné a mi compañera habitual y me trasladé al ligero y oscuro bello púbico de Poli que presentía un encuentro interesante. Ambos cada vez estaban más enamorados, nada más entrar en el camarote se besaron con pasión, ella le despojó de su camisa arrancando todos sus botones simultáneamente, lo tumbó en la cama, él quería hablar pero ella no le dejaba, derramándole champaña por el pecho lo saboreaba con deleite y ternura. Le quitó el bañador y siguió derramando la bebida sobre su polla, completamente empalmada, que saboreó todavía con más placer mientras colocaba su buceta en su boca. Javier, mientras gozaba de su jugo vaginal, con su lengua la introdujo en su coño un anillo de diamantes. Ella se imaginó lo que era, lo dejó dentro de su cuerpo hasta que se puso a cuatro para ser penetrada, se lo puso en el dedo y le dijo… fóllame con fuerza, tírame todo lo que puedas del cabello y dime todo lo que me amas. Javier, entre espasmos, se comprometió a separarse en poco tiempo e intentar un futuro común, Poli le creyó y al final le contestó, ‘te amo y te espero’.

El amanecer fue otra delicia, levaron el ancla, se fueron a pescar al currican, hubo suerte y picaron cinco róbalos (un túnido de pequeño tamaño que se mueve a gran velocidad saltando por encima del mar), cuatro recuperados. A media mañana fondearon frente a las playas de Tarifa, llena de windsurfistas, que con sus movimientos y su colorido daban una singular escenografía. En el punto más al sur de toda Europa, entre dos continentes, a poca distancia física 15 kilómetros, pero la máxima desde el punto de vista económico, cultural y social se dan las mejores condiciones para practicar este deporte gracias a la potencia de los vientos.

La mar estaba agitada para la satisfacción de los windsurfistas. Había un fuerte viento de poniente, desagradable para los lugareños y más para los turistas, pero mucho menos incómodo que el temible levante. Hasta hace unos pocos años se culpaba a este viento la ausencia de visitantes veraniegos y de la falta de desarrollo turístico de la provincia. Alberto siempre mantuvo, como los hechos empiezan a demostrar, que la explicación era mucho más sencilla. Los turistas habían ido llegando a puntos con suficiente masa crítica y éstos se iban extendiendo a lo largo de mediterráneo sin pasar al atlántico, a la vez que la oferta hotelera no se había desarrollado en esta zona suficientemente. En cuanto esto ocurrió esta zona atlántica de Cádiz está teniendo el mayor desarrollo turístico de España con cada vez más demanda.

Se tomaron unas cervezas y se bañaron en el mar. Alberto y Suzy, esta vez a pleno día, volvieron a nadar hasta la playa acompañados de Poli y Javier. Cada vez que penetraban de esta forma en una playa sentían una satisfacción especial, los iban coleccionando en su memoria. El ser humano disfruta con la acumulación de hechos, repetitivos en el fondo, con diferentes aplicaciones y matices. En la comida, después de que una de las amigas de Alberto hablara del auge de la prostitución en España, Poli, sin nombrarla, contó que ella conocía una brasileña que durante un tiempo se había dedicado a la prostitución, después de contar detalles que anteriormente ya he narrado, relató que las había de todo tipo.

En general eran cultas, pero las había bastante ignorantes, la mayoría en su país no tenían mala posición social, las había inocentes y con el colmillo completamente retorcido. En general bebían mucho, algunas prácticamente alcohólicas. El consumo de coca cada vez era mayor, pero eran uniformes en muchas cuestiones. Generaban una gran afición por el dinero y su forma fácil y rápida de conseguirlo. Les gusta mucho el sexo y en general disfrutan prostituyéndose. Malgastan y gestionan muy mal sus ahorros y recursos económicos. Mienten hasta que acaban engañándose a sí mismas, viven en un mundo diferente, y se acaban relacionando sólo entre ellas. Dicen que quieren salir del mundo de la prostitución y generalmente no es verdad.

Tienen infinidad de trucos para engañar a los clientes, todas con el único objetivo de sacar más por menos. Cuando conectan con un cliente que no les atrae nada e incluso les produce rechazo, son muy agradables en la barra pero secas y cortantes en el cuarto. Cuando un cliente les gusta y los hay que les gustan mucho, después de sacarle todo el dinero que pueden lo disfrutan sexualmente todo lo posible. Nunca atentan contra la seguridad del negocio y no existen casos de entrometerse en una vida familiar contra la voluntad del afectado. Viven bordeando la legalidad o fuera de la misma. Alrededor de ellas, de sus estructuras y de su mundo se dan muchos tipos de negocios fraudulentos. Conchabean con directores de bancos, debidamente sobornados, para préstamos hipotecarios que no cumplen las normas internas, contratos falsos de trabajo, matrimonios falsos, comercio de droga, inmigración ilegal, manipulación de las cantidades y de las tarjetas de crédito.

Con el café y el whisky en la mano levaron de nuevo el ancla, atravesaron el estrecho con el ánimo de hacer una pequeña incursión en el África marroquí. Operación que fracasó en menos de media hora cuando al separarse de la costa se encontraron con olas de tres metros, convirtiéndose el viaje de placer en una aventura de alto riesgo. Ante los primeros vómitos Alberto cambió el itinerario y se adentraron en el Mediterráneo. Esa noche atracaron en Puerto Banús y cenaron en La Barca, un exquisito restaurante de pescados y mariscos.

Ya en el barco, Javier con su guitarra estuvo cantando viejos boleros, muy de moda ahora en España, acompañados de unas cuantas botellas de champaña, con casi todos en el jacuzzi de popa.

En esta tarde, cuando pasaban del Atlántico al Mediterráneo, los seis amigos se trasladaron a proa, en mitad de un gran oleaje, con olas pasándoles por encima con fuertes ondulaciones y golpes del barco contra el agua, aprovechando que los otros cuatro estaban en popa escuchando música. Iniciaron un cierto jugueteo erótico compartido que acabó follando cada uno con su pareja, con alguna torpeza pero con emoción y cierta sensación aventurera.

Se levantaron algo tarde, cuando habían zarpado de nuevo esta vez rumbo a la playa de la Carihuela en Torremolinos. Desayunaron en alta mar, al llegar se bañaron alrededor del barco. Cuando la mayoría eran trasladados en una zodiac hasta la playa, Suzy y Alberto tomaron de nuevo tierra a nado, conquistando a su manera una nueva playa. Comieron en El Roqueo, uno de los muchos chiringuitos, a base de chanquetes, almejas y unas langostas exquisitas, acompañado de vino Tierras Blancas blancos, un vino blanco de Arcos de la Frontera.

La noche de las distintas parejas, como pude constatar en el caso de Suzy y Alberto, debieron ser apasionadas y románticas porque estaban con buenas caras de satisfacción y especialmente agradables. Aunque sea un exceso de simpleza el decirlo, cuando se folla bien y en armonía se nota, aunque lo contrario también. Ya no me acuerdo si Daniel Coleman en el libro de la Inteligencia emocional habla concretamente de esta cuestión, pero si no lo hace debería haberlo hecho.

En la comida hablaron de los últimos libros leídos, se centraron en Dan Brown, el autor del ‘Código Da Vinci’, del que ya se había vendido más de 25 millones de ejemplares en el mundo; después de este éxito está reeditando sus anteriores, desconocidas, novelas con bastante éxito, ‘Ángeles y Demonios’ y ahora ‘La conspiración’, y aún le quedan otras dos. En general, literatura regular, más bien mala, pero entretenidas y fáciles de leer, que tratan temas que actualmente tienen bastante morbo. Uno de los invitados habló de la novela ‘El Ocho’ de Catherine Neville, algo mejor, sin ser una maravilla, que las de Brown, pero al final se engancharon en una potente discusión, cordial, entre los dos grandes de la literatura castellana actual, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez.

Entre ambos dan lugar a un nuevo estilo narrativo llamado realismo mágico, todo un boom cultural, estos autores han consolidado a la literatura hispanoamericana en lo más alto del ámbito literario internacional. Tienen varias afinidades comunes, como su pasión por la palabra, un exquisito tratamiento del lenguaje, una activa conciencia política y una fuerte amistad personal que se rompe cuando García Márquez gana el Nobel. La narrativa de estos autores crea un equilibrio entre lo mágico y lo cotidiano, y los relatos son ricos en el lenguaje y con descripciones verdaderamente apabullantes.

Mario Vargas Llosa emplea innovadoras técnicas narrativas como la multiplicidad de focos narrativos, la superposición de planos espaciales y temporales, monólogos interiores, efectos expresionistas… Es, básicamente, un realista que refleja en sus obras la realidad social latinoamericana, especialmente la peruana, marcada por conflictos sexuales, morales y políticos. Su destreza literaria ha sido premiada en numerosas ocasiones, pero destacan el Premio Cervantes en 1994 y su ingreso en la Real Academia Española de la Lengua en 1995.

Gabriel García Márquez, conocido como Gabo, disfruta con el gozo de contar, es un narrador que, de manera personalísima, mezcla la realidad y la fantasía en sus obras, que siempre están situadas en Macondo, una ciudad de Colombia inventada por él. El reconocimiento internacional le llegó en 1982 con el Premio Nobel de literatura.

Alberto tomó clara defensa del primero y Javier del otro. De vez en cuando se mencionaba a Camilo José Cela y a Torrente Ballester.

Cuarta entrega de la obra Suzy del escritor Carlos Malo de Molina

Capítulo 4 Volando a España: Nueva vida, nuevas experiencias sexuales

Consiguió, después de arduas gestiones, que le admitieran en la Universidad Carlos III de Madrid y que le convalidaran gran parte de las asignaturas para cursar una nueva doble licenciatura de Administración de Empresas y Comunicación Audiovisual. Si superaba una prueba en el mes de septiembre podría matricularse en el tercer año, más cuatro asignaturas de cursos inferiores que no tenían posible convalidación.

A mediados de mayo las tres amigas volaban hacia España en un avión de Iberia, con poderes de una sociedad con fondos suficientes para instalar en Madrid una de las mejores discotecas.

Es curioso como pesa en la cultura los prejuicios. Yo misma, cuando pongo negro sobre blanco mis observaciones, me entra pudor y me cuesta escribir determinadas palabras. Todos sabemos lo que es un coño y una polla, disfrutamos enormemente con ellos, nos gusta tocarlos, besarlos y saborearlos. Para la mayoría, las relaciones sexuales son fundamentales en nuestras vidas; nos dan estabilidad, su carencia nos desequilibra; la mayoría también aceptamos y nos gratifica la pornografía, pero nos cuesta mucho hablar de ello con claridad y detalles.

Nuevamente notaréis que, aún siendo una pulga, estoy completamente imbuida de toda la estructural mental humana. No me disgusta en absoluto.

Más del 90% de los hombres sueña con comerse un buen coño, es para ellos casi una obsesión, o como dicen ellos refiriéndose al sexo ‘lo único’; pero qué fuerte suena, y más tenerlo que poner por escrito. Lo mismo podríamos decir de las mujeres, que igualmente la mayoría sueña con comerse una buena polla, pero cómo suena al leerlo.

Localizaron a tres conocidas en Madrid. Yaiza, una prima lejana de Cynthia, casada con un español. Ágata, una antigua amiga de todas ellas, que se fue hace unos años porque a su padre le destinaron a Madrid, estudió Periodismo en la Universidad Complutense. Y Marisia, la que conocieron Poli y Charlie en el hotel Makarios, y que desde el mes de abril se había trasladado para ejercer la prostitución.

España, desde hace unos años, vive un clima de libertad y tolerancia de las más avanzadas del mundo. En la última década ha sufrido un cambio económico espectacular que la ha situado en la elite económica mundial, con un modelo liberalizado, abierto y competitivo, con las tasas de crecimiento de PIB y de generación de empleo más altas de la Unión Europea.

De todos es conocida la forma de vivir la calle del español. Es un pueblo alegre y vividor. En este contexto, sin que los españoles sean conscientes, se ha generado en su país el mayor y la mejor calidad del mercado de la prostitución en el mundo.

Chicas jóvenes de países de economía no muy avanzada y con problemas de desarrollo, que en sus países son estudiantes, profesionales, amas de casa, viajan a la península ibérica en busca de oro y de una salida para su vida. Son chicas de 18 años en adelante (poco más), especialmente atractivas y con un cuerpo muy cuidado.

Así han llegado a España decenas de miles de ellas, seguramente más de cien mil, que alguien sitúa en cerca de trescientas mil. Proceden básicamente de tres zonas. Latino América, fundamentalmente República Dominicana, Colombia, Brasil y Venezuela, del Este de Europa y del África Sub-sahariana.

Es difícil encontrarse en España una prostituta de su país, las pocas que existen son mayores, físicamente deterioradas, y en zonas donde acuden clientes de clase social muy baja. Siempre hay raras excepciones.

Por esta llamada y cuando ya habían ido con antelación dos amigas suyas, Marisia se presentó en el aeropuerto de Barajas.

En el avión, las tres amigas tenían billete de turista, pero con la influencia de Alberto consiguieron que las hicieran UP Grade, subida de categoría, por lo que pudieron viajar cómodamente en Business Plus. La compañía recientemente había reformado y mejorado esta categoría eliminando la primera, con un resultado realmente bueno.

En los últimos cuarenta años el mundo ha cambiado radicalmente en tecnología. Independientemente de elementos no perceptibles visualmente, si se compara un avión de los años 60 con uno actual, en apariencia externa e interna son prácticamente iguales, los mismos asientos, las mismas bandejas, los mismos rótulos, etc.. En esta nueva categoría, en Business Plus, se nota una clara adaptación a los tiempos actuales. Es como si comparásemos un coche BMW de hace cuarenta años a uno de ahora, se nota.

En este especialmente agradable entorno no pudieron dejar pasar la oportunidad de jugar. Se le ocurrió a Suzy. Consistía en poner en tres papelitos la descripción de tres pasajeros atractivos que viajaran solos y en otros tres sus propios nombres. Emparejarían a un pasajero con una de ellas por sorteo; la seleccionada debería seducir al pasajero elegido aleatoriamente y de la forma que considerara más oportuna traerse sus calzoncillos.

Tocó un chico de unos 30 años, más bien atractivo, delgado y muy bien vestido, que afortunadamente tenía el asiento de al lado vacío, con Poli. Sin perder tiempo se puso en marcha; en pocos minutos estaba sentada a su lado en lo que parecía una fluida conversación. Al cabo de unas dos horas él se levantó y se introdujo en el servicio, al que acudió en un par de minutos Poli. En muy poco tiempo salió primero ella y luego él. Estuvieron todavía un rato más hablando hasta que Poli volvió con sus amigas con la prueba de su triunfo… Un boxer de la marca Calvin Klein. Contó que Javier era un alto ejecutivo de Telefónica, casado con dos hijos.

Después de un aceptable polvo aceptó entregar su prenda a cambio de la calcinha, con la condición de volver a intercambiarlas en una próxima cita. Antes de aterrizar, el ejecutivo, que a posteriori se había dado cuenta del juego, les envío, a través de la azafata, a cada una de ellas un frasco de perfume, Jean Paul Gaultier con la figura de Madonna para Poli, y para las otras dos uno de Issey Miyake y otro de Salvatore Ferragamo, con una nota que decía ‘gracias, avisadme cuando viajéis de nuevo, esta vez he volado de verdad’.

Del aeropuerto fueron al hotel Palace, frente al Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo, y la Plaza de las Cortes. Marisia había hecho los deberes y localizó un piso, es como en España se llama al apartamento, en la calle Ayala esquina a General Pardiñas, en pleno barrio del Marqués de Salamanca. Amplio, unos 200 metros cuadrados, en un edificio señorial antiguo en muy buen estado. Tenía un buen salón, cuatro amplios dormitorios y tres cuartos de baño, completamente amueblado con un gusto aceptable; el precio, 1.800 € entraba dentro de las previsiones. A la noche siguiente ya durmieron allí.

Por el buen fin del negocio acordaron que su domicilio no sería utilizado, en ningún caso, para aventuras amorosas de cualquier tipo.

La primera noche en Madrid Marisia las había comprado entradas para el espectáculo musical Cabaret, en el Teatro Alcalá. De allí, después de cenar en el restaurante El Barril, una marisquería de buen nivel en la calle Goya, fueron a la discoteca Joy Eslava en la calle Arenal, cerca de la Puerta del Sol. En esta ocasión fueron descaradamente a ligar, para culminar una entrada en la capital española por todo lo alto.

Esa mañana, aunque habían dormido aceptablemente en el avión, estuvieron descansando en la habitación del hotel. Nada más entrar en la Joy Eslava, elegantemente vestidas, Suzy prestó parte de los regalos de Alberto a Poli y Marisia; en los últimos tiempos Mauricio se contagió de las prácticas detallistas de su amigo; despertaron la atención de los presentes.

Se pusieron a bailar con cierta sensualidad; las cuatro iban sin ropa interior y con telas medianamente transparentes. Fueron reiterativamente invitadas a botellas de champaña. Del local, después de flirtear con unos y otros, ya de madrugada salieron cada una con un acompañante. Ellos querían llevárselas a sus casas, ellas se negaron y los invitaron a su hotel. Tuvieron que desplegar cierta estrategia para poder introducirlos en su habitación.

Una vez que ya estaban todos, Fernando invitó a otras dos botellas de champaña que pidió al servicio de habitaciones. Cynthia puso música brasileña que habían traído y les dijo a los chicos que tenían que hacer un striptees al ritmo de la música; ellos, un poco patosos pero divertidos, se pusieron a ello. Tenían un cuerpo atlético, eran chicos pijos de unos 25 años, con unas pollas de término medio.

Ellas se sentaron en el borde de la cama y les pidieron que se masturbaran. Cuando estaban los cuatro sólidamente empalmados, se levantaron los vestidos y les pidieron que se pusieran a cuatro y cada uno le chupara el coño a su pareja, mientras ellas derramaban el champaña en sus bucetas. Así les tuvieron durante más de media hora, hasta que les permitieron follar a cuatro. Se corrieron al final.

Como recompensa los tumbaron en la cama y les fueron rociando champaña por todo el cuerpo para bebérselo, en esta ocasión intercambiándose las parejas, para terminar en posición del ‘sesenta y nueve’ hasta que todos se volvieron a correr. Pidieron más botellas de champaña acompañadas de unos sandwiches y frutos secos que pagó Paco; los consumieron ya vestidos y ellos se marcharon con la esperanza de volverlas a ver, aunque no les dieron ninguna localización. A su manera, las cuatro se sintieron que habían conquistado la capital de la madre patria.

En los días siguientes trabajaron intensamente en el proyecto, visitaron y estudiaron el local que la agencia inmobiliaria le había seleccionado a Alberto; vieron otras posibilidades de la misma agencia y de otras, se entrevistaron con decoradores, buscaron empresas de reforma especializadas en locales de hostelería, y recorrieron por las discotecas de éxito de Madrid para recopilar ideas.

Les gustó Kapital, una de las más conocidas, con siete plantas, música variada, ideal para ligar y donde acude gente de alto nivel social. Gabanna, ubicada en la calle Velázquez, en pleno Barrio de Salamanca, del más alto nivel social, de lujo y ambiente agradable. Y la anteriormente mencionada Joy Eslava.

También estuvieron visitando otras que fueron menos interesantes para ellos, como Deep, Fashion, Final Destiny, Groove, In, Liquid, Plastic, etc.

En bastantes de estas gestiones no estuvo Suzy, ya que se quedó estudiando. En unos días tenía que viajar a Londres para presentarse a los exámenes finales. Redecoraron el apartamento, cambiando algunos muebles y la totalidad de los cuadros, dejaron las paredes vacías. La casa estaba recientemente reformada, tenía los cuartos de baño con azulejos diseñados por Ágata Ruiz de la Prada, cómodos armarios empotrados, y pintada con colores fuertes actualmente de moda en España, salmón mezclado con naranja para el salón y pasillos, y amarillo suave para los dormitorios.

Por las noches se acercaban paseando a las terrazas de la Castellana a tomarse una copa antes de dormir. A pesar de las reiteradas demandas no ligaban con nadie, se quedaban en su mesa discutiendo y planificando su trabajo. Sólo Poli, cada dos o tres días, se veía con Javier, el ejecutivo de Telefónica. En la ciudad no hay moteles pero sí apartamentos que alquilan habitaciones por horas. En la Avenida de América los hay con jacuzzi y no están mal. Los de la calle Clara del Rey o de Barceló, o los apartamentos de Princesa, en la Plaza de los Cubos.

En la Plaza de Santo Domingo hay un bar con asientos altos que cierran el acceso con una cortina, donde todo tipo de parejas se esconden para sus juegos eróticos. Está en semipenumbra y se escuchan continuos gemidos. Javier y Poli, antes o después de cenar, solían ir al de Princesa. Incluía dentro del precio los contenidos de una mini-nevera, botellas de benjamín, latas de cerveza, coca cola y fanta; son confortables, íntimos; tenía, además de la cama, una zona de estar, un televisor, reproductor de CD y DVD y, por supuesto, un cuarto de baño.

Marisia trabajaba de prostituta en distintos locales, son más bien hoteles. Las chicas rotan cada 20 ó 30 días. En esos días estaba en uno de los más conocidos de la carretera de La Coruña, a poco más de 20 kilómetros de la ciudad. Desde fuera parece un hotel de tamaño medio, tiene cien habitaciones; antes eran cincuenta apartamentos con un salón y un dormitorio, que han reformado transformando la zona de estar en otro dormitorio. En el sótano hay una amplia zona de copas con una enorme barra en el centro, varias pantallas planas de televisión, un mini escenario con las barras clásicas donde con cierta frecuencia hay streptees integrales. Hay una barra más pequeña y más íntima aparte. En el establecimiento puede llegar a haber doscientas chicas internas.

La mayoría de estos negocios de alterne funcionan de una manera similar. Cada chica paga por residir en pensión completa unos 70 euros; las copas que consumen los clientes las cobran a 12 euros, dinero que en su totalidad es para el negocio; las copas que consumen las chicas pagadas por los clientes las cobran a 30 euros, la mitad de ese dinero es para las chicas. Como sistema de control, cada vez que son invitadas las dan un papelito para luego poder reclamar su parte.

Últimamente en alguno de estos locales, por presión de la policía, cobran la copa de las chicas al mismo precio que a los clientes, quedándose éstas sin su comisión. El precio de media hora en una habitación con una chica, incluyendo un polvo, es de 70 euros, cuanto más tiempo más dinero, dependiendo del pacto al que llegue la puta con el cliente. La totalidad de este dinero es para la chica. Ellas pueden estar libremente en sus habitaciones desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde, cuando el negocio no está en funcionamiento. A partir de las 5 ó 6 de la tarde abandonan las habitaciones.

Sus cosas personales están guardadas bajo llave en el armario, con su ropa de trabajo bajan a la zona de copas a la búsqueda de clientes. Cuando llegan a un acuerdo con uno o varios clientes suben acompañadas de él o ellos a recepción, solicitan una habitación, en ocasiones hay que esperar porque están todas ocupadas simultáneamente, el cliente paga unos tres euros por una sábana, toallas de papel y jabón íntimo; te venden, si necesitas, preservativos y lubricantes. Hay opcionalmente suites con camas redondas y jacuzzi con un sobreprecio de 30 euros por hora.

Las chicas tienen a su servicio, además del comedor para el desayuno comida y cena, piscina, peluquería y acceso a revisiones ginecológicas. Normalmente antes de entrar como residentes les exigen enseñar los resultados periódicos de los análisis ginecológicos. Las chicas, para conseguir un cliente pueden insinuársele, hablar, pero no debe molestar, no tiene porqué aceptar un cliente contra su voluntad.

Hay hoteles de este tipo en todas las carreteras de acceso a Madrid, varios en la carretera de La Coruña, Burgos, Andalucía, Barcelona. Así en todos los accesos de las ciudades españolas. En estas esferas corre con mucha facilidad la cocaína, bien porque lo llevan las chicas o porque lo traen los clientes.

Este sistema en su estructura roza la ilegalidad, ya que evita cobrar dinero al negocio por las prácticas sexuales de las chicas, a la vez que se enriquecen con sus actividades indirectamente. En teoría las chicas son huéspedes muy promiscuas que reciben dinero, pero sin constancia de ello por parte de la autoridad administrativa. Una salida pseudo-legal, algo hipócrita, que tolera una actividad, sin que realmente esté permitido, sin legislación y por lo tanto sin regulación.

No obstante, en estos establecimientos se producen múltiples delitos. Muchas de las chicas son inmigrantes ilegales. En algunos locales se pagan los servicios sexuales al negocio, quedándose ellos con una parte, el cobro a precio superior de las consumiciones de las chicas. Se trafica, sin que los gestores de la empresa lo eviten, con todo tipo de droga, sobre todo cocaína. Se mueve mucho dinero negro.

Los hoteles de alterne están higiénicamente limpios, prácticamente todas las chicas son aseadas y exigen el preservativo para cualquier relación. Incluso la mayoría se asean íntimamente antes y después de cada cliente, al que ellas mismas asean. Lo primero que hacen con un cliente cuando entra en una habitación, después de desnudarlo, es sentarlo en el bidé, y desde detrás y por encima le lavan los genitales y el ano con el jabón íntimo anteriormente comprado en recepción. Después le exigen que se laven adecuadamente las manos.

Este panorama ha cambiado radicalmente en los últimos años el mercado de la prostitución en España.

La ciudad de Madrid es un laberinto de gentes, aunque suene a tópico, la capital de España es una ciudad abierta, donde se mezclan distintas formas de vida, de cultura y de costumbres, es una ciudad con un dinamismo y una espontaneidad en sus calles como pocas ciudades del mundo tienen. Madrid vive la calle, sus parques, las zonas comerciales, zonas de bares y copas, actos musicales, culturales, moda, cualquier evento vale la pena para salir a celebrar a la calle. En los últimos años se ha convertido en un referente internacional de vanguardia, por su cultura, por la representación de las obras teatrales y musicales, por sus exposiciones, ferias, restauración, pinacotecas, infraestructuras y transportes, es la ciudad española de mayor proyección internacional en estos momentos.

Su historia está llena de huellas de los pueblos íberos, celtas, romanos, visigodos, árabes y cristianos, todos han dejado su testigo escrito en esta cosmopolita ciudad. Sus restos arqueológicos, murallas, palacios, iglesias y grandes edificios esconden historias intrigantes de cama y pasiones, de curas y monjas, de aristócratas y gente humilde, de toreros y actores de Hollywood, de fantasmas y apariciones, de bodas y desamores.

Los madrileños son diferentes y especiales porque no tienen sentimientos regionales, su carácter centralista y su condición d e capital de España les hace ser más tolerantes y abiertos. Cualquier persona tiene su hueco en Madrid, aquí nadie se puede sentir extraño ni ajeno al ritmo de la ciudad, porque te acoge de tal manera que enseguida te encuentras como en tu casa.

Sin duda, lo que más atrajo a las chicas fueron la noche y la comida. Madrid vive la noche de manera intensa, las posibilidades que ofrece esta ciudad no tienen nada que ver con ninguna otra ciudad española, ni por supuesto, europea. Aquí se empieza la juerga muy temprano y se acaba muy, muy tarde. A partir de las once de la noche, los más jóvenes dejan paso libre a los mayores de dieciséis años. No importa lo que busques, ni el tipo de música, ni el ambiente o la clase de gente con quien quieras estar, todo se encuentra, música dance, pop español, ritmos latinos, tranquilidad o locura, ambientes íntimos o multitudinarios, todo esta aquí. Estamos en la capital europea de la diversión, donde los fines de semana empiezan los jueves.

Los bares de copas son locales de tamaño pequeño, con música de volumen intermedio que permite charlar con la copa en la mano; según avanzan la noche y el nivel de alcohol en nuestros cuerpos buscamos las discotecas, donde la única conversación que se puede establecer es la del baile; el lenguaje del movimiento corporal que se deja guiar por el ritmo, el alcohol y el calor. Y si la noche se queda corta, siempre están los after hours, locales que abren a partir de las seis de la mañana.

Las calles están llenas de noctámbulos que van de bar en bar, moviéndose de un sitio a otro, los españoles “llaman ir de copas” a este entrar y salir de los garitos. La noche madrileña comienza en un bar de tapas cenando algo con un vino, unas cañas o con la famosa sangría. Con el estómago lleno se acude a los bares de copas, donde se suele empezar con los chupitos, que son vasos pequeños de licores fuertes que se beben de un trago y acabamos con los cubatas.

Se pueden diferenciar nueve  grandes zonas de copas en Madrid, de estilos distintos; Malasaña, es el barrio rockero por excelencia, origen de la movida madrileña, aquí acude gente más bien madurita; Alonso Martínez, es una zona de rollo joven y pijo; Huertas, es la zona centro de Madrid, bares tranquilos, no grandes y gente de todas las edades; Avenida de Brasil, Juan Bravo y Serrano, son los sitios pijos por excelencia; La Latina tiene el encanto del Madrid chulapo y castizo; Moncloa-Argüelles es la zona de los estudiantes, por su proximidad a la Universidad Complutense; y para acabar, Chueca, el barrio gay.

Después de una larga noche, nada mejor para apaciguar la resaca que un buen tapeo. Según la leyenda, había una ordenanza en el siglo XVII que obligaba a los soldados acantonados en la Corte a beber el vino con algo de comida que la taberna les debía de suministrar para evitar la ebriedad. Los soldados solían poner el plato con la ración encima del vaso, como si fuera una tapa. De ahí la expresión. La hora ideal para tapear es entre la 1 y las 3 de la tarde, junto al vino, cerceza o vermú se ofrece exquisitos platitos de oreja, boquerones en vinagre, patatas, torreznos, morcillas o tortillas, por citar sólo alguno.

En el último e-mail, Charlie la manifestaba su interés por verla cuando fuera a examinarse. El martes se marchaba a Londres; el día antes se fueron las tres a cenar a Calle 54, un restaurante con actuaciones en directo, vanguardista, progre, propiedad del director de cine oscarizado Fernando Trueba, del productor cineasta Andrés Vicente Gómez y de la periodista Concha García Campoy; y decorado por el diseñador catalán Javier Mariscal. La comida es muy elaborada, tipo novel cucine. En este local se grabó el famoso disco de Lágrimas Negras¸ de El Cigala y Bebo Valdés.

Suzy era la jefa, Cynthia la segunda, por lo que antes de marcharse tenían que dejar organizado el trabajo. Estuvieron concretando acciones, tenían decidido contratar el local, y habiendo elegido decorador; faltaba, entre otras cosas, seleccionar la empresa de reformas.

Poli estuvo contando sus encuentros amorosos con Javier, el más divertido fue cuando se colaron en el despacho del presidente de su compañía en el edificio de Gran Vía. Poli se sentó desnuda en el sillón del presidente y Javier le chupó la buceta hasta que se corrió. Cuando estaban en mitad una mujer, sin saber quien, abrió la puerta, vio a una mujer corriéndose en el sillón del jefe sin ver quién era el que estaba debajo, se imaginó lo obvio, pidió perdón y cerró la puerta. Excitado, se desnudó y se sentó él y ella se la chupó hasta ingerir el semen.

Animadas por los últimos comentarios, Cynthia dijo a Suzy que ahora le tocaba a ella hacer lo mismo que hizo Poli con Javier en el avión. En la mesa de al lado había seis parejas; decidieron que tenía que actuar sobre el primer chico que se levantara para ir al baño. No lo tenía muy difícil, ya que la mayoría de ellos, de unos treinta años, miraban insistentemente con ojos de deseo a las tres amigas. En cuanto se levantó el primero, tuvo suerte porque era medianamente atractivo, ella se dirigió al cuarto de baño.

La acompañante del conejillo de indias, que ya estaba mosqueada con las miradas, se quedó algo inquieta. Pasaron más de diez minutos y ninguno de los dos volvía, con lo que la mujer se levantó para dirigirse al cuarto de baño de mujeres. Descubrió que estaba vacío, se dirigió al de hombres, afortunadamente no se atrevió a entrar porque al menos había otro chico. Suzy y el tipo se echaron, sentados sobre la taza del baño, un buen polvo. Al salir él, sonriente de oreja a oreja, recibió una sonora bofetada acompañada de algunos insultos que Suzy pudo escuchar. No se movió, esperando una mejor ocasión. Él, en todo momento, negaba todo.

Por el teléfono móvil Suzy habló con sus amigas que hicieron el paripé de que ella se había tenido que marchar por una urgencia. Suzy echó el pestillo del water y tuvo que estar encerrada más de hora y media. Al poco rato la mujer ofendida se dejó convencer de la inocencia del que parece que era el marido. Cuando se fueron rescataron a Suzy que, a pesar del encierro, salió triunfante con el slip de Emporio Armani en las manos.

Suzy había conseguido concentrar sus exámenes en algo más de dos semanas. Estaba preparada y no le inquietaban. Durante el vuelo de avión aprovechó para estudiar. Al llegar a Heathrow se trasladó al apartamento en Richmond que compartía con otros estudiantes y que continuaba pagando.

Tenía una agenda muy apretada, además de los exámenes quería gestionar el traslado de expediente a la Universidad Carlos III de Madrid; despedirse de Catherine, a la que pensaba invitar a Madrid; ver a Charlie; hablar con sus compañeros de apartamento para irse definitivamente del mismo; recoger sus escasos enseres; despedirse casi definitivamente de amigos, compañeros y de algún profesor. También quería ver alguna discoteca de moda, visitar a Elizabeth y, si fuese posible, ir al New Caledonian Market, un mercadillo típico inglés que la apasionaba.

Todos los días hablaba por teléfono con sus amigos para saber y tomar decisiones sobre la discoteca; casi todos con Alberto. Cada vez hablaban más de cuestiones personales que del proyecto; él confiaba plenamente en ella. Cuando estaban juntos parecían muy enamorados, actuaban como si fuesen novios, nunca se habían expresado sus sentimientos, ninguno de los dos le había dicho al otro que le quería. Ese día desde Londres Suzy le dijo que en muchas ocasiones estaría mejor si él estuviera más cerca. Jamás llegó a decir tanto a un chico en su vida. Alberto ya era plenamente consciente de que la amaba.

Mucho de suerte, algo de búsqueda y de empecinamiento, me ha dado la oportunidad de tener como compañera de vida a Suzy. Supera con creces las expectativas que yo misma me creé. Es evidentemente bella y sensual, dispuesta a vivir su sexualidad en todo su esplendor, con dinamismo, con independencia, tomando las riendas. Disfruta del sexo como nadie, sin depender de nada ni de nadie. Es culta, intelectual y trabajadora. Habla correctamente el portugués, el español y el inglés; es una magnífica estudiante, dinámica, no tiene pereza para nada. Madura, toma decisiones y no se lamenta por las opciones desechadas.

Se informa, se documenta y lee abundante literatura. Se preocupa y entiende de los asuntos estructurales de la vida, le apasiona toda la política, desde la local a la internacional, pasando especialmente por la de su país. En Redençao está algo quemada con el funcionamiento de la Prefectura, que ve más orientada hacia las fiestas y poco a la adecuada gestión. En Brasil está muy preocupada por los últimos escándalos de corrupción que salpican al presidente Lula, que ensombrecen y perjudican la hasta ahora más que aceptable gestión.

En política internacional está muy preocupada por el terrorismo islámico. Incluso nada más llegar a España se estuvo informando sobre las reivindicaciones nacionalistas y las reformas de los estatutos autonómicos. Vive permanentemente preocupada por la ecología y la sostenibilidad del sistema. Por internet todos los días lee por encima varios periódicos. El Globo de Brasil (ojea otros de su país), El Washington Post, The Guardian; en España le encanta El Mundo, ahora es el que lee con mayor profundidad. Antes de venir a Madrid también lo hacía, entre otras razones por perfeccionar el idioma. Con dificultad ojea Le Monde.

Tal vez lo mejor de ella sea su ética y su escala de valores. Ama a la vida y a las personas. Es una buena persona integralmente. Es generosa y entregada a los demás. Ama a los animales, a las plantas y a la naturaleza, siendo consecuente con ello. Y todo esto sin dejarse llevar por el radicalismo y la demagogia; es eminentemente racional. En lo único que la pasión la desborda, pero lo hace por firme decisión propia, es en el sexo. Es inteligente emocionalmente y dueña de sí misma, con lo que consigue sacar el máximo partido a sus potencialidades.

Es mujer feminista, adora al hombre, disfruta de él y con él, pero no renuncia a ser mujer ni a la femineidad. En el sexo la gusta decidir y tomar la iniciativa, pero también le encanta sentirse poseída. Le apasiona follar encima del hombre, le gusta que le chupen el coño con él de rodillas; pero por encima de todo le encanta chupar hasta el final una buena polla y que la penetren a cuatro por el coño o el culo tirándola fuertemente del pelo y haciéndola algo de daño. Aunque ella no lo sepa es tremendamente romántica.

¿Cómo no me voy a enamorar de ella? ¿cómo no voy a permanecer de por vida en ella? Sinceramente la amo y vivo su vida como su fuera mía. Me siento feliz de haber sabido elegir.

Suzy era querida en todas partes, los compañeros londinenses de apartamento la estaban esperando con mucha expectación. Le habían preparado un recibimiento sorpresa. El apartamento era grande, la mayor parte de una gran casa multifamiliar; residían ocho compañeros, cinco ingleses, un paquistaní, una mexicana y ella. Para la recepción, era ya de noche, las 22 horas, habían invitado a Catherine y a una docena de amigos de la casa. Los pisos de estudiantes siempre tienen un grupo de gente alrededor que acuden reiteradamente a él, que acaban siendo amigos indistintamente de todos; suelen vivir en casas con su familia y son como residentes externos del apartamento.

Suzy ya contaba en sus planes que esa iba a ser de juerga. Se alegró mucho y se dejó llevar. Después de beber moderadamente cerveza, acabó en la cama follando con un compañero de piso rubio y atlético, con el que siempre la había apetecido hacerlo pero que nunca quiso por compartir la misma casa. Lo hicieron a cuatro como a ella la gusta. Quedó a gusto, él feliz. Suzy a una hora prudente se retiró a su habitación para al día siguiente ponerse las pilas. Estudió con Catherine como estaba acostumbrada. Hacían una buena simbiosis, que dada la coyuntura era más necesaria para la brasileña. Ella tenía más documentación e información y Suzy comprendía y entendía mejor los temas. Ambas se compenetraban.

Esa noche, después de prepararse intensamente para las pruebas académicas, visitaron de forma fugaz tres discotecas que allí se denominan clubs; el Notting Hill Arts Club, al oeste de Londres, considerado como la Joya de la Corona, aunque es poco conocido; The Blag Club, también al oeste, que representa lo último en los ‘micro clubs’; y The Key, con noches underground, un excelente ambiente donde pinchan DJs muy conocidos. En otros días, al mismo ritmo, visitaron Bar Vinyl, Ministry of Sound, Fabric y Turnmills.

Se quedó a dormir en casa de la inglesa. El sábado por la noche llegaba Charlie al apartamento de estudiantes. En el tiempo que estuvo en Brasil meditó sobre su actitud en Inglaterra, dándose cuenta de que no había dado ni a su gente ni a su país lo que ella era; se había dedicado a trabajar y estudiar aplicadamente, llevándose bien con casi todos pero sin entregarse vitalmente como siempre había hecho.

Para repararlo en parte, montó la noche del sábado, consensuándolo con los participantes, una doble mesa redonda al estilo del Filet Brasil que, sin duda, dejaba su impronta. Una con las chicas sentadas adecuadamente preparadas (sin calcinhas), ella sería el árbitro del juego y Charlie el chico colaborador; la otra de chicos desnudos de medio cuerpo para abajo y contaría como chica colaboradora con Elizabeth, que no tenía vuelo esos días.

Los participantes fueron los miembros del chalet de estudiantes, incluyendo a Catherine, a la que costó mucho convencer, y seis residentes externos. Antes del juego se la ocurrió un elemento adicional, entre ella y Elizabeth depilaron a todos los chicos el pubis dejando una pequeña mata de pelo, muy corto, en forma de corazón; lo mismo hicieron dos de los chicos con las chicas, con ayuda en este caso de ellas. Con alegría por parte de ambas mesas, Charlie y Elizabeth actuaban completamente desnudos; ambos cuerpos desataron el entusiasmo y la excitación entre todos.

Durante el juego Suzy contó algunas de sus experiencias, y de conocidas suyas, más excitantes. Se recreó en la de los carnavales de Río, Charlie y ella recorriendo la ciudad desnudos; la del camarote; la de los tres negros con Charlie escondido en el armario; y la de Lilly en la hacienda. Antes de empezar estaban todos excitadísimos, los chicos completamente empalmados, la mayoría tenía una experiencia sexual más bien escasa. Había alguno que era virgen como el caso de Catherine. Se corrieron ellos y ellas varias veces, alguno antes de empezar.

Utilizaron whisky escocés que Charlie y Elizabeth bebieron con deleite. Todos perdían y puntuaban negativo sin importarles demasiado. Fue la experiencia de sus vidas. Terminada la partida Suzy, como organizadora, describió la siguiente etapa, todos se desnudarían y en el centro, con la envidia de todas las chicas, Catherine sería penetrada a cuatro por Charlie y otros dos chicos que ella suponía vírgenes, follarían en la misma posición a Elizabeth y a ella misma.

Los tres inexpertos vivieron uno de los mejores momentos de su vida y, sin duda, el más morboso y excitante. Charlie lo hizo con exquisito cuidado, muy lentamente, penetrándola durante más de veinte minutos. Los otros dos chicos se corrieron en menos de tres minutos, con lo que quedaron solos Catherine y Charlie. Ella se corrió una vez tras otra mientras multiplicaba su placer al sentirse observada por el resto. Después Suzy declaró abierta la libertad total sin reglas, momento en el que los chicos se abalanzaron por Elizabeth y Suzy y las chicas por la magnífica polla de Charlie.

A una hora prudente el inglés y la brasileña se retiraron a su habitación y el resto se organizó a su manera. Catherine se fue con su entorno a rematar el día. Suzy y Charlie pasaron una agradable noche en la que follaron dos veces, una antes de dormir y otra después, rodeados de mucha ternura. A la mañana siguiente Charlie regresó a Oxford para preparar sus exámenes y Suzy y Catherine se trasladaron de nuevo a la casa de esta última para seguir preparándose. Los exámenes le estaban saliendo bastante bien, con algún problema de ortografía, ya que los meses fuera de Inglaterra le habían hecho perder soltura en el manejo del inglés escrito.

En la última conversación con Alberto, éste se ofreció a recogerla al final de las pruebas para pasar un fin de semana en Venecia y volver a Madrid.

Cynthia estaba gestionando muy bien el proyecto en su ausencia, consultándole todo lo relativamente importante.

El apartamento de Madrid se encontraba en un lugar que conformaba un mini mundo comercial, con una oferta de una variedad posiblemente inigualable en el mundo. En su manzana hay 90 establecimientos comerciales abiertos al público, como la mayoría de los del barrio de Marqués de Salamanca es perfectamente cuadrada de cien por cien metros, está configurada por los tramos de las calles Ayala, General Pardiñas, Hermosilla y General Díez Porlier.

Hay cinco sucursales de banco, todas con cajeros automáticos, BBVA, Guipuzcoano, Caja de Castilla-La Mancha y Banco de Valencia; en una de las esquinas contrarias un mercado con más de cien puestos; y catorce más entre bares y restaurantes. Uno de calidad llamado la Taberna de Daniela, un bar vanguardista como es Cherry; otros de buen nivel como son el Olivar de Ayala y un Café Teatro con actuaciones en vivo. A pocos metros (menos de diez) del perímetro de la manzana está otro restaurante muy bueno, Facolare, y uno sencillo muy agradable, Panamá.

Hay dos colegios, farmacia, estanco, video clubs, varias cafeterías, ópticas, veterinario, tiendas de regalos, bolsos, muebles, ropa, hasta una de tallas grandes; dos inmobiliarias, un todo a cien, Chic, una discoteca que abre por la noche y cierra a las 10:00 de la mañana; varias tiendas de alimentación, perfumerías, dos tintorerías, tres agencias de viajes, Halcón, Marsans e Iberia. Adagio, de instrumentos musicales; dos de cerámica; alquiler de smoking, telas, orfebrería, electricidad, fontanería, dos floristerías, compraventa de billetes y monedas antiguas, peluquerías, saneamientos, fotocopias, productos digitales, de Movistar, Sargent, una galería de arte y una de comida preparada.

Hay dos edificios de El Corte Inglés, el gran almacén español por excelencia, con varios miles de metros cuadrados de superficie; un está a unos trescientos metros y el segundo a unos quinientos. A dos o tres manzanas dos Vip’s, mezcla de tienda con restauración de gran espacio que abre todos los días, incluso domingos y festivos, hasta las 03:00 de la madrugada. Varios gimnasios y un sinfín de restaurantes, buenos y malos, y muchas más tiendas. A dos manzanas está la calle Goya con numerosas tiendas de moda de ropa y zapatos; a otras dos José Ortega y Gasset, que en la esquina de Velázquez tiene en su entorno las tiendas de marca de lujo en Madrid. Allí viven la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, Duques de Lugo, con sus tres hijos. Un lugar ideal para vivir la calle.

Marisia nos informó con todo detalle del mercado de la prostitución español, además de los hoteles mayores y pequeños. La ciudad está llena de nights clubs, los hay de dos tipos, los que sólo hacen negocio con las copas, con el doble sistema de cobro, copa de cliente y copa de la chica; y los que tienen habitaciones camufladas o reservadas, donde el establecimiento cobra y se queda gran parte del pago por servicios sexuales. Estos últimos, descaradamente, transgreden la ley. Los del primer tipo suelen ser de alto standing; los del segundo varía desde el lujo al máximo cutrerío.

En casi todos estos lugares corre con demasiada facilidad la droga, lo que no es un elemento diferencial, en España como en Brasil, en casi todas las discotecas, conciertos y sitios masivos donde se consume alcohol pasa lo mismo. Es extraño la obsesión de algunos sectores de la sociedad por el botellón, fiesta que organizan los jóvenes en grupos entre diez y treinta chicos, en la vía pública, con música portátil o de coches aparcados, que beben a morro botellas de 1 ó 2 litros de mezclas alcohólicas, cerveza, calimocho, que es vino barato mezclado con coca cola o refresco y otros cubatas, alcohol de 43º con coca cola o refresco.

Es cierto que en estos grupos se suele beber inmoderadamente, a veces ensucian los lugares públicos y otras molestan a los vecinos. Hay mucha menos droga que en los locales cerrados, pueden ser más molestos, pero mucho menos perjudiciales para la salud y la vida de las personas. A veces se fuman porros. Los botellones en zonas más apartadas, cerca de las playas, parques y campo son una buena alternativa, siempre que se controle la retirada de desperdicios.

Suzy siempre había vivido feliz, pero ahora lo era mucho más, se sentía cada vez más segura, lo que ampliaba su inteligencia emocional y su capacidad de gestión de todo lo que le rodeaba; era cada vez más brillante sin corromperse por el éxito, cada vez estaba más enamorada de Alberto y él de ella.

La emprendedora brasileña se propuso abrirle la vida a su amiga de estudios. Brasil es el país del culto al cuerpo, de los estilistas, dietistas y cirujanos de estética, a un precio asequible. Pidió a su hermana Lilly que le mandara lo que hoy llaman remedios (medicamentos) adelgazantes, prescritos por un médico pero seguramente prohibido en Europa.

Se propuso iniciarla en el camino del disfrute del sexo. La pidió a Elizabeth que la montara para ella un ménage à trois con dos pilotos para después de los exámenes; luego tenía previsto invitarla a Madrid. A Catherine, superado el bautismo de fuego, se le hacía la boca agua de pensar que simultáneamente iba a tener a dos tipos de bandera, a uno chupándole la polla y otro follándola a cuatro; incluso fantaseaba que la penetraran por el culo. Llegó a perder algo de concentración en el estudio, sin importancia, ya que estaba sobrepreparada.

Su amiga le enseñó a maquillarse y a peinarse, le aconsejó sobre el corte de pelo que más la convenía y le dio recomendaciones para cuidar el cabello, la piel y el cutis. Hasta la convencieron para que se pusiera un pearcing en el ombligo y un tatuaje pequeño en el pubis.

El viernes siguiente quedaron a cenar en casa de Elizabeth. Ya había realizado la mayoría de los exámenes y le estaban saliendo bien. La azafata vivía casada con un empresario rico, en una vivienda espaciosa de varios pisos, en Regent Street, en el centro de la ciudad. Su casa, llena de salones y habitaciones, estaba decorada con muebles ingleses del siglo XVIII, buenos, estéticos, muy bien cuidados, pero con un cierto aire decadente. Al menos había tres personas de servicio.

Su marido era algo mayor que ella, pero conservaba su atractivo físico, sus formas eran elegantes y era intelectualmente interesante. A lo largo de la conversación, en la que participó muy activamente Catherine, quedaron claras varias cosas. La azafata trabajaba porque quería y no por necesidad económica; amaba la vida, la gente, la diversidad cultural y, aunque ahí no lo mencionó, el sexo; ambos desarrollaban su sexualidad dentro y fuera de casa y se amaban.

La comida, a base de caza fue exquisita. Parece que en la Gran Bretaña hay que ir a las casas de la oligarquía y la aristocracia para comer bien. Como estaba previsto, después de tomar un whisky las dos amigas se retiraron pronto para poder sumergirse de nuevo en sus estudios.

Momentos antes de marcharse e inmediatamente después de presentarles, dormido en su cuna, a su hijo, la anfitriona las ofreció un divertimento cobrado. El jueves por la noche un grupo de jeques árabes tenía prevista la celebración de una fiesta en un palacete de un lord inglés, en el centro de la ciudad. Deseaba contratar una docena de chicas llamativamente jóvenes y atractivas para trabajar de camareras, completamente desnudas. Estaban dispuestos a pagar 2.500 libras por chica.

Suzy había decidido cerrar totalmente el capítulo personal de puta, pero Elizabeth le aseguró que no habría más sexo que la exhibición de sus cuerpos. A Catherine, cosa que Suzy percibió, se la iluminaron los ojos; nunca pensó ser candidata para exhibir libremente su cuerpo, cobrando una importante cantidad de dinero. La fecha le cuadraba, ya que el jueves por la mañana tenía el último examen. Alberto llegaría el viernes por la tarde.

Había sintetizado un decálogo de decisiones estratégicas y una especie de libro de estilo para la discoteca: 1.- se llamaría El Carnaval de Río, su decoración y estética iría en ese sentido; 2.- la música sería casi únicamente brasileña; 3.- tendría música en vivo, haciendo contratos en determinadas fechas a primeras figuras de la canción; 4.- los materiales serían de la más alta calidad, con las máximas condiciones de seguridad contra incendios y con el cumplimiento exquisito de las normas legales; 5.- se controlaría especialmente cualquier intento de venta y consumo de droga en el local, para ello habría seguridad permanente en los servicios y seguridad camuflada en la sala; 6.- se actuaría con total liberalidad en las manifestaciones erótico-sexuales, pero no se permitiría la prostitución; 7.- bajo ningún concepto se permitiría la entrada a menores de 18 años; 8.- se buscaría una clientela de medio-alto y alto nivel social, pero no se discriminaría a nadie; 9.- habría una zona de restauración en un lateral, con decoración y ambiente diferente a un lado de la plataforma de actuaciones; 10.- su reservarían algunas zonas más oscuras y apartadas para mayor intimidad.

En la última semana en Londres, Suzy después de uno de sus exámenes, preparó los papeles para su traslado de expediente a la Carlos III, a expensas de los resultados definitivos de las últimas pruebas. Sus profesores lo lamentaron, pero se ofrecieron para colaborar, e incluso alguno se comprometió a hablar con los gestores de su nuevo destino para que la facilitaran los trámites. También pudo pasarse por el New Caledonian Market, el mejor mercadillo de antigüedades de Londres, donde compró una cubertería de alpaca, una vajilla y algunos grabados de los siglos XVIII y XIX, adquisiciones que tenía previstas para el piso de la calle Ayala en Madrid.

Siempre quiso tener estos objetos, pero aunque no sean demasiado caros, hasta ahora eran para ella inasequibles. En Inglaterra, con la revolución industrial del siglo XVIII, se formó una gran clase media, desde entonces hay gran cantidad de productos de hogar de cierta calidad, muebles y distintos enseres.

Suzy conocía bien Londres y, a pesar de que siempre pensó que no era su sitio ideal para vivir, le hubiese gustado haber tenido más tiempo para disfrutarlo. Londres para ella es la ciudad de la diversidad, cultural, gastronómica, de estilos de vida, de ocio, bulliciosa donde viven más de siete millones de personas de todo tipos y razas. En Londres se puede comprar cualquier cosa, ver buenos espectáculos, magníficos museos, comer cualquier tipo de comida, practicar deporte y pasear por numerosos parques y barrios residenciales. Londres es la suma de muchos pueblecitos por las diferencias que hay entre Camden, Whitecapel, Clapcham, Battersea, Chelsea o Westminster.

Sus atascos son un verdadero problema, con grandes restricciones al tráfico para evitar en lo posible la entrada masiva de vehículos. El transporte público también está saturado aunque es relativamente sencillo moverse, hay autobuses, trenes, metro y taxis que cruzan la ciudad de una punta a otra.

En torno al río Támesis se organiza la ciudad a la que divide de norte a sur; en la orilla norte, el Circle Line, se encuentra el centro y los lugares más interesantes, teatros y restaurantes. La zona de moda y más turística es el West End, donde están Trafalgar Square, Picadilly y el barrio del Soho, epicentro de la marcha con pubs, clubes, bares y restaurantes.

Tiene gran riqueza cultural e histórica, posee más de 300 museos y galerías de arte, joyas arquitectónicas, y una compleja historia detrás de cientos de años que han forjado su peculiar identidad. Cuenta con cuatro lugares declarados Patrimonio de la Humanidad: el palacio de Westminster con su abadía, la Torre de Londres, la localidad de Greenwich y la inmensa extensión botánica de Kew Gardens.

El British Museum es el más antiguo del mundo, a lo largo de más de doscientos años, ha forjado una colección que, en la actualidad, consta de más de seis millones de piezas; están los mármoles del Partenón, las momias egipcias, la Piedra Rosetta y el Tesoro de Mildenhall. También tiene amplísimas colecciones de antigüedades egipcias, romanas y griegas.

Son extraordinarios el Museo de Historia Natural, el de Ciencias, el Victoria & Albert, el Real Observatorio de Greenwich, el Theatre Museum o el Museo de Londres.

Un treinta por ciento de la superficie de Londres está cubierto por parques y jardines perfectamente cuidados para pasear o practicar deporte. El más emblemático es el Hide Park, con rincones singulares y estanques con cisnes. En  Inglaterra el césped se pisa.

La ceremonia más emblemática de Gran Bretaña es el cambio de la Guardia en el Palacio de Buckingham. Ceremonia que dura 45 minutos y se celebra, con puntualidad británica, a las 11:30 horas. Tiene lugar dentro del recinto de palacio y se puede ver desde las verjas de hierro que rodean la residencia oficial de la familia real inglesa. La guardia real, acompañada de una banda, sale de los Wellington Barracks a las 11:27 horas y marcha hasta el palacio a través de Birdcage Walk.

Es uno de los mejores sitios del mundo para ir de compras de diseño, marcas y calidad o para encontrar auténticos chollos, con más de 30.000 tiendas y sus famosos mercadillos callejeros, como son los de Camden, Portobello Road, Coven Garden, Petticoat Lane, Brick Lane, Borough Market, London Silver Vaults o Bermondsey Antiques market y New Caledonian Market.

Hay cientos de bares, clubes, teatros, discotecas, locales de música en directo y cabaret donde disfrutar de la vida nocturna; y unos 6.000 restaurantes con comida de más de 70 países distintos.

Cansadas, con los exámenes superados, Catherine y Suzy fueron recogidas por la azafata en un BMW de la serie siete para llevarlas al palacete del Lord Lawrence. Nuevamente este nombre me hizo mella provocándome confusas y variadas sensaciones, percibía autoridad, seguridad, potente personalidad con cierto sabor añejo, lo asociaba inexorablemente al de Marisia.

Catherine tiene una voluntad de hierro, en dos semanas había conseguido perder casi 4 kilos, unido al cambio de imagen provocado por su amiga, empezaba a ser bastante atractiva. Aunque para el trabajo no era necesario, Suzy la había prestado una de sus ropas de Versace. Iba contenta, emocionada y sexualmente excitada. Al no llevar calcinha tenía que, con un clenex, secarse de vez en cuando sus secreciones vaginales que producía constantemente, para no manchar el vestido.

El edificio era espectacular, una fachada típica inglesa en perfecto estado de conservación; un jardín de entrada con una fuente, de unos 2.000 metros cuadrados, lleno de plantas y flores arquitectónicamente organizadas; cinco plantas con estéticas balconadas; una entrada al edificio de grandes proporciones con puertas de caoba con piezas doradas. El hall era como todo, desproporcionado en tamaño, del que salía una doble amplia escalera que daba a los salones, donde se iba a celebrar la fiesta. Por debajo estaban las cocinas y las estancias de la servidumbre. En pisos superiores se supone una gran cantidad de dormitorios y estancias más privadas.

El edificio estaba tecnológicamente reformado, elegantes ascensores transparentes, grandes pantallas planas de televisión, con una lujosa estética que combina muebles antiguos de valor con muebles vanguardistas. A las tres las pasaron a una pequeña salita donde, poco después, fueron llegando por separado otras chicas. La esposa del Lord les explicó minuciosamente su cometido, actuarían como camareras portando, como el resto de camareros varones, bandejas de copas con bebidas y canapés.

No deberían permitir, actuando con mano izquierda, que ningún invitado las tocase; sí podían y debían hablar con ellos por cortos espacios de tiempo. Si alguno pretendía quedar con ellas a posteriori, gratificándolas económicamente, después de la fiesta, era cosa de ellas aceptar o no. En la fiesta sólo habrá hombres, ni la señora de la casa asistiría. Les proporcionaron zapatos de tacón extremadamente altos de color negro, guantes hasta el codo de algodón blancos y una cofia también blanca para el pelo.

Para ellas fue un placer pasearse desnudas sintiéndose permanentemente observadas y deseadas por decenas de hombres. Siguiendo las instrucciones, coqueteaban con habilidad con unos y con otros. Los había de todos los tipos, gordos y delgados, altos y bajos, feos y guapos, jóvenes y mayores, pero todos elegantes, de buen porte, de exquisita educación y con buena conversión.

Las tres recibieron peticiones de más de un invitado para pasar la noche, ofertando mucho dinero. Eran hombres millonarios, relacionados con los pozos de petróleo. Suzy y Elizabeth no aceptaron manifestándose con exquisita diplomacia, tenían claramente decidido en ningún caso prostituirse. Algunos de los pretendientes eran jóvenes y atractivos; en otro contexto, sin mediar transacción económica, posiblemente hubiesen aceptado.

Catherine, ávida de nuevas experiencias, después de consultar con Elizabeth, aceptó un encuentro por 5.000 libras para esa noche en el Hotel Ritz, con un joven y apuesto jeque árabe. El cóctel y la cena fría, de pie, términó a las doce de la noche. Catherine, conmigo en su cabello, se trasladó con el jeque en su Rolls Royce al hotel. Sus dos amigas, como tenían hablado con ella, se trasladaron en su coche también al hotel, donde habían reservado otra habitación para esperarla y en su caso protegerla ante cualquier problema.

La suite del jeque era la presidencial, un lujo excepcional. Ante nuestra sorpresa, en ella, en sus diversas habitaciones y salones estaban al menos dos esposas, un hijo de unos siete u ocho años y personal de servicio privado. Recibieron ceremoniosamente al cabeza de familia y a su acompañante; entre las esposas los bañaron en el jacuzzi, mientras él empezó sus juegos eróticos. Sentó a Catherine en el borde del jacuzzi y desde dentro la chupó muy suavemente, durante bastante tiempo, el coño. Consiguió que se corriera varias veces, después la dio media vuelta y tras lavarla concienzudamente el culo, se lo estuvo chupando durante más de quince minutos, la introdujo la lengua y luego uno y varios dedos, para después penetrarla por el ano hasta correrse dentro. Siempre en presencia de sus esposas.

Cuando terminaron se dieron un último baño, él se cubrió con un albornoz y con un suave beso dijo buenas noches para abandonar definitivamente la habitación. Una de sus mujeres se quedó acompañando a Catherine para ayudarla a vestirse, le entregó un sobre con dinero, le acompañó hasta la puerta y le ofreció el coche para que el chófer la llevara a donde desease. Ella, tras dar las gracias y prescindir del transporte, se encaminó a la habitación de sus amigas. Iba maravillada, satisfecha y radiante de felicidad.

El viernes llegó Alberto con ganas de estar con ella, disfrutarla y meterla la polla por todas partes. Se hospedaron en el hotel Claridges en el centro de Londres. Él llegó antes y la esperó en su habitación, recién duchado. En cuanto llegó ella, con él desnudo pero sin quitarse la ropa, le chupó la polla hasta que se corrió. El empezó a chuparla el coño mientras ella seguía chupando suavemente su cipote. Cuando se había vuelto a empalmar llamaron a la puerta, eran Elizabeth y Catherine con dos botellas de champaña, siguiendo instrucciones de su amiga.

Se desnudaron y esparciéndole la bebida por el cuerpo, se lo comían a besos. Venían dispuestas a sacarle un polvo cada una. A Elizabeth la penetró a cuatro por el coño, Catherine se la chupó hasta correrse, mientras Elizabeth le introducía un pequeño consolador por el culo y él besaba la buceta de Suzy. Después Alberto penetró a Suzy por el ano y, al final, pasadas casi tres horas y bastante agotados sobretodo él, se fueron a cenar a River Café, un restaurante de estilo minimalista con comida auténticamente italiana, y ubicado en uno de los mejores lugares de la capital; es propiedad de Rose Grey y Ruth Rodger, conocidos por su programa de televisión y sus libros.

A la mañana siguiente quedaron los cuatro a desayunar en el hotel para despedirse, retomaron la discusión del día anterior sobre el terrorismo. En síntesis pensaban que Bush había actuado con cierta torpeza, que Schröder y Chirac habían utilizado la situación, sobre todo el francés, para sacar partido, lo que estaba dando alas al terrorismo islámico para moverse y actuar con más eficacia y contundencia. Sin duda en beneficio de los terroristas se había resquebrajado occidente y el peso de la democracia más sólida y fuerte del mundo. La parte más civilizada, democrática y próspera del mundo, se estaba haciendo cada vez más vulnerable. Suzy criticó duramente la actuación de Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español, por instrumentalizar electoralmente las consecuencias dramáticas de un atentado con casi doscientas muertes, ocurrido recientemente en Madrid.

Hablaron con preocupación de los últimos escándalos que seguían rodeando la gestión de Lula y terminaron con Tony Blair, al que elogiaban su equilibrado pragmatismo. Antes de marcharse tuvieron tiempo para visitar parcialmente el British Museum.

Llegaron a Venecia a media tarde. En el avión, Suzy aprovechó para hablar de la discoteca y del resultado de sus exámenes pendientes de calificación, y Alberto de Brasil y de sus últimos viajes. Es muy posible que en menos de un año pudiera dejar la representación; le habló de un nuevo proyecto inmobiliario en Panamá.

Llegaron en una barca a motor al Gran Hotel Boscolo dei Dogi Venice, recorriendo diversos canales. El lugar, las vistas desde la habitación y el ambiente de Venecia era el propicio para que Suzy liberase parte de sus férreas barreras de protección afectiva. En el hotel, cuando ya estaban desnudos, Alberto estaba besándola y la introdujo en la boca un objeto, las llaves de un coche Audi TT, un deportivo de lujo extraordinariamente bonito de color gris antracita metalizado, que la estaba esperando en Madrid.

Suzy se sentía feliz, no por los regalos, se sentía generosamente amada. El amor de Alberto le daba fuerza, seguridad y alegría. Ella, que ya lo tenía pensado, le dijo… ‘¿sabes que te amo?’, él la contestó que sólo esperaba que se lo dijera porque lo suponía desde los primeros días en que se conocieron. La brasileña se dio cuenta, una vez más, de la capacidad de percepción del que ahora sí era su novio, su primer novio.

Suzy, besándole tiernamente por todo el cuerpo le preguntó…’¿Y tú cuánto me amas?´. Él, utilizando una frase muy brasileña le contestó ‘del tamaño del infinito’, y añadió ‘te amo con el alma, el corazón y la polla’ (esta última parte era creación suya). Suzy le seguía besando y le pidió que se masturbara, mientras ella continuaba besándole; cuando él se corrió y esparció el semen por su propio cuerpo, ella lo lamió con exquisito cuidado. Él le devolvió la jugada y le pidió a ella que se masturbara mientras la colmaba de besos; cuando Suzy se corrió por segunda vez consecutiva, él bebió el jugo de su buceta y poniéndola a cuatro la penetró vaginalmente hasta que ambos se corrieron simultáneamente.

Se fueron a cenar a Bistrot de Venise, uno de los mejores restaurantes, en góndola. Pocas cosas hay más románticas que un paseo nocturno en góndola, mientras que el gondolero, vestido con camiseta a rayas y sombrero de paja, canta canciones de amor acompañado por un violinista. Las góndolas son de color negro, esta tradición es una señal de luto por los muertos que tuvieron que transportar en las épocas de las grandes epidemias.

Alberto le informó que había roto la relación con su semi-novia española. A Suzy la encantó, pero no dejó de preocuparle el incremento de compromiso que esto suponía. De momento eran novios, se amaban, pero seguirían viviendo su independencia. Sólo se reconocían su atracción, su confianza, su comunicación y su amor. Mucho más que la mayoría de las parejas. Los tres días pasaron en un encantamiento continuo; arrasaron la ciudad, sus rincones, canales y la inmensidad de edificios y museos.

Les entusiasmó la Piazza San Marco y más su Basílica, el Palazzo Ducale y los famosos Ponte Rialto y Ponte dei Sopiri (de los Suspiros), llamado así porque desde este lugar los condenados a muerte veían la ciudad y suspiraban al saber que se les acercaba el final de sus vidas. Alberto ya conocía la ciudad y le sirvió de cicerone. Entraron en más de diez, museos y galerías, desde la Galería de la Academia al Museo Arqueológico, pasando por la Colección Franchetti, la Cini o el Museo Correr. Probaron los mejores restaurantes, el Café Quadri, Il Giardino di Luca y el Antico Dolo.

Para investigar, visitaron el Antico Martín, el club nocturno más conocido, con música en vivo, donde aprovecharon la oscuridad de un rincón para echarse un buen polvo.

Venecia es una ciudad mágica, misteriosa y romántica. Cuando llegué me dio la sensación de ser una ciudad congelada en el tiempo, un romanticismo sensual y seductor impregna el ambiente de sus canales y calles, rodeadas de edificios artísticos que son de una verdadera belleza. Las góndolas con los violinistas, los arlequines en las esquinas tocando con la guitarra melodías para enamorados, algo ideal para compartir con la pareja y dejarse llevar por la ternura y el amor.

Venecia es sinónimo de arte, los pintores venecianos que han marcado la historia del arte son una legión, Bellini, Tintoretto, Carpaccio, Veronés, Tiziano…., también un buen elenco de músicos como Vivaldi y poetas y escritores han vivido en esta ciudad la inspiración artística, por citar a alguno, Goethe, lord Byron, Dickens, Hemingway, Proust. Hoy en día el mundo de la cultura tiene dos exponentes internacionales en esta ciudad, la “Mostra de Venecia”, que es el festival de cine más antiguo del mundo, fundado por Mussolini en 1932 y que se celebra en la cosmopolita playa del Lido. La otra cita es la “Bienal de Arte Contemporáneo de Venecia” con más de 100 años de historia.

La ciudad está formada por 118 islas unidas por 160 canales y 400 puentes, los turistas que allí se encontraban coincidían en señalar que para ellos era la ciudad más hermosa de cuantas habían visto hasta el momento. Después de haber vivido los carnavales en Brasil, no podía abandonar Venecia sin saber cómo se celebran aquí, sabía que eran los más famosos de Europa y, aunque poco tienen que ver con los de Brasil, ni con los de Tenerife (España), ni siquiera con los de Cádiz (España), están rodeados de enigma y magia. Venecia se transforma en una fiesta de colorido, sensualidad y misterio y con un elevado componente teatral, pues la gente disfruta oculta tras el anonimato que dan las máscaras, símbolo de este carnaval. Durante los días de celebración hay representaciones teatrales en las calles, desfiles de góndolas con antorchas, conciertos musicales, se celebra una comida en el campo y hay mercadillos de máscaras.

Por supuesto que Venecia tiene también una leyenda, Alberto se la contó a Suzy, que quedó cautivada por ella. En esta ciudad nació Giovanni Casanova, un seductor que contó en sus memorias que había tenido relaciones con 2.000 mujeres. En el siglo XVIII el sexo y la prostitución estaban a la orden del día en esta ciudad. Casanova estuvo encarcelado en el Palazzo Ducale, condenado por comportamiento inmoral y consiguió escapar tras una enrevesada fuga con una góndola.

Entre las aventuras que se le atribuyen a Casanova me sorprendió una peliaguda historia de amor con una monja (Caterina Carpetta) que, a su vez, se convirtió en amante del abad De Bernis (a la sazón embajador de Francia). Según se cuenta en otra ocasión retuvo a un hombre haciéndose pasar por guardia y lo condujo hasta la isla de San Giorgio (muy cerca de la Plaza de San Marcos), con el fin de retrasar su vuelta y tener el tiempo suficiente para pasar la noche con la esposa del marido ausente.

La admiración de Suzy por las obras artísticas de Italia, nos llevó a hacer una visita rápida a Florencia y a Roma. Florencia es una ciudad imprescindible para el amante del arte. La capital toscana es la maravilla del renacimiento, con sus estatuas, plazas, edificios religiosos y civiles, palacios, lonjas y museos. Es también la cuna de la ópera, en 1597 se representó aquí la primera obra de este género.

El lunes alquilaron un coche X5 de BMW, comieron en Florencia en el Ristorante Ricchi, en el centro de la Plaza Santo Spirito, una de las obras maestras del Brunelleschi, que es uno de los pocos sitios en Florencia con buenos pescados. Visitaron el Duomo, el Puente Vecchio, la Galería de los Uffizi, y fueron hasta la Galería de la Academia exclusivamente para ver al David de Miguel Angel. Me desagradó bastante el ruido infernal de las calles de Florencia, la circulación es caótica; motos, coches, ambulancias y autobuses provocan un ruido permanente que contrasta con la serenidad y la belleza artística. Por la noche durmieron en Roma, en el Sheraton, a las afueras de la ciudad.

Todo esto fue a gran velocidad, porque Alberto tenía que estar en Madrid el miércoles a primera hora de la mañana. El hotel puso a su disposición un guía con coche que les enseñó la ciudad de noche. Terminaron cenando en Drappo.

Roma es una ciudad hermosa a la que casi todo el mundo ha querido ir en algún momento, pasear por sus calles es una delicia para los ojos y para el alma, y se puede ir andando a cualquier sitio. Por algo la llaman la “ciudad eterna”, pues es un testigo de la historia de todos los tiempos. Me llamaron la atención la cantidad de plazas y de fuentes que alegran esas calles bulliciosas, en la Piazza Navona, al llegar la noche los artistas montan tenderetes con sus obras y payasos y malabaristas hacen su espectáculo.

Pude constatar lo cierto de la “Dolce Vita”, simbolizada por Fellini en el baño de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi. Las noches de Roma son una oda al amor, a la diversión placentera, a la juventud, la buena vida romana esta llena de placeres, estéticos, arquitectónicos, femeninos y culinarios, una continua bacanal para todos los sentidos.

A la mañana siguiente hicieron el clásico tour turístico con el mismo guía. Pudieron visitar, como si fueran japoneses, el Coliseum, el Panteón, La Plaza de España, el Foro romano, El Trastevere, el Castillo de San Angelo y el Vaticano, un auténtico maratón artístico.

Comieron en el hotel, casi a las cinco de la tarde; desde el aeropuerto de Fiumicino volaron a Madrid. Un viaje express que disfrutaron segundo a segundo. Al principio tenían previsto volver directamente de Venecia, pero al constatar Alberto el entusiasmo de su novia por el arte, la historia y la belleza arquitectónica, decidió mostrarle una pequeña muestra de lo que más tarde visitarían con sosiego.

Follaron con pasión en los hoteles; en un rincón apartado en uno de los pequeños canales, en una góndola protegidos por una mini cabina; hasta en la Cúpula del Vaticano entre su doble techo que da acceso a la terraza superior.

De Barajas se trasladaron directamente al apartamento de Alberto, un ático magnífico en plena Castellana, a la altura del Estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid. Un dúplex de más de 600 metros cuadrados con doble terraza, mayor la de arriba, en un edificio antiguo pero con un interior recién reformado con las mejores calidades, domotizada, mobiliario que combinaba maderas nobles macizas, metal y piel, muebles Decó y vanguardistas, con unas vistas envidiables. La terraza superior está ajardinada, con muebles de teca y una pequeña piscina climatizada con un jacuzzi anexo.

Nada más llegar abandonaron las maletas en la entrada y fueron directamente a la terraza, se desnudaron y al borde de la baranda, mientras ella veía a sus pies una de las zonas más bonitas de la ciudad, él con suavidad la penetró primero vaginalmente, luego por el ano, nuevamente vaginalmente para terminar por correrse en su boca. Se bañaron en la piscina climatizada y se pasaron al jacuzzi anexo, donde una empleada de hogar les trajo una botella de Dom Perignon con una bandeja de canapés de ahumados y unos tocinos de cielo de postre.

Alberto alzó la copa y brindó por Suzy, a la que definió como la mujer que más felicidad y alegría desborda; ella le contesto… ‘por los dos, por nuestro futuro’. Entre los vapores que emanaban del agua caliente, estuvieron hablando de su reciente frenético y fantástico viaje. Ver y estudiar las cosas con tranquilidad es muy atractivo, pero pasar con rapidez de un sitio a otro consumiendo imágenes, conceptos y situaciones también tiene su encanto. Alberto se quedaría aún un par de semanas; lógicamente le pidió que se hospedara con él en su casa, aunque durante el día tuviera que trabajar.

Después, en pijama, él le enseñó con detalle la casa, todas las estancias eran de gran tamaño, había un comedor, una biblioteca separada del salón y un dormitorio principal con doble ropero, doble cuarto de baño y una zona de estar, además de la zona de servicio, un gimnasio y varios dormitorios más, todos con cuarto de baño incorporado. Desde casi todas las estancias se podía salir a las terrazas.

Al día siguiente por la mañana, con parte de sus enseres, los objetos comprados en el New Caledonian Market y algunos regalos, Suzy se fue al apartamento de Ayala. Estaban Cynthia y Poli, ansiosas por saber cómo la había ido en el viaje por Italia y por contarle sus últimas gestiones. A las tres les llevaba tres preciosos vestidos, a Cynthia de Gianfranco Ferre, a Poli de Dolce&Gabbana, y a Marisia de Frankie Morello. comprados y elegidos por Alberto con la supervisión de Suzy.  Las encantaron, igual que la vajilla, la cubertería y los grabados.

Era media mañana y estuvieron hablando hasta la hora de comer, momento en el que se sumó Marisia. Suzy no paró de hablar y de entrar en todo tipo de detalles, se recreó especialmente con la transformación de Catherine, con la belleza de Venecia, con la fiesta de los Jeques, sin entrar en sus sentimientos hacia Alberto, que era lo que más les interesaba. Sus amigas le dieron coyunturalmente tregua en este tema y se fueron a comer a Panamá, un restaurante familiar, agradable, a poca distancia, que tiene un menú muy apetecible. Tomaron gambas al ajillo y chuleta de Sanabria. En la mesa la conversación se centró de lleno en el negocio. Como ya sabía Suzy, todo iba según el programa, ya habían pagado el traspaso del local, contratado al decorador, un arquitecto joven y vanguardista, ya tenían bastante seleccionado el tipo de mobiliario y habían entrado en contacto con distintos grupos de cantantes brasileños que operaban en España y Europa.

Por la tarde se reunieron con el arquitecto y se fueron a la discoteca Radical, situada a cierta distancia de Madrid, en el municipio de Torrijos, provincia de Toledo. Posiblemente la discoteca más grande de España, tiene un aforo de 10.000 personas, pero en sus alrededores pueden acudir entre 20.000 y 30.000 jóvenes. Para acceder a ella tienen organizado una línea singular de autobuses que llega a las 22:00 horas y los recogen a las 08:00 de la mañana, quien quiere abandonar antes el local tiene que esperar hasta esa hora para volver a Madrid.

Tienen un fuerte dispositivo de seguridad, pero parece que a pesar de ello se les cuela la droga con facilitad. La música es tecno, según los entendidos, de la mejor calidad. Los que quedan fuera organizan varios botellones con música desde coches personalizados, que se denominan tuning. Organizan importantes fiestas que son muy famosas como Naranja y la de Las Palomas, de las que después venden miles de discos. Tomaron nota de los Dj’s para intentar hablar con ellos, Napo, Marta, Juandy y Oscar Akagy.

Las cuatro, ya que estaban allí, aprovecharon para bailar y desmadrarse un poco. Todas remataron la noche con algo de morbo. Poli se folló a uno sentada sobre él; Marisia se la chupó a otro que tenía una polla de buen tamaño; y Cynthia y Suzy hicieron que dos chavales, simultáneamente, de unos dieciocho años, las chuparan a cada una el coño en el servicio de caballeros ante la mirada atónita y envidiosa del resto.

Con el Audi TT, a una hora prudente, se volvieron a Madrid. Suzy a la Castellana y el resto al apartamento.

Entró en el magnífico ático y quitándose los zapatos nada más entrar, se dirigió a la terraza para recrearse nuevamente en sus vistas. Se sentía realizada y plenamente feliz, controlaba su vida y ésta se proyectaba hacia el futuro de la mejor de las maneras. Mientras Alberto estaba en el dormitorio ella se quedó ensimismada, reflexionando. Todo iba más que bien, pero demasiado rápido; se cumplían sus deseos por encima de sus expectativas; sentía algo de miedo ante la intensidad de la relación con Alberto.

Ella era pasional y se enamoraba con facilidad, pero controlaba sus emociones con rigor germánico, hasta con Charlie supo darle el cauce que ella misma era capaz de controlar, pero ahora era completamente distinto. Alberto le había desbordado. Sabía que su independencia no corría peligro y que él, hombre de vida y experiencia y de una madurez muy superior a la suya, no parecía que la pudiera perturbar la estructura vital de sus planteamientos, ni que le pudiera hacer daño.

Pero en parte, también por esto, al mismo tiempo que se sentía en los mejores momentos de su vida, sentía algo de inquietud. Le costaba mezclar el sexo con el amor y la ternura. Se trasladó a su habitación y se durmió abrazada al cuerpo desnudo de Alberto.

A la mañana siguiente se levantó al mismo tiempo que él, se bañaron juntos en el jacuzzi de la terraza, conversaron brevemente y se trasladó a Ayala para retomar sus obligaciones profesionales. En el desayuno se dividieron las tareas. Poli siguió con la búsqueda de contratistas, Cynthia con el arquitecto y Suzy se puso a investigar sistemas tecnológicos de luz y sonido, le pidió a Marisia que la acompañara y al final de la mañana se trasladó a Getafe, a la Universidad Carlos III, para seguir gestionando su traspaso académico.

Seguimos disfrutando de la gran prosa del escritor Carlos Malo de Molina

Capítulo 3 Putas por unos días: Alberto caza a Suzy

Carlos Malo de Molina

Al día siguiente Suzy y Poliana se reunieron con Cynthia en su casa. Tenían ganas de estar tranquilas, descansar. Escuchaban música brasileña… Eligieron, para empezar, el grupo Capital Inicial, que tiene canciones como Rosas e vinho tinto, Eu vou estar y O passageiro, que gusta a las clases medias y altas. Los brasileños viven una música distinta al resto del mundo, propia, con un ritmo diferente, cargada de sensualidad, para compartir, muy rítmica, normalmente sale poco de sus fronteras.

Los brasileños llevan la música en la sangre, su manera de vivir permanentemente enrolados a las fiestas les hace ser la encarnación por excelencia de la alegría, del disfrute del sexo y del sentimiento hacia la música. En sus calles suenan continuamente melodías brasileñas, sambas, bossa nova, reggae, axe… música que se convierte en la expresión popular de un pueblo extrovertido y sensual que manifiesta sus sentimientos y deseos de vivir a través del baile. En este maravilloso país se funden raíces occidentales, indígenas y africanas, convirtiéndose en un ejemplo casi único de mestizaje cultural que ha dado lugar a importantes creadores de reconocida fama mundial como Caetano Veloso, Milton Nascimiento, Gilberto Gil, Vinicius de Moraes, Marisa Monte y Carlinhos Brown.

Los orígenes de la música popular brasileña se remontan a las primeras vivencias coloniales, con presencia de portugueses, indígenas y africanos. La modhina y el lundu son la base de la música brasileña, más tarde, bailes de salón europeos como la polka y el vals se adaptaron y dieron origen al maxixe y al choro. A finales del siglo XIX, se generalizó el uso del término samba, refiriéndose al gesto de la umbigada y se empleó para denominar así al baile popular en general, que se fue transformando poco a poco hasta convertirse en un verdadero símbolo de la cultura brasileña. En los años 50 surge la bossa nova, que no es más que una reinterpretación de la samba con inspiración jazzista. A este movimiento le siguió el MPB ‘Música Popular Brasileira’ que emplea contenidos más críticos en torno a la injusticia social y la represión dictatorial de los años 60.

La ciudad de Bahía, en Salvador, es a Latinoamérica lo que Nueva Orleáns es a Estados Unidos. En Bahía se fusionan con ingeniosidad las culturas africanas y la brasileña, el ejemplo es Carlihnos Brown que mezcla funk, reggae, samba y baladas orquestales y está dejando una huella importante en la música brasileña.

Pero el verdadero desarrollo de la música popular urbana está estrechamente ligado a los carnavales y adquiere su máximo apogeo en los desfiles de las escuelas de samba, que preparan durante todo un año esta competición. Es difícil explicar el valor que la música tiene para los brasileños sino estás aquí, todo lo que os cuente es poco, cualquier rincón de cualquier ciudad, calle o establecimiento público está inundado por altavoces de radios y equipos de música por los que emanan las canciones con  gran volumen, es imposible abstraerse de este ritmo y no dejarse llevar.

Es la música de la vida, la música de los cinco sentidos, cuando llevas unos días oyéndola eres capaz de sentirla, tocarla, olerla y degustarla. Impregna todo lo cotidiano, y es algo tan intrínseco a ellos que tienen su propia producción, de altísima calidad y que raramente la exportan a otros países, igual que es difícil que otra música penetre su mercado.

Ninguna de las chicas, por distintos motivos, quiso hablar de Charlie, pero toda la filosofía de la discusión le rondaba. Las tres vivían felices con su vida, se tenían por intelectuales, no había que juzgarlas por estas dos últimas semanas, terriblemente inquietas y dinámicas, maduras, muy sensuales, pero no tenían una alternativa clara de cómo compaginar su pasión por el sexo con el desarrollo afectivo familiar.

En Europa, salvando las diferencias, con poco más de veinte años esto no sería un problema, ya que esta situación se presenta diez años más tarde. Las mujeres son más independientes, no tienen una sexualidad tan potente, y no priorizan tanto la necesidad de procrear rápidamente. Nuestras amigas son totalmente independientes, pero en el resto cumplen el estereotipo de la brasileña con algunos elementos radicalmente potenciados.

Cynthia tenía su pareja, Iván. Pensaba tener un hijo en breve con él, aunque no tenía claro si iba a ser para toda la vida, más bien apostaba por unos años. En ningún caso quería renunciar a otras y frecuentes aventuras. Mantenía dos amantes fijos, Mauricio y su ex novio Joao. Tampoco pensaba contárselo a su enamorado, al que trataba de engañar. En cierta medida Iván, enamorado, miraba para otro lado mientras le ponía, siempre que podía, los cuernos a Cynthia, cosa que ella suponía. Esta forma de pareja, con menos intensidad, es muy frecuente en Brasil.

Poliana era la más infantil, no tenía nada claro y no le preocupaba nada de momento; a veces pensaba que si se enamoraba profundamente sería todo lo fiel que se puede ser en Brasil, y otras que el modelo de Cynthia no estaba mal. Las veces que se había enamorado, en unas ocasiones se había dedicado en exclusiva a su amado y en otras lo había compatibilizado descaradamente con otras relaciones. Estos experimentos fueron efímeros, ninguno duró mas de tres meses.

Suzy creía en la sinceridad, hacía de este valor un punto esencial en su código ético e incluía su aplicación en las relaciones afectivo-sexuales. Se apasionaba con la idea del amor, pero no creía en él y como sus amigas creía en el placer, la pasión y la fuerza del sexo. Tenía decidido no mentir nunca a sus compañeros sexuales e igualmente no emparejarse en exclusiva con ningún hombre. Hasta la fecha no había tenido ninguna pareja.

Estos son los argumentos que utilizaron durante casi toda la tarde, mezclados con cortos comentarios sobre otros temas. Poli le preguntó de dónde había sacado a los negros para la exhibición ante el inglés. Suzy la contó que son del equipo de rugby de la Universidad de Góania, una ciudad próxima a Brasilia. Les conoció un día que estaba triste, algo deprimida, hace más de dos años; se fue al bar pesc-pague, a las afueras de la ciudad, allí se los encontró, se fue con ellos al motel Momentos, con los que tuvo una experiencia similar a la expuesta a Charlie, de las más potentes de su vida, y de las mejores pollas que había catado.

Poli le pidió el contacto de los chicos de rugby, a los que se apuntó la garçonete, que les contó que Mauricio, empresario de máquinas agrícolas, celebraba dentro de dos semanas una convención del sector en Guarai, una ciudad del estado de Tocantins, a unas tres horas de distancia. Ella le había narrado el juego de la mesa redonda y a él se le ocurrió organizar algo parecido en el sentido contrario pero sin juego, alrededor de una buena comida.

En el juego propuesto por Mauricio iban a participar unos veinte hombres, entre los que se incluiría él, pero necesitaba dos mujeres. Tenía un presupuesto de 3.000 dólares; 2.000 para las dos chicas y 1.000 para la captadora. A Suzy la idea la encantó; podría tener veinte pollas a su disposición y encima cobraría por ello. Se sentían putas, eso las excitaba sólo de pensarlo. Iban a disfrutar por primera vez de barra libre de sexo cobrando por ello.

La siguiente semana transcurrió más tranquilamente. Suzy, que tenía previsto reincorporarse al cabo de un mes a Londres, decidió retrasar su viaje. En poco más de un año, además de pagar el viaje, había ahorrado, para ella, 3.600 dólares; con el negocio de la convención podía quedarse más tiempo. Las clases de la universidad ya habían comenzado, recibió las notas del primer cuatrimestre y había superado los exámenes de febrero brillantemente. Tenía una Matrícula de Honor y dos sobresalientes definitivos; los correspondientes a asignaturas anuales eran cuatro sobresalientes y dos notables. Por internet, con un notebook Dell Latitude D600 recibía puntualmente los apuntes y textos necesarios para seguir estudiando, enviados por su compañera Catherine, una chica inglesa, gordita, guapa, de buena familia y muy empollona.

Llamó al Burger King para informar que por asuntos personales no sabía cuándo podría volver a Londres, por lo que dejaba su puesto de trabajo en suspenso. La responsable de Recursos Humanos la agradeció que avisara y la comunicó que la prepararían la liquidación al terminar su mes de vacaciones y la pondrían en lista de posibles candidatos para su readmisión cuando llegara, dada su adecuada profesionalidad y su adaptación laboral.

Se apuntó a un seminario literario sobre la figura de Paulo Coelho y su obra. Aprovechó para descansar, ver antiguos amigos en la Praça y convivir con su familia.

Poli también aplazó su vuelta a Río. No tardó en llamar para quedar con los jugadores de rugby antes de que se incorporaran a la universidad. Estuvo con ellos en el motel Momentos más de cinco horas, se dejó invitar por ellos, les exprimió hasta la última gota de semen. Les hizo repetir dos veces el triple polvo y se folló a los tres; a uno de ellos se la chupó una vez más, como despedida, hasta que se tragó todo su semen. Quedó encantada.

Cynthia siguió su rutina y tuvo que aplazar su cita con los chicos negros porque se marchaban. El miércoles se reencontraban todas en la mesa redonda del Filet Brasil. En esta ocasión fueron nueve, cogieron como colaboradores a un ex enamorado de una de las participantes, un chico blanco de 31 años, arquitecto, con pelo largo. No chupaba mal y jugueteaba con su cabello.

Después de la partida, para aliviarlo de su priapismo, su ex novia se lo folló ardientemente en la zona más oscura del bar. El debate se centró en la literatura de Coelho liderado por Suzy, Poli y otras más que asistían al seminario y del que acababan de tener una de sus jornadas.

A Suzy la entusiasmaba leer, era también una apasionada de su país, sentimiento que se acrecentó mientras residía en Londres pues añoraba aquella forma de vida. Esto la llevó a descubrir a grandes autores brasileños, como Jorge Amado, Joao Ubaldo Ribeiro y Paulo Coelho. En común tenían los tres haber escrito novelas eróticas libres de prejuicios y pudores sobre el sexo. Suzy leyó un libro de Ubaldo Ribeiro sobre la lujuria que era todo un canto a los placeres sexuales y al disfrute libre y despreocupado del sexo, quedó encantada, pues vió reflejada su forma de vivir la vida.

De Jorge Amado también le impresionó “Gabriela, clavo y canela”, donde una mulata de campo llega a la ciudad y pretende transformarse para casarse con su patrón y convertirse en una dama respetable de piel de canela y olor a clavo. Gabriela no lo consigue. Amado trata el sexo sin tapujos y lo muestra como una fuente de placer.

Paulo Coelho es hoy en día casi un gurú de la nueva literatura brasileña, para mucha gente es un fenómeno de masas. A Suzy le gusta su obra porque emplea un lenguaje sencillo y directo, donde el contenido es lo importante, y no las formas, aspecto que provoca fuertes críticas académicas al tiempo que es exaltado por sus fans.

Coelho tiene en su haber un récord, es el autor del libro más leído de Brasil y el más vendido en portugués de toda la historia, El Alquimista. Pero a Suzy le cautivaron más Verónica decide morir donde aborda el tema del suicidio por depresión desde las experiencias que vivió en su juventud internado en un psiquiátrico y Once Minutos, título que hace referencia a la duración media del coito, y en el que cuenta la vida de María una prostituta brasileña que emigra a Suiza con grandes ambiciones, de sexo y de dinero, buscando la felicidad.

La familia de Suzy es un auténtico gineceo. Está formada por su madre más bien joven, cuarenta y pocos años, y cinco hijas; su padre se dedica a la ganadería, con varias haciendas en los estados de Pará y Tocantins y más de 5.000 reses y rara vez está en casa; tiene dos hermanas mayores y dos pequeñas. Las dos mayores y una de las pequeñas están emparejadas y tienen hijos, aunque la segunda –Lilly- también vive en casa con sus dos crianças, su marido trabaja en New York.

Se llevan excepcionalmente bien entre ellas, se lo cuentan todo, no a la madre. La llegada de Poli fue muy festejada. Ella vivió hasta los 13 años en Redençao, pero por cambio de destino laboral de su padre se tuvo que trasladar a Volta Redonda una ciudad del noroeste a orillas del río Paraíba, situada a 130 kilómetros de Río de Janeiro, con casi 200.000 habitantes que era la sede de la Compañía Siderúrgica Nacional, empresa en la que trabajaba su padre. También era amiga de sus hermanas.

Dormían desnudas y, en ausencia de su padre y de visitantes, así se movían por la casa y jardín, protegido del exterior por una pared de 3 metros. Tenían cuatro cachorros y en ocasiones algún que otro animal. Sus conversaciones eran una delicia. Tenían un hermano de padre de 22 años al que en varias ocasiones Lilly se lo había tirado; durante un tiempo anduvo enamorada de él. Los consejos y las presiones de resto de sus hermanas hicieron que desistiera, lo que no impedía que de vez en cuando siguiera follando con él. También estaba emparejado.

El viernes por la noche su madre se había marchado a una de las haciendas con su marido. Todas las hermanas, junto con Poli, aprovecharon para prepararse una barbacoa junto a la piscina. Las crianças estaban ya dormidas. Cuando estaban dándose su primer chapuzón llegaron otras dos primas que se sumaron a la fiesta. Una de ellas, Rosinha, era un contraste muy divertido. Era leal como la que más, pero tenía unos planteamientos completamente distintos al resto, lo que servía para que la estuvieran continuamente provocando, exagerando incluso su liberalidad sexual, y deteniéndose sin pudor en los detalles más morbosos de sus distintas experiencias.

Es la única que permanecía con un bonito bañador amarillo. Estaba casada, tenía un hijo, pero su marido tenía cinco más con otras tantas vecinas. Ante el escándalo continuo del resto no le gustaba chupar una buena polla y mucho menos tragarse el semen.

Suzy, como era de esperar, fue la estrella de la noche. Las empezó narrando su vida en Londres, pero estuvo mucho más tiempo hablando con todo lujo de detalles de sus tres últimas semanas. Se recreó con Charlie, con su polla, su cuerpo, su ternura; en esta parte Poli asentía vehementemente; se divirtió describiendo los distintos eventos. En un momento determinado en el que le chispeaban los ojos, Rosinha dijo algo que, sin que sirva de precedente, fue aprobado por todos… ‘cásate con él’. No respondió, volvió a hablar de su experiencia londinense.

Situación que utilizó Lilly para contar cómo en una fiesta, en una hacienda a las afueras de la ciudad, se folló al novio de su mejor amiga. Ella iba sin calcinha, falda corta; él llevaba un pantalón sin calzoncillos y sin cinturón; cuando él se estaba corriendo con suaves gemidos, entró su amiga en el cuarto a besarse con otro chico. Él pudo controlarse momentáneamente, pero la presencia de la mujer les excitó a los dos mucho más y no pudieron reprimir ni sus movimientos ni sus expresiones que fueron mucho más potentes.

Ante el lío, ella descubrió a Lilly, pero no a su marido; se asustó y se marchó con su pareja, con lo que pudieron acabar su magnífico y morboso polvo. Los dos salieron exultantes, aunque él un poco menos ante la evidencia de que su mujer le quería poner los cuernos. Más tarde su amiga la comentó a Lilly ‘menudo polvo te estabas echando en el guardarropas, ya me dirás a quién te tirabas’; ella le contestó que no podía decírselo porque era un hombre casado y a lo mejor ella lo conocía. Rosinha le dijo… ‘con razón no dejo que te acerques a mi marido’. Las demás se rieron.

La relación entre Lilly y Suzy era todavía más intensa, aunque el temprano matrimonio de la hermana, a los 16 años, había creado alguna barrera. Suzy intentó, sin conseguirlo, que no se casaran. Lilly seguía muy enamorada de su marido Marçio a pesar de la distancia, él pasaba casi medio año en Redençao, tiempo en el que la mujer y sus hijos se reunían en su propia casa, a escasa distancia de ésta; follaban varias veces a diario cuando estaban juntos, a parte de las mutuas y continuas infidelidades, ambos eran terriblemente celosos.

Lilly le pidió a su hermana que la incorporara a la mesa redonda, Suzy se comprometió a intentarlo y le contestó que muy probablemente lo conseguiría, cuando se marchara, cubriendo su recién recuperado puesto. Lilly era amiga, desde hace muchos años, de todas las participantes, pero estaba embarazada de su segunda hija cuando se realizó el primer juego.

Continuaron hasta muy de madrugada con las conversaciones, los baños y la barbacoa. Como ocurría en aquellos prolongados encuentros fraternales, rememoraron su infancia, de manera especial, sus primeros estímulos sexuales y sus obsesiones por follar. Después de un último baño, ya con el agua casi caliente, se tomaron un último whisky y se retiraron todas juntas a la misma habitación.

Ya en las dos camas, un poco apretadas, antes de dormir, iniciaron un último debate sobre las drogas. Desde hacía unos años entre los jóvenes de Redençao, muy en línea con lo que estaba pasando en el resto del mundo, corría con demasiada facilidad la coca y las pastillas de diseño. En el radical rechazo a su consumo había unanimidad de criterio. Suzy enumeró los daños que poco a poco generaba, de forma irreparable, el consumo de cocaína… Fuertes desequilibrios emocionales, pudiendo llegar a brotes psicóticos, cambios radicales en la conducta, alteración en la escala de valores transformando a los consumidores en egocéntricos e individualistas, pérdida de sensibilidad física, pérdida del apetito sexual que en los hombres provoca la impotencia. Consecuencias ya conocidas en parte por el resto que sólo hizo reconfirmarlas en su colectiva posición antidroga.

Suzy había recibido varios e-mails de Charlie pero no los había contestado. En su despedida modificó su primer criterio de no volver a tener ningún contacto con él y aceptó recibir sus correos, avisándole que tardaría en contestarle. Habilidosamente Charlie no le hablaba de sus sentimientos hacia ella, le agradecía las recientes experiencias vividas juntos, se recreaba especialmente en el día que pasearon juntos desnudos por los carnavales y le relataba su vida cotidiana, sin mencionar ninguna cuestión sexual.

Durante la semana siguiente continuó con el seminario, acordó un viaje con Branco donde el empresario de frigoríficos tenía un espléndido yate, asistió a su cita de los miércoles en la mesa redonda y acompañó un día a su padre a una de sus haciendas próximas. En esos días Suzy además de a Branco, sólo folló con un antiguo ligue de hacía tres años. El viernes se fueron a la convención agrícola en Guarai.

En la experiencia de los tres negros con Suzy sentí de nuevo el efecto Marisia.

La idea de sentirse putas las excitaba mucho a las tres, ni necesitaban dinero (no eran nada ambiciosas) ni mucho menos necesitaban esa forma de practicar el sexo. Pero el morbo de hacerlo sólo por dinero era una idea que siempre habían acariciado, no se habían atrevido, pero iban entusiasmadas a esta primera y fortuita ocasión. Tenían todos los gastos pagados en un magnífico hotel donde les habían reservado una de las mejores suites, con un jacuzzi muy amplio, redondo; en la sala de estar y en los dos dormitorios tenían pantallas planas de televisión y carta abierta para todo tipo de gastos dentro del hotel.

Viajaron por carretera en el nuevo Porche 4×4 Cayene, acompañadas de Mauricio y de un chófer. En el camino Mauricio les comentó que había pensado en complementar el juego con dos ideas más. Al final de la comida cada una de las dos, Suzy y Poli, se situarían en dos salones complementarios y estarían accesibles a que cualquiera de los participantes en el evento pudiera follarlas. La segunda idea consistía, ya que ellas iban a estar hasta el lunes, en que durante ese tiempo estarían a disposición de la convención para tranzar con aquél que lo solicitara.

Por la primera de las ideas cobrarían 3.000 dólares más y por la segunda 200 dólares por cada solicitud, siempre que ésta no durase más de hora y media. Las propuestas no sólo no asustaron a las tres amigas, sino que le dieron un mayor aliciente. Iban a actuar durante tres días como putas hasta las últimas consecuencias. Cynthia se quedó un poco envidiosa, aunque en todo caso ella cobraría, según lo pactado, la tercera parte de todo el dinero.

Llegaron a mediodía y se fueron, después de tomar posesión de las habitaciones, a comer los cuatro juntos, que aprovecharon para discutir sobre política nacional analizando la presidencia de Lula en relación con las transformaciones económicas que estaba viviendo el país. En general las conclusiones eran bastante favorables, muy en línea con las opiniones que en  el contexto mundial se estaban haciendo.

Lula llegó al poder representando a la izquierda radical brasileña a través del Partido del Trabajo, con el apoyo de comunistas y sindicatos, en un momento en que la América Latina está gobernada, en parte, por presidentes demagógicos, izquierdistas y populistas que generan la desconfianza de la economía mundial. Contra todo pronóstico y lejos de contribuir a la desestabilización política y económica, ha sido clave para fortalecer la estructura económica de Brasil y por ende de su entorno.

Ganó en 2002 después de perder cuatro elecciones presidenciales, dos contra Cardoso y dos contra Collor de Melo. Con un gran despliegue de promesas proclamó la llegada de una nueva era, la formación de un gobierno de coalición abierto “a los mejores”, un pacto nacional contra la pobreza, la corrupción y la inflación, la promesa de dar tres comidas a todos y cada uno de los brasileños y crear 10 millones de puestos de trabajo.

Nadie duda de que Lula ha puesto empeño en su proyecto político, en su objetivo de luchar contra la desigualdad y la injusticia social consiguiendo avances importantes y constatables.

Pero otros factores a los que quizás no se les reconoció la relevancia que tenían, como la elevadísima deuda pública de Brasil y un entorno internacional desfavorable hacen prever que el mandato de Lula finalizará con una aceptable percepción, pero con algunas frustraciones.

La vida personal de Lula es el ejemplo del hombre hecho a sí mismo. Es el séptimo de ocho hijos de padres labradores analfabetos. Vivió al amparo de una madre protectora ya que no conoció a su padre hasta los cinco años, del que recibió malos tratos. Siendo niño desarrolló los más variopintos trabajos (limpiabotas, mozo de tintorería, recadero…) que compaginó con sus estudios elementales. A los 14 años comenzó a trabajar en diferentes empresas siderometalúrgicas para, años después, afiliarse a un sindicato del sector desde donde da el salto a la política con la fundación del Partido de los Trabajadores.

Suzy y Poli se echaron una siesta seguida de un agradable baño en el jacuzzi, de casi una hora, acompañadas por una botella de cava español, Freixenet Brut Nature.

Cynthia acompañó a Mauricio a su suite dispuesta a quitarse parte de la ansiedad provocada por el panorama erótico festivo de sus amigas, que una vez más le estaba vetado. Le quitó la camisa con la boca, arrancándole los botones, y le comió el pecho a besos y suaves mordiscos. Mientras preparaba el jacuzzi caliente y con espuma, le quitó el resto de la ropa. Sobre la alfombra, mientras ella saboreaba sus testículos y su polla, él para corresponderla la arrancó la calcinha con los dientes y empezó a comerse su buceta. La introdujo la lengua por el culo para penetrarla analmente en posición de cuatro, a la vez que con sus manos jugueteaba apretando sus pezones.

Cuando ambos se corrieron, ella algo antes, pasaron al jacuzzi, ya preparado, donde se besaron y acariciaron hasta conseguir una nueva erección, que Cynthia aprovechó para introducir la polla en su coño, con ella sentada sobre él mientras Mauricio mordía, cada vez más fuerte atendiendo a su demanda, de forma alternativa ambos pezones. El polvo fue bueno y los dos se corrieron simultáneamente.

La gran cena ya estaba sobre la mesa. Eran veintitrés comensales, casi todos de mediana edad, entre cuarenta y sesenta años, buenas pintas, bien vestidos, pero la mayoría con barriguita, tres más bien obesos.

La mesa era rectangular, casi cuadrada, con un mantel blanco cuyos faldones llegaban hasta el suelo. En el momento de brindar con vino español, Marqués de Murieta, un reserva de Rioja, Suzy y Poli abrieron puertas opuestas del salón, sin ropa, con un antifaz de color rojo y con zapatos de tacón muy alto del mismo color. Entraron en la habitación avanzando hacia la mesa para introducirse debajo de ella, ante las miradas atónitas de los participantes.

Mauricio, como buen anfitrión, había avisado del contenido erótico del evento pero sin concretar ni el más mínimo detalle. La sala era lógicamente un reservado, muy en proporción al tamaño de la mesa, lujosa y excelentemente decorada con ramos de flores muy coloridas. Pasados unos minutos, sin que ocurriera nada, las chicas empezaron a levantar los faldones de la mesa situándolos a la altura de la cintura de cada uno. Lo hacían lentamente, uno a uno, y de forma aleatoria.

Poco después, y de la misma forma anárquica, ellas masajearon suavemente los muslos y las braguetas para después ir quitándoles zapatos y calcetines. Les dejaron descalzos unos minutos mientras degustaban los entremeses. Cuando se empezaba a generar algo de ansiedad en los asistentes, les desposeyeron de sus cinturones para, poco a poco, ir quitándole uno a uno sus pantalones.

La ansiedad se transformaba en desconcierto y todos se sentían como atados a la mesa, sin poder moverse de la silla. Se sentían entre morbosos y avergonzados, pero ninguno hizo nada para evitar que le despojaran de su ropa.

Suzy y Poli se pusieron a acariciar, besar e incluso chupar los genitales por encima de sus calzoncillos. Ellos hablaban poco y entrecortadamente, comían lentamente y agotaban una a una todas las botellas de vino que las camareras dejaban sobre la mesa. Cuando creían que el juego quedaba aquí, con unas tijeras les fueron cortando y quitando a trozos la ropa interior. Se pusieron a beber todavía más y algunos se pasaron directamente al whisky.

Debajo de la mesa habían instalado previamente un sistema de luz tenue para poder organizar todo el desarrollo del juego, por lo que se podía apreciar de forma clara la desnudez de los veintitrés cuerpos. Llegado a este momento, en el que los invitados empezaban a olvidar su vergüenza, las colaboradoras empezaron a realizar lo que ya parecía inminente. Con sus bocas y sus manos manipulaban las pollas, ya prácticamente eréctiles, de todos los presentes.

Con la desinhibición que ya se notaba por encima de la mesa y después de que Mauricio dijera que recomendaba a los varones presentes que tuvieran contención para disfrutar en mayor medida del evento y poder guardar sus fuerzas para una actividad posterior, éstos que hasta ese momento no se habían atrevido, empezaron a hablar de sexo y de lo que parecía que estaba ocurriendo por debajo de la mesa.

Los más atrevidos y los que tenían mejor cuerpo se quitaron el resto de la ropa. Algunos, como era de esperar, no pudieron evitar correrse rápidamente; pero gran parte se mantuvieron firmes hasta el final. Varios se atrevieron a levantarse y a cambiar sus posiciones con otros. Suzy y Poli, aunque el material con el que trabajaban era de bastante inferior calidad al que ellas estaban acostumbradas, disfrutaron más que ellos con el juego y se aplicaron en mayor medida a chupar las pollas más atractivas, entre las que se encontraba la de Mauricio a la que Suzy consiguió extraerle el semen.

En los postres, ambas, con unas botellas de whisky que tenían preparadas, rociaron de forma consecutiva los genitales para saborearlos de forma desordenada. Poco después y simultáneamente abandonaron la mesa y la sala, quedándose los miembros de la convención tomándose sus copas y hablando, ante la ausencia de las chicas, con mayor procacidad sobre lo ocurrido y de la exhuberancia de sus cuerpos.

El anfitrión al observar que uno hacía amago de recuperar su ropa, les informó para alegría de los presentes, que la fiesta continuaba.

Unos camareros introdujeron una bonita alfombra que colocaron al final del salón. Entraron de nuevo en la habitación las dos amigas que habían cambiado su antifaz rojo por un negro y sus zapatos por unas botas altas. Se pusieron en paralelo a cuatro mirando la pared, momento en el que Mauricio les informó que aquél que quisiera podría follar a cualquiera de ellas, siempre que fuera de uno en uno y en esa posición, mientras el resto podía seguir con la tertulia.

Podían penetrarlas por el ano o por la vagina, podían correrse dentro o fuera, pero no podían tardar más de ocho minutos. Rápidamente se pusieron en marcha los dos primeros voluntarios. La escena no podía ser más morbosa… Dos follando, dos esperando y el resto viéndolo todo como el que no quiere la cosa. Suzy y su amiga, a pesar de lo poco atractivo de los cuerpos y del inadecuado nivel de las capacidades amatorias de los invitados, se corrieron nada más ser penetradas la primera vez y así volvieron a hacerlo durante muchas veces.

Estuvieron dos horas de rodillas hasta que, suficientemente satisfechas pero muy cansadas, sonó la campana y nuevamente se retiraron, esta vez a su habitación. El resto se incorporó a la dinámica de su convención.

Ya en su suite se reencontraron con Cynthia, ansiosa de conocer todos los detalles y sus sensaciones. Iban maravilladas, casi extasiadas, sin importarles el agotamiento e incluso excitadas sexualmente. Poli comentó que tenían que repetir esta experiencia pero con pollas de buen nivel y con chicos atractivos. A Cynthia le gustó la idea y con ella se quedó en alguna medida recompensada. Se metieron juntas en el jacuzzy bebiéndose otra botella de Freixenet igual que la anterior.

Suzy, como consecuencia de su subidón de adrenalina, les comentó que sentía que eran unas privilegiadas; vivían y gozaban como querían y tenían todo su futuro por delante, casi sin fronteras ni límites. Las tres eran amigas desde la infancia, siempre habían estado conectadas y habían pasado infinidad de experiencias juntas. Cynthia, que estaba de acuerdo con los planteamientos de su amiga, sentenció… ‘deberíamos viajar y vivir juntas’. Se relajaron para, al cabo de una hora, estar pendientes de las distintas demandas de servicios sexuales.

Cynthia se trasladó a la suite de su amigo para organizar los encuentros.

Surgió un problema de planificación. Las demandas llegaron en aluvión, con lo que hubo que organizarlas en cortes de tiempo. Había diecisiete peticiones para esa noche. Empezarían a las doce de la noche, y a las horas en punto Suzy y Poli se cambiarían de habitación. La primera terminaría a las ocho y la segunda a las siete. De momento descansarían hasta la noche siguiente.

Mauricio les había preparado a cada una de ellas una docena de juegos íntimos de la marca de corsetería española La Perla, así como dos batas de seda natural a juego con unas zapatillas, además de perfume J’adore de Christian Dior.

Los encuentros sexuales en cada una de las habitaciones fueron de un nivel más bien bajo. Rutinarios, aunque eran señores muy educados y de buena conversación, casi todos declararon su amor emocionados y condicionados por el atractivo de sus cuerpos y de su juventud. Uno le propuso matrimonio a Suzy. De ellos se salvaban dos, uno de Brasilia y un español, de Madrid, que representaba la marca John Deere para el cono sur, Alberto, de 42 años, alto, bien parecido, con una polla de un tamaño aceptable y muy estética, que además sabía follar bien.

Alberto era un seductor, la trató como si fuera una dama, la lisonjeó y no pretendió entrar rápidamente al sexo. Sólo al final, cuando faltaban quince minutos para cubrir su tiempo, le quitó con delicadeza la calcinha y le besó en la buceta pasando suavemente la lengua. Conversaron con fluidez y contenido, hablaron sobre la necesidad de aprovechar las oportunidades de la vida, de saber luchar, de ser proactivos, ambos se consideraban emprendedores.

A la mañana, de vuelta a la habitación, se encontró a Cynthia y Poli hablando sobre la experiencia nocturna. Cynthia había pasado la noche con Mauricio y Poli relataba un escenario parecido al de Suzy. Estaba algo decepcionada, en su caso sólo se salvaba uno y a medias. Las dos noches que les quedaban a ambas se les hacían un poco cuesta arriba. Las tres se volvieron a meter en el jacuzzi con otra botella de cava. Allí Suzy recuperó la conversación que tuvo con Alberto, estaban inquietas, necesitaban demostrarse que se querían comer el mundo. Las otras reavivaron el proyecto de hacer algo juntas. Cynthia llamó a Mauricio para convencerle de que sólo mantuviera en servicio de compañía esta noche y eliminara el del domingo. Él aceptó y sus amigas lo agradecieron mucho. El día lo pasaron durmiendo, leyendo y viendo algo de televisión.

A las doce de la noche volvieron a su trabajo. Tenían doce solicitudes, seis para cada una. En la lista estaba Alberto para Suzy, esta parte le gustó. El desarrollo del trabajo fue del estilo al del día anterior, a excepción del intervalo entre las tres y la cuatro de la mañana que acudió a la habitación del español. Éste le esperaba con un bonito regalo, le había comprado una elegante pulsera de oro blanco. Estuvieron hablando de Brasil, del que ambos estaban enamorados; esta vez hicieron el amor con ella sobre él, sin dejar de hablar. Alberto le ofreció que pasaran la siguiente noche juntos, pagando lo que correspondiera; Suzy aceptó, pero con la condición de no cobrar nada.

A las seis de la mañana otra vez las tres se encontraban en el jacuzzi. La última en llegar fue Cynthia que venía nuevamente de estar con Mauricio.

Definitivamente daban por acabada su vida de putas. En pocas horas habían apreciado sus contenidos y sus límites. No querían más, y con cava cerraban esta vertiente del sexo para siempre.

A las ocho de la tarde se fue a cenar con Alberto a la Churrascaría, le regaló unos pendientes a juego con la pulsera del día anterior. Esta noche les tocó hablar de sus vidas y sus proyectos. Alberto había hecho bastante dinero y tenía pensado dejar la representación industrial para montar un restaurante brasileño tipo Rodizio, en Madrid. Estuvieron tomando copas en distintos sitios. Hicieron el amor a cuatro. Alberto le propuso ir juntos a Bahía. Tenía pendiente otro viaje con Branco, pero con el español le apetecía más. Alberto era amigo de Mauricio y éste tenía un barco allí, por lo que podrían ir los cuatro.

A media mañana volvían a Redençao. Poli esa tarde partía hacia Río para retomar su curso académico. Cynthia, después de faltar tres días, retomaba su trabajo; y Suzy, dudaba entre todas las alternativas. En su correo seguían llegando los mensajes de Charlie y los apuntes de clase. De momento pensaba seguir un tiempo en Brasil. Contestó por primera vez al inglés, contándole sus últimas experiencias, le relató prácticamente todo excepto nada que tuviese que ver con Alberto.

Por la tarde, en la Praça, Cynthia le contó que se encontraba mejor con Mauricio que con Iván; lo veía más sólido, más maduro, le hacía sentirse más segura. Suzy le transmitió una idea similar sobre Alberto, era demasiado pronto pero a su lado se sentía bien, se comunicaba.

El miércoles, al faltar Poli, dejaron que Lilly participase en el juego de la mesa redonda, teniendo en cuenta que pronto se iría también Suzy. Esta vez el colaborador fue un joven de 18 años rubio, de ojos azules, que besaba de forma inexperta pero apasionada. Al final, de común acuerdo, dejaron que Lilly compensara adecuadamente al chico, al que se llevó al motel Oce Que Sabe y se dieron un buen repaso juntos. Ella le chupó la polla hasta que se corrió, siguió chupándosela sin parar mientras él besaba su buceta, y cuando estuvo lo suficientemente erecta se sentó sobre él consiguiendo que se corriese dentro. Todavía después de descansar consiguió que se volviera a correr, poniéndose ella a cuatro; luego los dos se fueron a la discoteca Kalcuta y estuvieron bailando hasta el amanecer.

Al volver a casa volví al pubis de Suzy. El viernes se presentó por sorpresa Alberto en la casa de Suzy en Redençao; le trajo de regalo un collar y una pulsera a juego de ámbar, que combinaban entre sus piezas todos los tonos del amarillo al negro pasando por el teja, de un gusto exquisito. Se fueron a cenar al restaurante Bambina; después hicieron tiempo tomando unas copas en Gasolina.

El español le contó que había cambiado de idea de negocio, porque le habían informado que ya existía un Rodizio en Madrid en la calle Pez Volador, de gran tamaño, que funcionaba bien, con buena calidad de carnes y música en directo. Ahora pensaba en una gran discoteca con un ambiente y música brasileños. Retomaron la idea de la excursión a Bahía.

Un poco antes de las dos de la mañana llegó Mauricio y poco después Cynthia que alquél día tenía jornada reducida. Los cuatro se fueron en la Cayene a la hacienda del empresario brasileño. Tenía una casa de madera, con buen gusto, con un equipo de música de gran calidad y pantalla de plasma de 42 pulgadas, con una magnífica colección de CD’s y DVD’s de todo tipo de música brasileña. Estuvieron escuchando música hasta las cinco; hablaron de política nacional, de Ben Laden; a Alberto le preguntaron muchas cosas sobre España. Bebían champaña francés, Veuve Clicquot. Después, cuando ya había amanecido, se fueron los cuatro a caballo por la propiedad, se pararon en una represa para bañarse desnudos en sus aguas, donde las dos parejas hicieron el amor.

Ambas relaciones estaban evolucionando de forma diferente, pero con un final convergente. Cynthia y Mauricio llevaban más de un año viéndose, con una relación de respeto y de sexo sin aparente afectividad, que poco a poco se iba desarrollando. Suzy y Alberto desde el primer momento sintieron atracción afectiva por encima del sexo. Ninguno de los cuatro había declarado al otro su amor.

Ese fin de semana Suzy y el español se quedaron en la hacienda paseando, escuchando música y follando en cada rincón. A Suzy le gustaba sobre todo chupar la polla y que la penetraran a cuatro mientras le tiran con fuerza del cabello. También le encanta que en el momento del orgasmo le muerdan los pezones; le gusta sentir algo de dolor mezclado con placer.

En los siguientes días Cynthia rompió con Iván, pero manteniendo su amistad y follando de vez en cuando con el. Era como si Mauricio pasase al primer puesto e Iván al segundo o tercero.

Lilly se encaprichó con Paulo, el chico del juego de la mesa redonda. Quedaba con él con cierta frecuencia para ir al motel Oce Que Sabe. Un día, recordando viejos tiempos, quedaron las dos hermanas con Paulo y se corrieron una buena fiesta; otra le cedió Paulo a Suzy y otra a Cynthia. Las dos se echaron buenos polvos con él.

Por fin se organizó el viaje a Salvador de Bahía. Mauricio, Cynthia y Suzy salieron juntos para encontrase con Alberto en el motel Pestana en Bahía. Entremedias, Alberto había venido una vez más a Redençao y Suzy se acercó a Brasilia un fin de semana.

La relación con el español provocó que Suzy retomara una comunicación más normalizada con Charlie. Le contestaba con frecuencia a los mensajes, ya no tenía porqué protegerse. Le contó sus sentimientos hacia Alberto, y él a su vez su incipiente relación con una compañera de la universidad.

A su vez se sentía contenta con su nuevo amigo, él era tan independiente como ella, acababa de separarse y aunque vivía sólo tenía una medio novia, con la que mantenía relaciones sexuales frecuentes. Había muchas cosas que le gustaban de él, pero sus exquisitos y continuos detalles y regalos la desarmaban. En esta ocasión ella le había comprado dos calzoncillos Hugo Boss y una corbata de Versace con mucho colorido, en línea con las que a él le gustan.

Él volvió a sorprenderla. Sobre la cama tenía un paquete envuelto, un vestido de seda también de Versace, le pidió que se lo pusiera, esta noche sin calcinha. En otro paquete había un bolso y unos zapatos de la misma marca, a juego con el primer regalo. Ella aceptó a pesar de que la tela era algo transparente y si alguien se fijaba podía darse cuenta de que no llevaba ropa interior, ni arriba ni abajo. Así fueron a cenar acompañados de sus amigos al Solar Do Unhao, un restaurante para turistas con actuación en vivo de un grupo de indígenas, que bailaron capoeira. Comieron de primero Tutú Mineira, hecho a base de caldo, judías negras, harina de mandioca, ajo y sal, y xin xim de gallina, realizado con una gallina de buen tamaño, camarones secos, cacahuetes, leche de coco, tomates, ajo, cebolla, aceite de dendé, guindilla, limas, jengibre rallado, perejil, aceite de oliva, pimienta negra y sal.

Alberto acarició frecuentemente su buceta mientras comían. Al salir del restaurante, en una calle cercana, delante de sus amigos, sin importarles la gente que pasaba por la calle, sentó a Suzy sobre el capó de un coche, le levantó el vestido besando lentamente su vagina, aunque la zona no estaba muy iluminada, varias personas con actitud curiosa se pararon a mirar, después le dio media vuelta, se abrió la bragueta y la penetró suavemente. Mientras follaba, Suzy miraba a un lado y a otro para apreciar cómo eran observados por un grupo de gente que ya formaban un corro a su alrededor. Al correrse y terminar ambos, los más de veinte curiosos se dispersaron sin más, como si acabaran de ver una performance de la ciudad.

Los cuatro fueron a una discoteca cerca de la playa, Lagoa Mar, en Patamares, donde bailaron lento. A la salida Cynthia y Mauricio no quisieron ser menos y montaron el mismo numerito que sus amigos, atrayendo igualmente y con la misma actitud, la atención de los que pasaban. Terminaron bañándose en el mar y haciendo el amor en la arena, a la luz de la luna. Por la mañana fueron a última hora a la playa, y por la tarde Mauricio les dio con su coche una vuelta turística a la ciudad.

Bahía es el Estado con más historia de Brasil, los colonos portugueses entraron por aquí con sus barcos y sus esclavos africanos. Todo lo que uno espera de Brasil lo encuentra aquí, sus gentes encantadoras y sensuales, playas paradisíacas, edificios coloniales, explosión de colores. Como dice la canción de Veloso ‘Na Baixa do Sapateiro’ Bahía es la tierra de la felicidad, un lugar para disfrutar con todos los sentidos en cualquier momento del año.

El bahiano tiene un sentido especial para la música, grandes cantantes son de este estado. El ritmo de la música inunda sus calles, sus casas y sus playas como en una fiesta permanente, la bossa nova llena todas los rincones y los mulatos danzan en las discotecas al ritmo pagode.

El centro histórico de Salvador es Patrimonio Cultural de la Humanidad, lo llaman Pelourinho y su encanto te enamora al momento, durante mucho tiempo aquí estuvo el núcleo de la colonia portuguesa. La bahía de la ciudad, con esas playas, las iglesias y palacios barrocos es de las más espectaculares del mundo; sus mujeres mulatas, tocadas con turbantes de colores te ofrecen platos de carajé y son de una belleza arrebatadora. La mujer bahiana es sensualidad, es energía, es espontánea y muy sexy, siempre dispuesta a disfrutar con el sexo.

En las playas la gente se divierte, se bañan, toman el sol y juegan al fútbol, mientras beben refrescante agua de coco y comen exquisiteces bahianas. Unos jóvenes practicaban el capoeira, un arte marcial traído por los esclavos africanos que consiste en dar saltos suaves al ritmo de samba, y me deleité viendo sus cuerpos deslizándose con suavidad por la arena de la playa.

Esa noche cenaron en el restaurante Baby Beef, elegante, grande, de gran calidad, magnífico servicio, las paredes exteriores formadas por plantas. Pidieron sopa de camarones a base de gambas, ocra, harina de mandioca, tomates, vinagre, limón, guindilla, aceite de oliva, pimienta negra y sal, y un buen entrecot a la pimienta. Después los recogió un coche que los trasladó a un barrio popular para asistir a una sesión de candomblé, un ritual religioso africano en el que la oficiante es poseída por un espíritu.

Se fueron a otra discoteca, Quereres¸ en Pelourinho. Antes de salir del motel Alberto le entregó otros tres paquetes, un nuevo vestido con zapatos y bolso a juego, esta vez de la marca Prada, y le puso la misma condición. Después de beberse tres botellas de champaña francés Dom Perignon, acordaron para esa noche un intercambio de parejas. Empezaron allí mismo, ya que ellos se tomaron sus últimas copas derramando su líquido sobre las bucetas de sus acompañantes. Mauricio saboreando el coño de Suzy y Alberto el de Cynthia. Ya en las habitaciones follaron bien los cuatro. Suzy volvió a saborear la polla de Mauricio y consiguió que se corriera tres veces, una en su boca, otra en su culo y la última en su buceta.

A la mañana siguiente las parejas se recompusieron y cuando cada uno estaba en su habitación Alberto le entregó varios paquetes, era ropa para el barco: dos bikinis, tres camisetas, dos tops, dos pantalones cortos, una falta corta y tres pares de zapatillas. A mediodía partían. Era un barco de motor, de 40 pies de eslora, magnífico, recién estrenado. Tenía dos pisos, en el de arriba la zona de mando, semicubierta, con tres filas de asientos; el de abajo, con una zona descubierta, que bajando dos escaleras y pasando una puerta se entraba a un cómodo salón del que salía un pequeño pasillo, por el que se accedía en primer lugar a una pequeña cocina de tres metros cuadrados a la derecha y un servicio de idénticas proporciones a la izquierda; después había un camarote a la derecha y otro a la izquierda, y al final otro camarote más grande.

La tripulación está formada por un capitán y dos marineros. Mauricio, como buen anfitrión, cedió el camarote del fondo a Suzy y Alberto, él se quedó con el primero a la izquierda y el otro para la tripulación.

La relación de los cuatro era magnífica, con fácil comunicación y confianza. Nada más iniciar el rumbo, sentados en la parte superior, Alberto volvió a hablar de su nuevo proyecto empresarial en Madrid. Una agencia, a la que había encargado la búsqueda del local, le había ofrecido el traspaso de una recién cerrada discoteca en la Castellana, muy cerca del ático donde él vive. Tendría que invertir tres millones de euros aproximadamente.

Ante la sorpresa de los demás, les pidió su colaboración. A Mauricio quería tenerlo como socio minoritario si él aceptaba y las chicas, dado que él todavía tendría que estar representando los intereses de John Deere, quería que montaran y gestionaran el negocio. Mauricio dijo que le sonaba bien y Suzy, representando la opinión de las dos, que a ellas les sonaba todavía mejor.

Al final de la tarde, después de intentar pescar sin conseguirlo, fondearon cerca de la costa para echarse un baño con el agua muy templada. Se quitaron la poca ropa que llevaban y se tiraron al mar. Es una sensación maravillosa sentir el cuerpo libre en la inmensidad del océano.

Al subir por la escalerilla de nuevo al barco se quedaron desnudos tomándose en la proa una botella de vino blanco italiano muy frío, acompañado de una gran variedad de quesos con galletitas saladas. En esta ocasión hablaron de la estética, la moda y la combinación de colores.

Se pasaron al whisky y ambas lo mezclaron con las pollas de sus amigos, alternándolas. Después les tocó el turno a ellas, que bebieron rociando el alcohol por todo el cuerpo de ellas. Así despidieron al sol. Se quedaron medio dormidos y medio bebidos. Un asistente les trasladó unas colchonetas. En una se acomodaron Cynthia con Mauricio y en la otra los otros dos. A media noche Suzy se despertó, con mucha delicadeza manipuló con la mano y la boca la polla de su compañero hasta endurecerla para penetrarla en su buceta, con mucho cuidado para follarlo sin que se despertase. Lo consiguió.

Al amanecer tenían preparados en unas bandejas zumos, frutas tropicales, café en un termo, pan tostado y diversos bollos. Un desayuno delicioso, perfeccionado por la situación. Al despertarse Cynthia dijo ‘el culmen de la felicidad debe ser algo parecido a esto’. Mientras paladeaban con tranquilidad pasmosa el desayuno debatían sobre la felicidad y la capacidad para percibirla.

Se tiraron al mar. Al volver después de más de una hora, los chicos se fumaron sendos puros habanos Cohíba de tipo robusto. Alberto, que no estaba acostumbrado se mareó un poco y necesitó los mimos de Suzy para recuperarse. En todo este tiempo, para evitar un chapuzón letal, me acomodé entre la soga del ancla. Una vez recuperado Alberto follaron tiernamente, con el sol pegando duro. Antes de la comida se retiraron a descansar un rato al camarote. Allí Alberto la penetró analmente a cuatro, tirando fuertemente de sus cabellos como a ella le gusta.

De almuerzo, el asistente les preparó una Caldereta al estilo catarinense, cuya base es pescado con patatas, harina de mandioca y los ingredientes típicos brasileños, y de postre ensalada de frutas con quindin, basado en coco con azúcar, yemas de huevo y mantequilla, acompañado con naranja, mango, fresas y plátano.

Los cuerpos de los cuatro eran bonitos, pero agrandaban su belleza el sol, el mar, la naturaleza, la sensación de libertad y la envidiable armonía del conjunto. Suzy, encantada con sus regalos, no pensó en ningún momento romper esa armonía por estrenar alguna de las piezas. Las chicas se confabularon y cuando ellos estaban degustando un café, se presentaron con espuma y cuchillas de afeitar con el objetivo de depilarles íntegramente, a excepción del cabello del pelo.

Intentaron oponerse, pero al primer beso juguetón acompañado de súplica, cedieron. Empezaron con Alberto; en apenas media hora le dejaron suave como un bebé. Como premio las dos le llenaron de besos, entre las dos le chuparon la polla hasta que se corrió compartiendo ambas su semen. Mientras, Mauricio miraba antes de que repitieran el juego con él.

Levantaron el ancla y se dispusieron a pescar, esta vez con más suerte; Suzy aprovechó para estudiar un par de horas; pescaron media docena de piezas de aproximadamente medio kilo. Al anochecer se acercaron a la costa, anclando el barco a 100 metros de una pequeña playa desierta a la que ellos se acercaron nadando. Vivieron otro momento mágico al tomar tierra desnudos, rodeados por un barranco lleno de árboles y matas. La tripulación trasladó en una Zodiac los elementos necesarios para preparar una barbacoa, acompañada de excelente vino de Burdeos. Allí pernoctaron hablando, jugueteando y amándose.

Pasaron dos días más en el mar hasta que las obligaciones de todos les hicieron regresar. Al despedirse Alberto la regaló un anillo con un precioso diamante de un kilate. Suzy le preguntó si significaba algo, a lo que él respondió que significaba lo que ella deseara que significase. Esa contestación le gustó.

El martes montaron una sorpresa para Cynthia. La idea fue de Suzy y Poli con la colaboración de Lilly, que fue quien realmente la organizó con la ayuda de Paulo. Suzy citó a sus amigas en la casa de Lilly. Cuando ésta llegó le pidieron que se desnudara, le taparon los ojos y la trasladaron al jardín y la metieron debajo de una mesa, cuando ya estaba allí le pidieron que se quitara la cinta de los ojos. De esta forma pudo apreciar bajo la mesa los cuerpos desnudos y sentados de ocho chicos muy jóvenes, casi adolescentes, con sus cipotes completamente duros; le pasaron una botella de whisky y oyó una voz que decía ‘empieza el juego, creo que ya conocéis las reglas’.

Cynthia se dispuso a chupar con deleite cada una de las ocho pollas. Los chicos eran Paulo y siete amigos, compañeros del equipo juvenil de fútbol del municipio. Un manjar de dioses que Cynthia supo disfrutar con deleite; ellos disfrutaron casi tanto como ella; apenas fueron capaces de seguir el juego ordenadamente, todos se corrieron y ella no desperdició ni una gota de semen. Al terminar entraron Suzy y Lilly desnudas y follaron divertidas con todos, de dos en dos, mientras le chupaban la polla a uno otro la penetraban. Después se bañaron todos en la piscina. Al final, cuando todos se marcharon, Lilly se quedó follando con Paulo.

En su último e-mail Charlie le contaba que le había llamado Elizabeth y habían salido una noche juntos. Al final ella consiguió catar su polla de 18 centímetros. Al día siguiente se volvían a reunir en el Filet Brasil, en el juego de la mesa redonda, con una nueva innovación, en vez de un chico iban a utilizar una chica, una amiga de Michel que hacía tiempo se había ofrecido como voluntaria. Ella lo chupaba con más suavidad y mejor que la mayoría de los chicos. De hecho consiguió que prácticamente todas se corrieran.

El debate sobre la mesa transcurrió sobre la bisexualidad y la homosexualidad. La mayoría, aunque se consideraban completamente heterosexuales, habían tenido alguna relación lésbica satisfactoria.

El fin de semana en Brasilia Suzy lo aprovechó de una manera distinta. Acompañó a Alberto como si fuese su novia, conoció profesionales, empresarios y hasta algún político de alto nivel. Era gente preparada, de formas elegantes y muy educadas. Hubo sexo, pero también mucha ternura, comidas en restaurantes de lujo, como La Vecchia Cucina, Bargaço Culinária Brasileira, La Torreta Culinária Espanhola, y Lagash Culinária Árabe; y tiempo para hacer turismo.

Brasilia es un caso único en el mundo, es una ciudad creada desde el lápiz y el papel para ser la capital de Brasil. Ahora tiene 45 años de existencia. Está construida con un estilo audaz y moderno. Fueron sus principales arquitectos los vanguardistas Niemeyer y Costa. El centro de la ciudad está atravesada por un amplio corredor de jardines delimitada por dos amplias avenidas que, a su vez, son atravesadas por otras vías con forma arqueada. Por este motivo dicen que vista desde el cielo, Brasilia tiene forma de pájaro o de avión.

La urbe presenta un aire limpio, inmensas zonas verdes, buen clima, edificios majestuosos, casi colosales, avenidas amplísimas… desde la Torre de Televisión, ubicada en el corredor central y aproximadamente a un kilómetro de la plaza de los Tres Poderes, se puede apreciar toda la belleza del centro y entender cómo la enorme distancia entre edificios hace que moverse a pie por la ciudad resulte a veces un reto  imposible de lograr.

Nadie que visite la ciudad debe abandonarla sin, al menos, haber contemplado la impresionante catedral metropolitana de Nossa Señora Aparecida, la originalidad del Palacio Itamaratí y el Palacio de Justicia, el memorial del Presidente JFK, el Templo da Boa Vontade y el de la Legión de la Buena Voluntad, los Ministerios y el Museo de Gemas.

Brasilia rompe con todos los estereotipos de las ciudades tropicales, se aleja poderosamente de los tópicos y ofrece la posibilidad de disfrutar de una metrópoli calculada milimétricamente, estudiada al detalle, precisa y futurista que quedará grabada por siempre la memoria de quien la visite como si de un sueño se tratara.

Es una ciudad nacida de la nada, prefabricada, en la que nada es casual y en la que el azar no tiene cabida. Conjuga perfectamente lugares para el ocio, con centros de convenciones y congresos, donde conviven el arte y la cultura con los asuntos administrativos y política. Brasilia es el futuro hecho presente a través de una de las ciudades más bellas e impactantes del planeta.

Por eso cuando Alberto la llamó para decirle que tenía un billete de avión para la próxima semana en Brasilia, ella se llevó una gran alegría. Tenía un magnífico apartamento, espacioso, decorado con un gusto exquisito, pocos muebles pero elegidos uno a uno con tiempo; predominaba el estilo Decó; tenía una mini piscina en la terraza, una cocina de muebles de acero alemana; una más que aceptable biblioteca con libros de literatura e historia bien elegidos, cómoda para la lectura.

En otra ocasión Suzy no aceptó prorrogar sobre lo hablado su estancia allí, pero ahora había dejado, conscientemente, abierto el billete de vuelta. El día de llegada Alberto había montado un cóctel con unas veinte personas; buena música brasileña que no dejaba hueco a ninguna otra, constatándose una vez más la burbuja musical que vive permanentemente Brasil.

A algunas personas ya las conocía Suzy, por lo que rápidamente se introdujo en el ambiente. Ella era la más joven y, sin duda, la más bella y sensual; elegantemente vestida con el último regalo. Alberto le comentó, señalándole una pareja que acababa de llegar y que estaban recién casados desde hacía dos meses, que ella le intentaba seducir cuando se la encontraba en una cafetería cerca de su despacho. Suzy le propuso un juego consistente en que Alberto se la follara en el dormitorio principal mientras ella les estuviera observando desde dentro del armario, dejando una puerta ligeramente entreabierta.

El problema consistía en que tenía que ser un polvo muy rápido, para no levantar suspicacias entre el resto de invitados. Después, seguía hablando Suzy, yo intentaría seducir a su marido, contigo igualmente en el armario. Alberto aceptó el reto y le propuso, además, que cada uno quedara con el improvisado amante para follar al día siguiente en un hotel de la ciudad.

Suzy se fue al dormitorio y se metió en el armario. A los diez minutos apareció Alberto acompañado de ella, la besó rápidamente en la boca, le pidió que se la chupara, cosa que ella hizo bajándole la bragueta y sacándole la polla; él la dio media vuelta, la puso en cuatro sobre la cama, le levantó el vestido, le bajó sin quitarle la calcinha y la folló con fuertes y rápidos movimientos. En otros diez minutos los dos estaban saliendo de la habitación.

Alberto volvió al cuarto, la dijo a ella ‘te toca’ y se metió en el armario. En menos de cinco minutos lo traía de la mano, cerró la puerta, le besó, le bajo la bragueta para chupársela, se dio media vuelta, se subió el vestido, se bajó algo la calcinha y él la penetró. En menos de seis minutos salían de la habitación.

Cuando se encontraron por el salón casi no podían contener la risa. Muy cerca de ellos estaba la feliz pareja, ambos con una sonrisa de oreja a oreja.

Casi al amanecer, cuando todos los invitados se hubieron marchado y dieron permiso al servicio para que se retirara, ellos se introdujeron en la mini piscina de la terraza. Se estuvieron acariciando, abrazando y besando más de una hora antes de follar sobre el sofá de cuero naranja. A media mañana el se fue al despacho y ella se quedó estudiando en la biblioteca.

En una conversación entre dos invitados oí el nombre de una ciudad llamada Humboldt que no conocía, pero que sin saber por qué sentí atracción por ella.  Aproveché que entre los libros había varios de geografía americana y descubrí que con ese nombre había ocho ciudades, tres distritos, un golfo, una corriente de mar, un río, dos cumbres, una montaña y cuatro parques naturales. Antes y después de él, ha habido muchos excelentes exploradores e investigadores científicos del Nuevo Mundo, y sin embargo ninguno de ellos ha sido considerado digno de este singular aprecio.

Por la noche cenando en el restaurante La Chaumière Culinária Francesa, los dos comentaron situaciones similares en su último juego erótico. Suzy acudió a su cita en el hotel Kubitschek Plaza Hotel Brasilia. Después de hablar y beber algo de champaña, se dispuso a disfrutar de una divertida y morbosa tarde de sexo sin complicaciones. Una vez él se había corrido y ella le reanimaba su polla chupándola, él comenzó a expresar un cúmulo de sentimientos que daba la sensación de un enamoramiento rápido e inmaduro, por lo que ella se replegó, terminó de follarle por segunda vez y puso toda la distancia psicológica que pudo hasta despedirse, no aceptando ningún contacto posterior.

A Alberto le pasó algo parecido en su cita en el Blue Tree Park Hotel Brasilia. Ella se le abalanzó desde el primer momento haciéndole propuestas de futuro, que incluían dejar a su marido si él estaba dispuesto a vivir con ella; él después de tener que follarla dos veces se la quitó como pudo. Habían jugado con fuego y, sin duda, se habían quemado; aunque ambos supieron salir con agilidad y rapidez, aprendiendo una nueva lección.

Suzy disfrutó del lujo y de la vida de la capital, estudió fuerte y acordó con él responsabilizarse de la puesta en marcha de la discoteca en Madrid. Le pidió contar además de Cynthia, con Poli y más adelante con Lilly. Alberto la ofreció un buen salario para ella y Cynthia; algo más ajustado para las otras dos. Como complemento añadió el pago del alquiler de un apartamento para las cuatro y un bonus sobre los beneficios. Después de visitar con él las discotecas más de moda de Brasilia, Feitiço Mineiro, Frei Caneca Draft, Bolero Dancin’Club, se volvió a Redençao.

Antes de abandonar Brasil utilizó algunas semanas en convencer a Poli, preparar sus exámenes con la ayuda imprescindible de Catherine, contactar con amigos que estaban en Madrid y en preparar su traslado académico. Ella pensaba superar en junio el segundo curso de comunicación audiovisual. Antes de vivir en Londres había superado dos cursos de Administración de Empresas en Brasil.